17 mar 2008

Siempre sí

Sucede que siempre sí.

Me voy de vacaciones.

Así que en estos días este blog anónimo y desconocido estará fuera de servicio.

Felices vacaciones para todos los tres que me leen (Luís, Elisa y Mael). Aunque estas vacaciones no deberían ser para divertirse, sino para iniciar la metanoia… un terminajo teológico medio complicado del que un día escribiré.

Saludos para todos.


P.S Tan desafortunada como estúpida, la declaración del Ministro de Justicia colombiano acerca de los mexicanos asesinados por el Ejército de su país: "no eran unos angelitos". Si lo eran o no, eso a él no le importa. Su trabajo es iniciar las investigaciones y consignar a los culpables. En tanto, el gobierno del Presidente Calderón ha demostrado su incapacidad e insensibilidad. Lamentable, muy lamentable.

14 mar 2008

Amor y libertad

Ayer sostuve una agria discusión con una colega –bueno, no precisamente colega de profesión, pues ella es (que Dios la perdone) comunicóloga, pero sí colega profesora- acerca de la relación entre amor y libertad.

De no haber sido porque somos dos personas maduras, concientes, profesionistas y universitarias, habríamos terminado liándonos a golpes. Pero en lugar de ese bochornoso desenlace, terminamos haciéndonos recriminaciones mutuas, que no sé por qué me hicieron recordar las canciones de Pimpinela con las que mi mamá me torturaba cuando era niño.

El punto es que ella afirmaba vehemente que el amor era la entrega total y absoluta a la otra persona; que por tanto era el resultado de una decisión segura, determinante y plenamente acertada. De manera que entre amor y libertad no existía tensión alguna, antes al contrario, se trataba de dos valores que se complementaban.

Sin embargo, yo argumentaba –y modestia aparte, con mucho más elocuencia y claridad- que amor y libertad eran dos valores mutuamente excluyentes; que esa idea de entrega total y absoluta significaba la renuncia conciente, aunque estúpidamente razonada, a la libertad, a la voluntad individual y, por tanto, a la capacidad de decidir.

Y es que ese es el gran riesgo del amor, o cuando menos, de ése cúmulo de sentimientos confusos y a veces contradictorios, a los que, al no encontrar otro nombre más preciso, les hemos denominado como amor. El amor cuando surge intempestivo e imprevisto, relega a la libertad y cercena la racionalidad. Aunque cueste aceptarlo y aunque a más de un lector oficioso le haga fruncir el ceño, hay que reconocerlo: el amor nos vuelve imbéciles.

La libertad en el amor difícilmente puede tomar parte activa, porque en estricto sentido, ni siquiera podemos escoger de quién enamorarnos. Podemos, eso sí, escoger a alguien que nos atrae, sea por la cualidad que sea; pero de ahí a escogerlo como objeto de nuestro amor, hay una gran distancia.

El amor, para ser tal, precisa de la anuencia de los dos amantes. De lo contrario sería simple obsesión. Pero además, el amor y el enamoramiento, no son dos acontecimientos y sentimientos que puedan ser planeados; es decir, uno no pone en su agenda: 6:00 p.m Cita con el dentista; 8:30 p.m enamorarme de la primera mujer que se cruce en mi camino. Es algo absurdo.

Amor y enamoramiento son dos actos contingentes, y por tanto, ajenos a la libertad individual. Son más bien, dos tiranos que intentan someter a la razón –locus de residencia de la libertad- por la vía de los sentidos.

Y eso de la entrega total y absoluta como señal clara del amor, bueno, pues es una completa, reprobable, horripilante y condenable aberración.

La entrega total y absoluta sólo puede existir en un solo tipo de amor: el amor verdadero que es el amor divino. A esa clase de amor en teología se le conoce con diferentes denominaciones: ágape, charitas, amor oblativo. Tiene una connotación salvífica y sólo Dios puede darlo. En la Cristología el mayor ejemplo de amor oblativo es la crucifixión de Jesús (que muchos protestantes, en su ignorancia del auténtico conocimiento teológico, no entienden). Y sólo en este caso amor y libertad han coincidido, pues Cristo se sacrifica a si mismo para liberar a los hombres del pecado.

Sin embargo, en el mundo de los ordinarios mortales, decir que el amor debe de ser entrega total y absoluta es un despropósito y una insensatez descomunal. Es renunciar a la libertad, a la voluntad y a la capacidad de autodeterminación. Es someterse a la tiránica voluntad de otro.

En fin, que la única relación, el único vínculo, que puede existir entre amor y libertad es la decisión.

Cuando se toma una decisión relacionada con el amor, ésa decisión debe ser conciente, razonada y sensata. Esto para que sus consecuencias, sean buenas o malas, no se conviertan después en fuentes de lamentación, autorecriminación, angustia y ansiedad.

Esa es, desde mi perspectiva, la única relación que puede existir entre amor y libertad: estar concientes de las decisiones que se toman y asumir a cabalidad sus consecuencias.

Lo demás es simplemente guión de telenovela.


P.S No sé cuántos de todos los tres que leen este espacio tendrán vacaciones la semana que viene; pero mis alumnos y yo sí tendremos.

Y bueno, la verdad es que todavía no sé si saldré de la ciudad, porque tengo que trabajar en la traducción y fichaje de unos artículos para un proyecto de investigación. Además de que eso de hacer el tour de visita familiar de repente llega a ser bochornoso, pues supone capotear preguntas incómodas del tipo “¿ya te casaste?”, “¿pero piensas hacerlo?”, “¿y tú novia, por qué no la trajiste?”.

Como sea, fiel a la tradición aprendida de mis maestros, he aquí algunas recomendaciones bibliográficas para estas vacaciones:

La catedral del mar, Idelfonso Falcones, Grijalbo. Es una novela que apenas he comenzado a leer, pero está muy buena. La historia de Bernat y Arnau Estanyol es sensacional, y el manejo de las emociones y los escenarios que hace el autor le imprimen un ritmo absorbente.

Historia del Rey Transparente, Rosa Montero, Punto de Lectura. Esta es una novela de esas que son estrictamente para pasar el rato; es decir, no hay mayor reflexión, ni mayor interés que el de disfrutar de la narración, por lo demás, muy bien estructurada. Es la historia de una campesina medieval, que para salvar la vida se disfraza de caballero y emprende una serie de aventuras muy entretenidas.

El diablo tiene nombre, Francisco Asensi, DeBolsillo. Una historia de miedito, aunque con algunos datos curiosos que vienen ad hoc con los días de guardar, pues tienen que ver con los evangelios apócrifos, el verdadero nombre del diablo y los exorcismos. La trama es súper emocionante y los tiempos de la narración atrapan inmediatamente.

11 mar 2008

A propósito de Lucía



Lucía Andrea Morett, la joven sobreviviente del furtivo ataque del ejército colombiano a la base cladestina de operaciones de las FARC, ubicada en territorio ecuatoriano, se ha convertido en toda una celebridad y, dentro de poco, en una heroína de la lucha por la libertad.

Es terrible, lo sé. Pero así funcionan nuestras estructuras sociales y nuestros medios de comunicación.

Antes la heroína había sido Elvira Arellano, la mujer ilegal que se había refugiado en una iglesia metodista de Chicago, para no ser deportada. Hasta hace poco era Eufrosina Cruz, la mujer indígena que no obstante haber ganado la elección municipal de su natal Santa María Quiegolani, un pequeño poblado del estado sureño de Oaxaca, fue expulsada de la comunidad porque de acuerdo a los “usos y costumbres” las mujeres no podían participar en la política y mucho menos ganar las elecciones.



Elvira Arellano durante sus cinco minutos de fama




Ahora pareciera que es Lucía Andrea Morett quién se perfila a convertirse en la heroína sensación de chicos y grandes, por su osada aventura de ir a convivir con la guerrilla más activa y organizada de toda la región latinoamericana, y compartir con ellos el sueño de construir “otro mundo posible”.


Eufrosina Cruz: una auténtica luchadora política



Talvez estoy proyectando mi lado más reaccionario, misógino y todo lo demás que sea achacable a todos aquellos amargados y resentidos que se empeñan en detener el progreso. Sin embargo, pienso que se trata más bien de un poco de sensatez. Ésa cualidad que hoy en día anda muy escasa.

Esa sensatez me hace pensar en forma tanto más detenida acerca no sólo de Lucía Andrea Morett, que es más bien un aspecto secundario, sino más bien de lo que implica haber encontrado a esa joven en un campamento guerrillero.

Es bien interesante observar como aquellos que abogan por mirar a la sociedad como “mayor de edad”, se empeñen en querer verle la cara de idiota, tratando de argumentar que Lucía andaba en Ecuador haciendo una investigación académica, cuando bien podrían decir la verdad: que la joven universitaria era simpatizante de la guerrilla y decidió tomar parte activa de sus convicciones personales. No hay nada de malo en eso. Al contrario, en esta época en que la rebeldía pasó de ser una actitud, a una moda encabezada por una bola de imbéciles, productos de la mercadotecnia, presentar en los medios la historia de una joven enamorada de sus ideales, es casi conmovedor.


Ahora a esto se le llama ser rebelde. Qué decepcionante

El problema acá es que siendo la guerrilla colombiana una organización más paramilitar que política, ha perdido muchas simpatías entre la comunidad internacional. De ahí quizá la lamentable actuación del gobierno del Presidente Calderón, que no ha prestado la ayuda necesaria para una connacional del Estado mexicano que se encuentra en apuros allende las fronteras.

Y es que del lado del gobierno mexicano se podrá estar o no de acuerdo con las convicciones políticas e ideológicas de esa chica y de los otros mexicanos que presuntamente murieron durante el asalto militar. Sin embargo, tiene la obligación de prestarles la asistencia necesaria y defenderlos frente a posibles acciones legales que el Estado ecuatoriano o colombiano se reserven a emprender.

Por otra parte, al ser una estudiante de la Universidad Nacional Autónoma de México, Lucía Andrea Morett ha desempolvado el viejo debate sobre la formación social de los estudiantes de la UNAM y su relación con su desempeño profesional.

Al respecto cabría decir que se trata de un debate estéril y superado. La calidad académica de la Universidad no está a discusión. Es una institución que conjuga la excelencia académica con la responsabilidad social, y la conciencia crítica de sus estudiantes y egresados.

Lo mismo se desarrollan habilidades para competir en el mercado laboral, que sensibilidad para percibir los problemas sociales y tratar de construir soluciones. Y esto es lo que le otorga el carácter de verdadera universidad a la UNAM, no la cantidad de programas de estudio inscritos en los padrones de excelencia, ni las cuotas o el estrato social de quienes la integramos.

La Universidad es nacional porque apuesta en todo momento por contribuir a solucionar los grandes problemas que aquejan al país. Sus egresados, de la disciplina que sea, además de ser buenos profesionistas, son también ciudadanos preocupados por el acontecer nacional e internacional. Eso es bastante loable y constituye el sello distintivo de quienes estudiamos en la Universidad. Aunque luego se nos quiera estigmatizar con adjetivos tan ramplones y prejuicios igualmente infundados.

En ese sentido entiendo a Lucía Andrea Morett y me solidarizo con ella. Digo, entre los universitarios nos podemos caer mal en el plano disciplinario. Por ejemplo, en lo personal me caen los comunicólogos, los abogangsters, los filósofos pandrosos y los ingenieros civiles; en contraparte me caen bien los economistas y amo a las doctoras de la Facultad de Medicina.

Pero entre todos nosotros –filósofos, médicos, abogados, economistas, politólogos- existe algo similar al espíritu de cuerpo, que hace que nos defendamos colectivamente ante cualquier intento de ataque o denigración a nuestra Universidad.

Juzgar a Lucía Andrea como una subversiva carente de la mínima formación profesional, es un abierto ataque a la Universidad y a los universitarios. Eso no se puede pasar por alto. Aunque se entiende que los sectores de los que proviene esos ataques son precisamente aquellos que quisieran ver desaparecer a la Universidad, sencillamente porque la no entienden y nunca fueron universitarios.



Sencillamente alábenos todos los mortales.
Los universitarios somo la neta del planeta.




Y bueno, como buen unamita, también tengo mis deslices izquierdosos. Así que mejor hasta aquí llego. No sea que termine escribiendo un panfleto subversivo que concluya con el clásico “hasta la victoria siempre”…

… por cierto, el Ché siempre me cayó mal. Qué contradictorio, no.



P.S El fin de semana estuvo muy estresante para mí. Me invitaron a participar en una mesa de análisis con un nombre más largo que las intervenciones de quienes presentamos nuestras ponencias: “El Fin Amors y la cuestión sentimental en el contexto de la modernidad líquida”. Fue en Poza Rica, Veracruz.

El viaje fue toda una aventura. Todo el tiempo tuve el alma en vilo. La carretera es sinuosa y flanqueada por hondos voladeros y peñas casi verticales, recubiertas de abundante vegetación y plantas de café.

Salí de la Ciudad de México el viernes por la madrugada y llegué todo desvelado y cansado a la escuela de derecho donde tendría lugar la mesa.

El regreso estuvo peor. Había una neblina tan espesa, que por un momento pensé en dejar mi cochi abandonado y subirme a camión de pasajeros.

En fin, gajes del oficio. Para la otra me voy en autobús.



6 mar 2008

Ultrasecreto

Menudo revuelo internacional el que ha causado la incursión militar colombiana en el campamento de las FARC, ubicado -hasta ese momento de forma clandestina- en Ecuador.

En México tal situación no ha pasado desapercibida por los medios locales, debido a que, como apunta Jairo Calixto Albarrán, articulista de Milenio Diario, los mexicanos hemos aprendido a estar siempre en los mejores eventos; y en esta ocasión nos representa en forma ejemplar la supuesta estudiante Lucía Morett, que fue rescatada con vida del campamento guerrillero. De ahí el interés de la prensa nacional en tan bochornoso y reprobable acontecimiento.

Lucía Andrea Morett. Digna representante mexicana


Pero más allá de la nota periodística, habría que centrar la atención en dos hechos objetivos. El primero de ellos es la flagrante violación a la soberanía territorial ecuatoriana, cometida por el ejército de Colombia, en complicidad –eso parece- con el gobierno estadounidense. El segundo es la violación de la soberanía territorial ecuatoriana por parte de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia; la cual en forma sospechosa no ha sido denunciada hasta ahora por la propia diplomacia ecuatoriana. Es decir, se trata de dos hechos relacionados con una misma violación, pero tratados de diferente manera no sólo por el país agraviado, sino por el resto de los países de la región y del hemisferio.

Hasta ahora, la crisis diplomática producida por la torpeza táctica del gobierno colombiano, así como por el pésimo manejo del control de daños, ha propiciado por parte de los jefes de Estado de todo el continente, pronunciamientos de condena a la incursión ilegal del ejército de aquél país en el territorio de Ecuador. Sin embargo, ningún mandatario ha preguntado si el gobierno de Quito sabía de la existencia y operación de las FARC dentro de su territorio, lo cual también debe ser considerado un hecho grave, porque se trata de un grupo guerrillero que ha declarado la guerra a un Estado que es vecino y con el cual, hasta antes de esa desafortunada incursión, se mantenían relaciones de cooperación binacional.

De manera que tanto Bogotá como Washington podrían tener elementos suficientes para contrarrestar la crisis, recuperar un poco de credibilidad y limpiar su imagen regional.

Al respecto la estrategia tendría que apuntar a la complacencia e incluso complicidad del gobierno del Presidente Correa, acerca de la operación de las FARC dentro del territorio de su país. Además de exhibir las fallas de sus aparatos de inteligencia.

Empero, hay otro elemento que en medio del caudal noticioso desatado por la crisis diplomática pareciera que ha pasado a segundo plano: la muerte de Raúl Reyes.



Luis Edgar Devia Silva, alias "Raúl Reyes"


Hasta donde se sabe, este guerrillero ocupaba una importante posición en el comando central de las FARC, y fue abatido en el furtivo asalto militar emprendido por el ejército regular de su país.

Lo que llama la atención es que luego de su muerte fue hallada una lap top, al parecer de su propiedad, en la cual presumiblemente había información de alta confidencialidad acerca de las operaciones de la guerrilla, relacionadas con el tráfico de drogas, la compra de armamento a mercenarios libaneses y sus relaciones con el gobierno venezolano.

Lo extraño es que, siendo Reyes un guerrillero experimentado, no haya tenido el mínimo cuidado de encriptar la información. Mas por el contrario, en las fotografías divulgadas por las agencias informativas internacionales, aparecen algunas cuartillas con un ridículo encabezado en color rojo en el que se lee ¡ultrasecreto!




Esto hace pensar que, o bien Reyes era un completo estúpido que actuaba como novato, o bien que el gobierno colombiano ha manejado de forma harto deficiente la situación, intentando en forma pueril verle la cara de idiotas no sólo a sus ciudadanos, sino a la comunidad internacional.

Es como si un terrorista se pusiera una camisa con la leyenda “me voy a hacer explotar, pero no le digan a nadie”, y la policía lo dejará andar libremente por las calles.

Aquí el asunto de fondo es la burda estrategia de minimización que el gobierno del Presidente Uribe ha impulsado, detrás de la cual se puede adivinar el respaldo de Washington, en un igualmente burdo intento de intervenir en la política regional, justificando su posible intromisión en Venezuela, Ecuador y Nicaragua.

En este sentido es lamentable el papel de marioneta asumido por el Presidente colombiano, que no sólo ha mostrado su talante reaccionario, sino también su obsesivo interés por desmantelar a la FARC al costo que sea.



Y bueno, desde una perspectiva tanto más relajada, el conflicto colombiano-venezolano-ecuatoriano, es una muestra clara de que en la región sudamericana, a excepción de Chile, Brasil y Argentina, la política sigue siendo bananera.



Ella quién sabe quién será. Pero está guapa y se ve sexy con ese uniforme

Lamentable situación, sin duda para aquellos ciudadanos de ésos países, que se esfuerzan por hacer que la democracia arraigue como forma de convivencia social.


P.S ¿Es el efecto del prozac o, ciertamente, el ligero airecito vespertino que ha soplado en días recientes al sur de la Ciudad de México es agradable? Es pregunta.

P.S 2 Fieles al suspense de las películas producidas en Hollywood, Barack Obama y Hillary Clinton se empeñan en tener al mundo entero al filo de la butaca. Aunque el senador de color (negro) aventaja ligeramente a la ex primera dama, nada está dicho todavía. Así que esto no se terminará hasta que se acabe…

P.S 3 Donde la situación parece estar resuelta a favor del Partido Socialista, es en España. Según las recientes encuestas, el Presidente del Gobierno, José Luís Rodríguez Zapatero aventaja al xenófobo candidato del Partido Popular, Mariano Rajoy, en las preferencias electorales de cara a las elecciones generales del próximo 8 de Marzo

5 mar 2008

Las olas del mar

Habían caminado todo el día, desde que los primeros destellos del crepúsculo anunciaban el amanecer, hasta esa hora, en la que el sol poniente iluminaba sus fatigados rostros, pintándolos de un tenue bronceado.

Ya desde las inmediaciones se podía sentir la refrescante brisa del mar, traída hasta los poros de su piel por ligeras ráfagas de viento, que transportaban también los fugaces sonidos de las olas desvaneciéndose en la playa.

En el cielo, pintado de un color ámbar, las gaviotas extendían sus alas, planeando de tal forma, que pareciera que se habían sustraído de la atracción gravitatoria de la tierra.


Una vez en la playa, el maestro se descalzó las sandalias para sentir debajo de sus pies el calor guardado por la arena, luego de un día soleado.

El discípulo, impresionado con el espectáculo de la puesta del sol, que al igual iluminaba el mar que el cielo, fundiendo en el horizonte los límites de uno y de otro, estaba completamente embelesado.

El maestro comenzó a caminar por la orilla de la paya, con la cabeza baja, mirando cómo el agua del mar mojaba por instantes intermitentes sus pies descalzos. En ese momento paró su andar, se volvió hacia el horizonte y sin levantar la mirada, continuó mirando el constante ir y venir del agua marítima, que dejaba pequeñas estelas de espuma en su incesante movimiento.

El discípulo, que luego de algún tiempo de seguir sus enseñanzas, había aprendido a observar al viejo monje, sabía que estaba a punto de decirle algo. Y así fue.

-¿Te has fijado?- dijo el maestro, mientras entrecruzaba los dedos de sus manos por la espalda.

-Perdone maestro, pero no le entiendo. ¿A qué se refiere?- inquirió el discípulo, tratando de escudriñar la expresión en el rostro de su mentor.

-¿Te has fijado en el movimiento de las olas del mar?- respondió al tiempo que levantaba la mirada dirigiéndose al discípulo, que con el ceño fruncido mostraba su contrariedad.

-No maestro. No me he fijado. ¿Qué hay en el movimiento de las olas del mar? ¿Se supone que debo aprender algo contemplándolo?-

-Míralas bien- repuso el maestro, con una voz suave, una sonrisa en los labios y un brillo inusual en los ojos- en tiempos se alejan de la paya, pero siempre vuelven a ella. Y así hasta el final de los tiempos. El movimiento de las olas del mar se asemeja al destino del amor verdadero.

4 mar 2008

Elisa dijo...

Muchos creen que los milagros existen.

Ya parece que el poseedor de una mente brillante, perversa, creativa, maquiavélica, etc., se va a redimir.

Eso simple y sencillamente ¡no pasa!

Para que veas todo lo que eres capaz de provocar...


Por eso me caes tan bien Elisa.
Saludos para ti.

2 mar 2008

Tan simple como el amor

Existen ciertos momentos o sucesos en la vida, que nos impulsan a formularnos preguntas tontas, no tanto por el objeto de la cuestión, sino por el hecho probable de que nunca sabremos las respuestas.

En cierta ocasión que escuchaba a un filósofo respetado y respetable, defender fervorosamente a Hugo Chávez, me preguntaba por qué un hombre de luces, poseedor de una amplísima cultura, defendía a un personaje de talante autoritario como el Presidente de Venezuela.

Aunque formulé muchas conjeturas al respecto, es casi seguro que a reserva de hablar con aquél filósofo, nunca sabré cuál de todas ellas era la correcta explicación a sus simpatías tiranozáicas.

Tiempo después, caminando por el centro comercial, me llamó la atención una mujer muy hermosa que estaba sentada en una banca, frente a la taquilla del cine, esperando la llegada de alguien más. Al poco tiempo, un tipo que nada más verlo bastaba para comprobar el grado de saña que Dios podía emplear cuando creaba las cosas de mala gana, se sentó junto a ella y ¡la besó!

En ese momento me pregunté cómo era posible que una mujer tan guapa como aquella, pudiera estar con un ¿hombre? tan feo y pedestre como aquél que la había besado. Y no, no se trataba de una pregunta suscitada por la envidia, sino por la auténtica curiosidad.

Es claro que a menos de haber tenido el valor de acercarme y preguntárselo directamente a ella, nunca sabré la respuesta correcta. Aunque igualmente formulé algunas tentativas de explicación.

Pues bien, estas cavilaciones vienen a cuento porque en este preciso momento otra pregunta tonta ronda por mi mente.

Resulta que como regalo de cumpleaños, Carolina Dosetti, mi súper amigocha sinaloense que conocí en Nashville, me envió por paquetería un libro y disco. El libro está poca abuela. Simplemente genial. Se trata de Libros. Todo lo que hay que leer, escrito por la filóloga alemana Cristiane Zschirt. La dedicatoria, aunque personal, la comparto porque guarda una estrecha relación con el contenido del libro: “Por si pensabas que lo habías leído todo. Con gran admiración y cariño para el Paul Leautaud de la Ciudad de México: mi amigo Vic. C.D”.

Todo bien hasta aquí.

El problema, o más bien el cuestionamiento, surgió cuando puse el disco en el reproductor y comenzó a tocar. Se trata de “Tan simple como el amor”, de un grupo español de ¿pop? ¿funk? ¿comedy? llamado “La casa azul”.

Al escucharlo me fue irresistible preguntarme por qué Carolina me regaló ese disco. Ella, que es filósofa, con estudios de posgrado en España y suspirante al doctorado en alguna universidad italiana.

Es que ese disco yo esperaría que lo escuchara mi sobrina de 16 años, o hasta mis alumnas de segundo semestre, pero no Carolina, que tiempo atrás me había regalado una copia de “Rock & roll circus” de la Orquesta Mondragón y “En vivo desde el Club del Vino” de Jorge Drexler.

¿Por qué una filósofa, que debería escuchar a Leonardo Cohen, Atahualpa Yupanqui y Mercedes Sosa, escucha esa música tan… tan… ligera?

Cierto, aunque un par de años mayor que yo, Carolina es joven. Pero no tanto como para escuchar “Superguay”, o “Vamos a volar”, que son algunas de las canciones que trae ese disco.

En fin, que ese es otro cuestionamiento que quedará sin respuesta. Ni modo que le llame a la Caro para decirle ¿por qué chingados me regalaste ese disco tan fresa (o “guay”, pa’ usar la expresión ibérica)?

Como que no va ¿verdad?

Además, supongo que debo ver el valor afectivo, más que el musical.


P.S El fin de semana estuvo intenso. Sin ánimo de exagerar, creo que desde mis tiempos de estudiante de licenciatura no me había echado al vicio y la perdición durante tres días seguidos, con el pretexto de festejar algo.

Cuánta razón tienen los expertos: el mejor remedio para la resaca es continuar borracho. El viernes y el sábado apliqué ese remedio y apenas ahora comienzo a experimentar un horrible dolor de cabeza. Y pensar que todavía me falta padecer tres horas de viaje por carretera… ¡Dios!

P.S 2 O sea, jelou! O he perdido el estilo, o mi ironía fue demasiado fina. Pero en el post anterior quedé como un niño pijo para algunos de mis respetables lectores.

Take it easy people, que sigo siendo igual de infumable que siempre.