6 jun 2008

¡Por fin!

Aunque a marchas forzadas, he agotado el temario de mi programa y por tanto he finalizado mi curso.

Ya sólo me queda calificar el ensayo que a modo de examen final les dejé a los chavos para poder completar sus evaluaciones.

En general fue un buen grupo. Vinieron de menos a más y a diferencia del sentimiento de angustia que experimenté a mediados del semestre, ahora creo que me siento satisfecho. Si no aprendieron todo lo que debieron haber aprendido, por lo menos aprendieron a escribir con un mínimo de corrección, y a expresar sus ideas con cierto orden y coherencia. La regla es muy simple: comenzar por el principio siempre es de gran ayuda.

Y bueno, sobra decir que ya me siento más tranquilo. Ahora tengo menos trabajo; de hecho sólo me queda lo del PAIIT, lo de la campaña, lo de las traducciones, lo de la sesión del consejo distrital, mis clases de macramé, lo de organizar otro asalto en las Lomas para robar un miserable reloj a alguna conductora de televisión ridícula y antipática, cuidar al perro de mi vecina, sacar la basura que se ha acumulado en la cocina, enfrentar a las ratas y pepenadores que se la quieren adueñar, convencer a mi otra vecina de que el mundo se va a acabar y que yo no puedo morir sin antes conocer los favores de su suculenta figura, cumplir la notificación de la Tesorería para pagar el adeudo por concepto de predial, acomodar los libros que se apilan con inestable equilibrio en mi escritorio, sacar el sandwich plátano con mermelada de kiwi que hace como muchas semanas está al fondo de mi gaveta y despide un tufo medio emético, y seguirme preguntando por qué mi vida es miserable.

Como mis estimados educandos ya se fueron de vacaciones, fiel a mi costumbre les recomendé algunas novelitas para pasar el rato. De todos los tres que aquí me leen no sé cuántos tendrán vacaciones, pero de todos modos les dejo hago las mismas recomendaciones:

Olga Barrio, Que me parta un rayo si termino convertido en pirata. Una novela muy padre, que evoca el mejor estilo de Stevenson y Conrad. Es literatura 100% para chavos.

Robert Graves, Rey Jesús. Es una historia sobre la vida de Jesús contada desde la perspectiva de un personaje construido por Graves, que intenta mostrar el hecho real de que aquél fue crucificado porque, en efecto, era el sucesor de Herodes en el trono judío.

Elmer Mendoza, El amante de Janis Joplin. Esta novela está poca abuela. Además de ser un compendio de insultos y jerga del bajo mundo del narcotráfico -que Pérez-Reverte intentó explorar ese bodrio stereojoyesco que es La reina del sur- es una historia trepidante que si algún día los productores de cine deciden adaptarla para la pantalla grande (esto sonó como a periodista de espectáculos, no?), espero que no incluyan en el reparto a los hermanos Bichir, pero sí a Chucho Ochoa, que un tipazo interpretando personajes fanfarrones.

En fin, que espero escribir con mayor regularidad a partir de la próxima semana.

P.S Confirmado: Obama va. Lo deseable, lo que literalmente todo el mundo esperaba que sucediera, sucedió. El joven senador de color (negro) va contra el bastonero McCain por la Presidencia de Estados Unidos. Si algo extraordinario en el camino, como por ejemplo su asesinato días antes de la elección, no sucede, todo parece indicar que Obama se perfila como el próximo ocupante de la White House.

Escéptico y aguafiestas como soy, pienso que su llegada a la Presidencia no cambiará en mucho la relación de Estados Unidos con el resto del mundo. Si algo claro tiene el stablishment de Washington, es la promoción y defensa de los intereses comerciales, geopolíticos y militares que han permitido que Estados Unidos mantenga su hegemonía.

Así que con todo y su sonrisa de anuncio de dentífrico y su esposa que, como dice mi amigo Omar Astorga, está para “la maldad”, al final del día el futuro Mr. President tendrá que adaptarse al patrón establecido por los anteriores presidentes. Eso o terminar como Jimmy Carter haciendo turismo político por todo el mundo; o como Bill Clinton, pagando los caprichos de su esposa.

3 jun 2008

Vania Borges... por qué demonios?!

Este video simplemente está ¡poca abuela!

Es la cantante cubana Vania Borges interpretando "Don't know why", original de Norah Jones.

Esa canción es parte de un disco exquisito que no sé por qué demonios apenas hasta ahora he descubierto que existe. Se llama Rhythms del Mundo y lo encontré ayer en Gandhi (nombre de cierta libreria ubicada al sur de la ciudad) mientras buscaba un texto de teoría política que ya ni compré.

Y bueno, no he escrito nada denso que amerite acompañar su lectura con un sandwish por cuestiones laborales. Pero no os preocupeís, que en cualquier rato se me ocurre una fumada díficil de digerir.

Saludos y gracias por la visita.



2 jun 2008

Amanecer

Debido a mi condición de pequeño burgués (diría Marx), intelectual orgánico (diría Gramsci), o analista simbólico (diría Reich), difícilmente me levanto antes de que comience a rayar el alba para ir a trabajar. Aunque diariamente mi radio despertador suena a las 6:30 de la mañana, no es precisamente para que me levante de la cama a esa hora; es más bien para que pueda escuchar la síntesis del noticiario que acostumbro. Sin embargo sólo la escucho entre sueños porque en realidad suelo levantarme media hora más tarde.

Así que por causa de esa cómoda situación, desde hacía mucho tiempo no había tenido la oportunidad de mirar el amanecer. Hasta hoy por la mañana lo hice nuevamente; aunque de forma involuntaria.

Sucede que el fin de semana salí de la ciudad para arreglar los términos de mi colaboración en la campaña electoral de cierto partido político (no escribo las siglas porque eso supondría reducir las posibilidades de que otros partidos soliciten mis servicios de mercenario de la política), en cierta localidad, de cierto estado, ubicado al norte del Distrito Federal.

Como estaba hasta el keke de la chamba cotidiana y las cafiaspirinas que había ingerido con una coca cola la madrugada del viernes -para poder concluir la redacción de un artículo que debía entregar unas horas más tarde- aún hacían su efecto en mi sistema nervioso, decidí que sería buena idea, una vez terminada la reunión y arreglado el monto de los emolumentos que recibiría por la prestación de mis servicios (intelectuales, aclaro, por si el asunto llegase a malinterpretarse), pasarme a visitar a mi mamá y planear algo para el resto del fin de semana. Y así sucedió.

De manera que para no hacer el cuento largo, debo decir que ya no regresé ayer domingo por la noche, sino que decidí regresar hoy lunes por la mañana. Y esa decisión fue la que me permitió mirar uno de los amaneceres más bonitos que recuerde haber mirado.

Tal oportunidad fue posible, además, porque era el tal cansancio que me embargaba el viernes por la noche, al salir de la Facultad, que decidí que sería mejor viajar en autobús a la ciudad donde habría de sostener la reunión aludida arriba.

Así que de regreso, luego del infructuoso intento de conciliar el sueño en el asiento reclinable del autobús, volví la mirada hacia la ventana y miré el amanecer.

No sé si sea normal que un acontecimiento natural tan ordinario como el inicio de un día, sea cautivador para un somnoliento pasajero de un autobús. Pero pienso que las más de las veces estamos tan absortos por el paisaje cotidiano, que llega a parecernos estático y carente de gracia, cuando en realidad encierra una enorme fascinación.

Mirar como la luz poco a poco se abre paso entre la oscuridad, mientras que el cielo raso cambia su oscura tonalidad por una gama de rojos que expanden sus haces hacia el horizonte, difuminándose lentamente, para confundirse con el débil azul que se adivina entre el fulgor de las estrellas, es realmente un privilegio. El privilegio de admirar el cotidiano milagro del nacimiento de un día nuevo.



P.S. Por cierto, aprovecho la ocasión para hacer un anuncio publicitario:

“Se asesoran campañas electorales, movimientos sociales, gobiernos oposiciones a nivel municipal, estatal, federal e internacional. Si tú, estimado lector, tienes aspiraciones políticas y quieres convertirte en el futuro presidente de tu municipio, de tu asociación de colonos o de la camarilla de grilleros de tu trabajo que invariablemente presionan al jefe por un aumento, no busques más: ¡yo tengo la solución!

Además cobro bara bara.

29 may 2008

Final del semestre

Hola estimados lectores y visitantes,
Por si alguno de ustedes se ha preguntado por qué la publicación de mis sandeces en este espacio se ha hecho más esporádica en los últimos días, debo decir que no ha sido por miedo a que Gerardo -Gengis Khan- Fernández Noroña y su horda de mongoles asalté intempestivamente este espacio con sus diatribas panfletarias, ni mucho menos.
Lo que sucede es que en la Facultad estamos en la recta final del semestre. De hecho este viernes concluyen los cursos y yo no he agotado mi temario, no he terminado de leer y calificar los ensayos de la más reciente unidad, y estoy hasta el keke de presión con los trabajos del PAPIIT.
Por si eso fuera poco, tengo que dar curso corriente a mi agenda social, que por estos días también ha estado inusualmente saturada.
Así que no me ha quedado mucho tiempo para pensar en algún dislate digno de ser publicado en esta humilde atalaya de frusilerías.

Como sea, sigo convencido de que el contador de visitas que recientemente he instalado, miente.

Registra un promedio diario de 35 visitas que la verdad dudo mucho que correspondan al número real de visitantes, y mucho menos al número real de lectores. Sin embargo lo entiendo. No soy muy constante con la actualización de la página, y cuando lo hago, mi bipolaridad intelectual se manifiesta en mis escritos. Un día escribo un análisis coyuntural, y otro día escribo sobre las caderas de las mujeres. Por si eso fuera poco, lo hago sin gracia; quiero decir, utilizo el español -o cuando menos eso intento- con cierta decencia que pasa por anacronismo ahora que la economía del lenguaje se ha convertido en un literal ahorro de letras y palabras.
En fin, que ya para la siguiente semana espero escribir algo tanto más "sustancioso" -si es que algunas he escrito algo así en este espacio- para el entretenimiento del respetable.
P.S Un comentario político. Deficientes y tardías las medidas anunciadas por el Presidente Calderón para hacer frente a la crisis alimentaria mundial. Aquí sí coincido con la opinión proveniente de los diferentes sectores de la economía y de los partidos políticos.
Pareciera que al Presidente se le ha olvidado -algo extraño en un tipo que ha mostrado que tiene buenas nociones políticas- que en su condición de Jefe del Estado mexicano tiene la autoridad para convocar a todos los sectores de la sociedad, a fin de formular un pacto de cooperación que permita hacer frente a la crisis con soluciones consensuadas y eficientes.
Por lo demás, habría que enseñarles a los diputados, senadores y demás payasos y malabaristas, qué demonios significa la soberanía y cuál es su única y exclusiva aplicación. Esto para que eviten el ridículo de hablar de soberanía alimentaria, soberanía energética y soberanía coyungal. Aquí sí, el pretensioso Arnaldito Córdova debería salir a declarar que le "dan ganas de mandarlas a la escuela de nuevo".
P.S 2. La momia. O sea, Carlos Monsivais ha escrito un par de textos entretenidos, pero eso no lo convierte en totem sagrado, todólogo autorizado para decir cualquier sandez que le sea aplaudida y vitoreada por su séquito de serviles y advenedizos, ni mucho menos en el ícono de la cultura nacional. Es un comentarista agudo, sí. Pero nada más.
El día que bajemos de los nichos a los ídolos habremos completado nuestro largo, larguísimo, proceso de secularización intelectual, y seremos capaces de pensar por cuenta propia para dejar atrás la tutela y la reproducción acrítica de las ideas de otros... como Monsivais.

27 may 2008

Fred the Frog Rings the Bell

Esta creación es de la autoria de Martin Kippenberg y ha causado gran revuelo en el Vaticano:



Freed the Frog Rings the Bell



Es bien interesante lo que esta imagen comunica simbólicamente. La rana es el símbolo de la transición de un elemento a otro, y generalmente es usada en los ritos chamánicos para dejar atrás los viejos amores...



Cristo murió en la cruz para dejar atrás el amor al mundo y dar acceso al amor divino. Así que alguna conexión puede adivinarse entre ambos íconos.



En fin, que esto podría dar para un estudio de simbología religiosa comparada. Pero eso suena muucho a Dan Brown, así que me quedaré para mi fuero interno mis interpretaciones.

23 may 2008

Outsider

La gran ventaja que ofrecen este tipo de espacios es que permiten escribir cualquier estupidez -que puede no gustar o resultar agresiva para algunas mentes despiertas, políticamente correctas y defensoras de las buenas causas- con la total seguridad de que las posibles consecuencias no pasarán de una edípica y muy sentida mentada de madre, escrita a modo de “comentario”.

Es que por más que lo intento, nomás no consigo adaptarme al molde de la corrección.

Y no. No se trata de una actitud rebelde (porque no siga a los demás), sino de una muy irreflexiva; pues ¿quién en su sano juicio sentiría satisfacción -por no decir placer orgiástico- tan sólo por oponerse casi por deporte a absolutamente todo aquello en lo que los demás concuerdan?

Sin embargo, si los advocatus diavoli no existiesen, la vida en el planeta sería profundamente aburrida. No habría a quien aborrecer y la gente viviría sumida en una beatitud tan ñoña, que haría ver a Santa Teresa de Aviñon como una disoluta (especialmente en la escultura de Bernini).

Pero lo más grave de todo esto sería que las buenas conciencias de la intelectualité progresista y combativa, no tendrían punto de contraste, no lucirían tanto, y sus posibilidades de cautivar y seducir a las niñas bien con sus vastos conocimientos, serían casi nulas.

Así que, con resignación, asumo mi condición de vulgar y visceral provocador; con todos los costos que en simpatías eso implica. Pero, sobre todo, con la dolorosa conciencia de saber que nunca podré seducir a una chica chic… ¡joder!

La verdad es que cuando escribo no lo hago para caerle bien a alguien en particular, para llamar la atención respecto a mi originalidad, o para cautivar a las niñas bien que piensan que piensan, con mi imagen de contestatario marginal. Porque, la honestidad sea honrada, no hay a quien contestar, los márgenes hace mucho que se perdieron, y mi imagen no es precisamente la de un revolucionario de lápiz y cuaderno.

Desde luego que no faltará la mente brillante que, por razón de un grandioso ejercicio de deducción, concluya que en realidad todo esto es una pantalla para ganar unos cuantos aplausos. Pero obviando el hecho de que no me importa esa opinión, creo que dado el caso, no habría nada que responder.

La ventaja de ser outsider –ideológico- es la ausencia de cualquier indicio de compromiso o sentido del deber respecto a cualquier caterva social. De manera tal que no existe la preocupación o el esfuerzo por congraciarse con nadie.

A su vez, la ventaja de la caterva es la total y absoluta libertad de elección para, en caso de que lo que el outsider piense no lo agrade, pasar por alto lo que escribe.

Así que en este caso, me asumo como outsider. Por tanto no me interesan ni las reconvenciones amenazantes, ni las advertencias anodinas disfrazadas de comentarios.

Modestia aparte, cuando me pongo rudo siempre gano, y cuando gano me aburro.

Yo estoy acá para divertirme, no para aburrirme.

Creo que una expresión popular mexicana que se aproxima en contenido a la noción del outsider es aquella que dice “no soy monedita de oro”.

Pues bien, yo no le caigo bien a todos.

Ni me interesa.


P.S Generalmente evito dar respuesta personalizada a los comentarios rijosos o insensatos que eventualmente aparecen en este espacio. Pienso que hacerlo es darles la importancia de la que carecen.

Sin embargo, en este caso quisiera responderle al gentil visitante que sin dejar nombre en su comentario, descalificó campechanamente mi análisis acerca de su tótem, Andrés Manuel López Obrador: ¡no me chingue!

Supongo que después de la profesión u oficio por medio del cual suele ganarse la vida en este injusto sistema capitalista, impuesto y mantenido casi a la fuerza por los asquerosos cerdos burgueses del bloque en el poder que dirigen la superestructura (por si lo sospechaba, lo confirmo: estoy siendo irónico), el análisis y el activismo político son su segunda profesión. Lo felicito por eso.

No obstante, lamento informarle que en la ciencia política no tienen cabida ni el lirismo, ni la militancia fanática como fuentes de objetividad, ya no se diga para la realización de un análisis político serio que permita tomar ciertas decisiones, sino para la formulación de hipótesis y teorías para explicar fenómenos políticos como el fanatismo casi religioso de personajes abyectos, ignorantes y susceptibles de tutela, como lo es usted.

Si estuviésemos en el terreno del debate respetaría su opinión. Pero sucede que no estamos ahí. Que a diferencia de usted, que se allega de información autocomplaciente con su orientación ideológica, yo trato de mirar la realidad política desde todos los ángulos, a fin de formular explicaciones lo más cercanas a la objetividad.

Y respecto a su argucia acerca de la edad, permítame enterarlo de que si bien los años de preparación y de experiencia influyen en la capacidad de apreciación, no son factores determinantes. Usted, por ejemplo, que se asume implícitamente como una persona mayor, ha renunciado a su capacidad de autodeterminación y se ha sometido a la tutela de su líder político. Tanto, que acepta acríticamente su prédica y ha reducido a una pedestre cuestión de creencia un hecho –el resultado de la elección de Julio del 2006- que reclama el ejercicio de la inteligencia.

Así que entre usted y un niño al que se le amenaza con la aparición nocturna del “coco” en su habitación si se rehúsa a comer las verduras, no hay gran diferencia.

Usted me ha invitado a acudir a las asambleas informativas de López Obrador. Yo, en contraposición, le invito a sustituir la fe por la razón, y la descalificación por el respeto.

Una vez que lo haya hecho, entonces estaremos en las mismas condiciones para intercambiar ideas.

Por lo demás, mis pareceres suelo compartirlos sólo con mis amigos saboreando un buen cafecito. Pero usted no es mi amigo.

21 may 2008

A propósito del golpismo

El movimiento político de AMLO ¿entre el golpismo y la institucionalidad?

A partir de las consideraciones teóricas en torno al golpismo, presentadas en la entrega previa a este ejercicio de análisis, es posible discernir en lo subsiguiente respecto a la estrategia política de Andrés Manuel López Obrador, a fin de observar si presenta similitudes con las características del golpismo que se le han aducido en el debate político.

Así pues, en una primera aproximación las acciones políticas emprendidas por el ex candidato presidencial del PRD parecerían estar alejadas del golpismo por una razón elemental: no se han caracterizado por el uso explícito de la violencia.

Sin embargo, una observación más detenida conduce a dividir en dos momentos la estrategia referida. El primero de ellos podría denominare como periodo de “lucha cívica” y fue el que se desarrolló durante los meses posteriores a la elección del 2 de Julio del 2006.

En ése momento las acciones de protesta ejecutadas en las calles de la Ciudad de México podían entenderse y justificarse como parte de un justo reclamo a la deficiente actuación de la autoridad electoral, que minó la confianza de los ciudadanos en los resultados aquella elección que dio como ganador no solamente a Felipe Calderón, sino también a los candidatos a diputados y senadores de los diferentes partidos que integran la actual legislatura.



Precisamente a partir del agotamiento de esta reclamo, que se disolvió en un duro cuestionamiento a la legitimidad del nuevo Presidente de la República, y por tanto, del nuevo Congreso, es que comienza el segundo momento de la estrategia emprendida por López Obrador. Esto fue así porque, una vez reconocido el triunfo de Felipe Calderón por los demás partidos políticos, y validada la elección por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, el ex candidato presidencial del PRD comprendió que por el camino institucional difícilmente se podía revertir la situación. De manera que la estrategia se propuso desde entonces dos objetivos fundamentales: comenzar a trabajar en la campaña electoral con miras al lejano 2012, como objetivo de largo plazo, y generar inestabilidad y en lo posible provocar el fracaso del gobierno constitucional, como objetivo de corto plazo.




Es así como se explica la toma de la tribuna de la Cámara de Diputados por parte de diputados del PRD, PT y Convergencia, días previos a la ceremonia de toma de protesta del presidente Calderón; y la autodesignación de López Obrador como “Presidente Legítimo”, que en términos políticos y mediáticos generaba la imagen de un país fracturado.

De ahí en adelante la estrategia ha sido precisamente la búsqueda de la confrontación ideológica, pero sobre todo, el mantenimiento de la imagen y la presencia de López Obrador en los medios de comunicación como un actor protagónico de la vida política.

No obstante, es difícil visualizar hasta qué punto la estrategia se ha alejado de las vías institucionales para aproximarse al golpismo. Esto porque si bien la retórica lopezobradorista es desafiante y desdeñosa respecto a la institucionalidad (recuérdese el célebre “¡al diablo con las instituciones!”), sus acciones más importantes se han conducido precisamente por medio de una de las instituciones fundamentales del régimen político mexicano: el Congreso de la Unión.

En efecto, como si fuese un coordinador parlamentario de facto, y carente de la legitimidad necesaria, Andrés Manuel López Obrador ha logrado introducir a la agenda del debate legislativo temas como la regulación de los contenidos de las campañas electorales en medios de comunicación. Asimismo, en el actual debate en torno a la reforma a la industria petrolera –posterior a la toma de las tribunas de las cámaras de diputados y senadores- este personaje ha encontrado un contexto propicio para apuntalar nuevamente su imagen y afianzar su influencia entre un importante número de legisladores de su partido y de los otros partidos que integran el Frente Amplio Progresista.

De manera pues, que el pretendido golpismo que se le quiere endosar a la estrategia política de Andrés Manuel López Obrador se agota en su discurso rijoso, plagado de intimidaciones retóricas relacionadas con supuestos síntomas de estallido social, movilizaciones y paros “patrióticos” que, en estricto sentido, no tienen visos de prosperar entre la mayoría de la población.




Lo anterior conduce a plantearse si en la hora actual existen las condiciones propicias para que el golpismo como estrategia política genere simpatías en el país.

Al respecto hay que considerar cuando menos tres factores clave para la estabilidad y la gobernabilidad en cualquier Estado: el desempeño económico, el tejido social y la eficacia de la política.

En lo que hace a la economía, México es un país que en estricto sentido se ha estancado en sus posibilidades de crecimiento. En los últimos seis años el país ha crecido a tasas que rondan la media del 3 %, lo que significa que no existen las inversiones suficientes para generar empleos, aumentar los niveles de producción de los distintos sectores económicos, fomentar el ahorro y aumentar la captación fiscal del Estado, necesaria para aumentar su gasto destinado a programas sociales y políticas públicas.

Esta situación impacta directamente en la salubridad del tejido social, pues al existir menores oportunidades de desarrollo para una población en crecimiento, no sólo aumenta la brecha de desigualdad, sino también se alientan actividades económicas informales e incluso ilegales, como la venta de drogas, el contrabando, la piratería y el comercio informal. Así, por ejemplo, el 10 % la población más potentada del país concentra el 34.50 % de la riqueza, mientras que el 10 % más pobres sólo concentra el 2.40 %. De aquí que no sea fortuita la efectividad del discurso promotor del resentimiento social empleado por López Obrador.

Respecto a la eficacia de la política, si bien un amplio porcentaje de la población aprueba la actuación de sus gobernantes en los tres niveles de gobierno, también un porcentaje creciente considera que sus expectativas en torno a la democracia como forma de gobierno no corresponden con el desempeño real de esta. Con todo, la percepción de representación de los partidos políticos es alta, aunque el nivel de confianza en los partidos esté por debajo de la confianza en las iglesias, las fuerzas armadas y la televisión (Fuente: Encuesta mundial de valores 2000-2005).

Por otra parte, si bien la estabilidad y la gobernabilidad del país son relativamente precarias, las posibilidades de que una estrategia de tipo golpista prospere son remotas por los siguientes factores: 1) El ejército mexicano por mandato constitucional es leal al Comandante Supremo, que es el Presidente de la República. Además, los altos mandos, a diferencia de los de otros países de Sudamérica, por ejemplo, que pertenecían a las oligarquías nacionales, son de extracción popular y han llegado a tales posiciones de responsabilidad a través del mérito y la propia carrera de las armas. De manera que a interior del ejército no se ven ningún riesgo de división política que pudiera ser aprovechado por López Obrador en caso de que decidiese llevar su estrategia por la vía de la violencia.

Comandante Supremo

2) Aunque perfectible e inmerso en un proceso de transformación de sus reglas internas, el sistema político desempeña eficazmente su función de comunicar al Estado y a la sociedad, a través de fuerzas partidistas con presencia nacional y procesos electorales periódicos y equitativos. Esto es un punto a favor de la institucionalidad, pues a diferencia de Chile o Bolivia, por citar algunos casos, donde las fuerzas políticas aun se encuentran en proceso de consolidación, y por tanto no cuentan con un pleno respaldo de los ciudadanos, en México existen partidos políticos con cuando menos 60 años de antigüedad (es el caso del partido en el gobierno).

3) Si bien la población ha dado muestras de civismo, los niveles de participación política más allá de los procesos electorales es muy bajo. Más del 80 % de la sociedad se muestra poco o nada interesada en política, y en una escala del 0 al 10, donde el cero es la “izquierda” y el 10 la “derecha” imperante es de 5.6 (Fuente: SEGOB, Encuesta nacional de cultura política 205). Es decir, que el déficit de ciudadanía lejos de ser útil a liderazgos carismáticos y mesiánicos (como es el caso de Bolivia), es útil al mantenimiento de cierta estabilidad de tintes no precisamente progresistas, sino más bien conservadores.

De manera, pues, que las posibilidades de un estallido social que abone al fortalecimiento de una estrategia golpista en México son muy remotas, y en caso de que llegasen a concretarse carecerían de la mínima legitimidad política y respaldo social. Se trataría de la imposición arbitraría de una minoría que, lejos de conseguir el respaldo internacional, conseguiría la reprobación y el desconocimiento.

Así entonces, cuál sería el posible curso que habría de seguir Andrés Manuel López Obrador y su movimiento político de cara a la sucesión presidencial del 2012, es un cuestionamiento que debe plantearse precisamente en estos términos de potencialidad. Es así debido a que en política no existen –no pueden existir- escenarios seguros, ni pronósticos determinantes. No obstante, e independientemente de la contingencia, es posible realizar algunas inferencias.

Después de la aprobación –con sus respectivas modificaciones y adiciones- de la reforma a la industria petrolera, que hasta ahora le ha redituado buenos dividendos políticos, López Obrador intentará influir en la designación de las candidaturas de su partido de cara a la elección legislativa intermedia, a realizarse en Julio del 2009. Esto con la finalidad de contar con más presencia en el poder Legislativo, para confrontar las iniciativas que en el futuro envíe el presidente Calderón, en la lógica de completar el ciclo de “reformas estructurales” necesarias para la reactivación del crecimiento del país.

Además de que, al contar con más legisladores simpatizantes con su movimiento, López Obrador no sólo podrá hacerle frente a las aspiraciones presidenciales del actual Jefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard, sino también desplazar al grupo de orientación socialdemócrata que ahora predomina en las instancias de decisión del propio PRD; y allegarse de recursos económicos para la construcción y sostenimiento de su eventual candidatura presidencial.

De aquí también que en lo sucesivo se le vea actuando en límite de la ilegalidad, pero procurando no salirse de ella, haciendo uso de su influencia casi absoluta e incuestionada entre los seguidores de su movimiento.

Por lo demás, es realmente difícil que su eventual candidatura prospere y adquiera visos de triunfo. Ello no sólo por el desprestigio de su partido, de cual que él mismo es el responsable, sino también por el perfil de los otros posibles candidatos de los demás partidos. Pero principalmente por su personalidad autoritaria y mesiánica, que también él mismo se ha encargado de exhibir entre el potencial electorado.

Y es así como se da por concluido este sucinto ejercicio de análisis.