9 jul. 2013

Abismo

Llegados a cierta etapa de la vida nos cuesta adaptarnos a la realidad ¿o más bien nos cuesta resistirla y por eso mejor optamos dejarnos llevar por su caudalosa corriente, sólo con la conciencia de no estar de acuerdo con ella?

Es muy probable que a muchas personas eso nos suceda. De pronto caemos en la cuenta de que hemos crecido y que todas esas retóricas que acompañaron una parte de nuestra juventud han dejado de tener vigencia, y con ellas los bríos para defenderlas y más aún, para promoverlas. Quizá lo único que quede sea la nostalgia del recuerdo y un discreto dejo de frustración por todo aquello que no se hizo y no se dijo. Quizá lo único que quede sea el vacío o la ausencia de imaginación, de anhelos y fuerzas para emprender nuevas batallas y afrontar nuevos retos.


¿En qué momento sucede todo eso? Es lo más irónico: no lo sabemos. Pero de pronto está ahí, como si fuese el filo de un abismo ante el cual el vértigo en vez azuzar el instinto de sobrevivencia lo inhibe y hace que uno se pregunte si arrojarse al vacío no será acaso la única forma de desaparecer todos esos sentimientos de desesperanza, frustración y tristeza. 

2 comentarios:

Natalia Olvera dijo...

Querido. A veces la nostalgia no quiere decir olvido (y efectivamente es parte de la letra de una canción), sino es ver ahora no como el rebelde sin causa que reta al adulto impositor, sino del adulto que se vuelve impositivo ante el rebelde sin causa y con juventud.

Así estamos entonces en este transcurrir de años que como bien dices, nos quita bríos para emprende batallas, pero no para tener sueños que es la siguiente parte de la vida.
He descubierto que un hombre sin sueños es un hombre sin futuro porque entonces ¿hacia dónde va? No creo que al abismo que propones, más bien se queda en una inmovilidad que mata más que el simple arrojarse y por supuesto que es también una muerte, pero más lenta.

Creo que cambiar visiones y aceptar el presente que ya no es nuestro presente joven es la respuesta, porque una cosa es el abandono senil y otra, la derrota adulta y creo mi estimado que todavía no llegas a la primera y lo segundo no es tu estilo, te conozco.

Disculpa mi estilo tan rebuscado. He estado leyendo a Virginia Woolf y una se queda con estas ganas de escribir “como si” algo no fuera lo que es y se pareciera a lo que no es. Así es que tu sigue adelante pero no del abismo, sino de la aceptación con humildad de que siempre habrá algo nuevo qué aprender o corregir. Sentencia muy sabia de mi padre que murió joven y cambiando sus propias ideas.

VITOCHAS dijo...

Jefaza de mi vidaza! Tus palabras siempre son sabias.
Afortunadamente eso del nihilismo y la depresión son como deportes recreativos para mi. Así que lo que no me mata, me hace fuerte.
Esto fue sólo un lance impulsivo y visceral. Pero ya he retornado a mi temperamento flemático y equilibrado.
Y qué bueno que aun me lees! Yo pensé que te habías desnaturalizado y desentendido de éste tu humilde vástago siempre pródigo y prodigioso.