28 dic. 2007

I came back

Como dice una vieja y conocida canción, "ya llegué de donde andaba, se me concedió volver...".

Por fortuna no hubo terroristas árabes en mi vuelo de ida, ni soldados resentidos en mi vuelo de regreso (sólo algunos viejitos que traían asoleadas a las sobrecargos). Así que he vuelto a la carga. Y una vez más, fue inevitable sentir que regresé a Cuautitlán.

Con un poco de suerte y paciencia, casi cumplo un año escribiendo en blogspot. A lo largo de este tiempo he tenido la oportunidad de conocer a personas muy inteligentes, creativas y amables, con las que he intercambiado opiniones, uno que otro lance de arrogancia y hasta alguna escaramuza literaria.

A todos ustedes, les agradezco el tiempo invertido en la lectura de mis textos, que como saben, no son los más consistentes y serios, pero sí los más entretenidos que puedo escribir (si así son los entretenidos, imagínese cómo serán los aburridos...).

En fin, que empapado del espíritu decembrino que está por todas partes, les deseo lo mejor para el siguiente año.

Con trabajo, perseverancia y disposición a disfrutar la vida con sus dulzuras y sus amarguras, es posible lograr cualquier objetivo, por muy díficil que parezca; como por ejemplo, salir con Claudia Shiffer, ganarse la loteria o -horror de horrores- encontrarse a un ingenuo o ingenua que esté dispuesto a casarse y así fastidiar su vida por el resto de sus días.

En fin, cada quien y sus propósitos.

Felicidades a todos y el próximo año por aquí nos estaremos encontrando.



P.S En el vuelo de regreso pusieron "Love actually". Sin lugar a dudas esa película es ampliamente recomendable para estas fechas. Con decir que a todos los de la fila se nos rozaron los ojos con el final, que tiene lugar precisamente en la sala de llegadas de un aeropuerto.

21 dic. 2007

Notas sueltas

Aquí yo en un rapidín de notas sueltas, cortas e inconexas.

1.- Que alguien me pegue un zape, porque no me puedo creer la cantidad de mujeres hermosas, realmente hermosas, que hay en Sinaloa. Es que, por Dios, todas están para concurso. Son como diamantes en bruto, pero muy, muy en bruto. Si se trabajara un poco en su acento y en su cultura, despojándolas del TvNotas y dotándolas de algo más sustancioso, serían unas hetairas tan refinadas, bellas y voluptuosas, como esas que describe Tylor Cadwell en Gloria y esplendor.

2.- Carolina Dosseti me ha tratado como su famuyo, chofer y cocinero (y yo ni cocinar sé). La perdono nomás porque me regaló un disco de John Mayall que se compró en Nashville y nunca me quiso prestar para grabarlo.

3.- Qué fea está la Terminal 2 del aeropuerto de la Ciudad de México, aunque comparada con la vieja Terminal 1, que parece lobby de cine gore, pues es una maravilla de la arquitectura.

4.- Si hay alguien de Chicago, Illinois, leyéndome, por favor, dígame cómo está el tiempo y cómo diablos se llega al Cook County desde el aeropuerto.

En caso de que algo extraordinario como la abducción del avión por un OVNI, el secuestro del vuelo por terroristas árabes o soldados gringos veteranos de una de las tantas invasiones que su pais ha protagonizado y profundamente afectados y resentidos, propicie que no vuelva a escribir por acá, pues les deseo a todos los que me leyeron a lo largo de casi un año (que se cumpliría el próximo 6 de Enero), que los atropellen la felicidad -cualquier cosa que entiendan por ella- y la bonanza a lo largo del año que viene.

Será una lástima no enterarme nunca cuánta gente en realidad me leía por acá.

Un abrazo para todos y todas. Felices fiestas

19 dic. 2007

Método para sufrir II

El método es muy sencillo, tanto que incluso puede parecer poca cosa para aquellas almas exigentes que esperan grilletes, ascetismo y flagelaciones purificadoras. Por el contrario, se trata de leer, de escuchar alguna que otra canción que evoque algún recuerdo sea bueno o malo, y preguntarse permanentemente por qué la vida (la propia claro está) es miserable. Talvez nunca se encuentre una respuesta concluyente, pero en el intento se habrán de formular hipótesis interesantes y quizá hasta se descubra el sentido de la existencia.

En la parte de las lecturas recomiendo mi top 5 de libros no aptos para suicidas potenciales, ordenados en orden de preferencia:

1. El sentimiento trágico de la vida – Miguel de Unamuno. Simplemente es mi biblia personal, pues prefiero buscar en la filosofía las respuestas a las interrogantes que me plantea el vivir cotidiano, más que en la religión, porque al menos aquella exige cierto esfuerzo intelectual y no la mera aceptación de los dogmas de fe.

Pero no es sólo esa la única razón por la que el libro de Unamuno es mi preferido, sino principalmente el hecho de que me identifico plenamente con la descripción que hace de si mismo Don Miguel cuando afirma: “sé que no faltará el lector insatisfecho, educado en un dogmatismo cualquiera que dirá: ‘este hombre no se decide, vacila; ahora parece afirmar una cosa, y luego la contraria; está lleno de contradicciones, no le puedo encasillar; ¿qué es?’ Pues eso, uno que afirma contrarios, un hombre de contradicción y pelea, como de si mismo decía Job: uno que dice una cosa con el corazón y la contraria con la cabeza, y que hace de esta lucha su vida. Más claro ni el agua que sale de la nieve de las montañas”.

2. El amor dura tres años – Frédéric Beigbeder. El amor tal como nos los retrataron en los cuentos de hadas, que posteriormente se trasladaron a la novela romántica y continuaron su viaje por el tiempo hasta convertirse en los actuales clichés del cine y la televisión, es una gran estafa. Simplemente el amor es imposible, cuando menos para nosotros los simples y ordinarios mortales.

3. Kaddish por el hijo no nacido – Imré Kertész. Además de Karol Wojtyla y este otro polaco (siniestro también, porque todos los polacos son siniestros), no conozco a ningún otro hombre al que sólo pueda conmoverle su propia imagen en el espejo, porque en ella se refleja, condensado, el drama de la historia que es imborrable de la memoria, pues como el mismo Kertész afirma: “… simplemente no está en nuestras manos, no podemos olvidar, hemos sido creados así, vivimos para saber y para recordar…”. De aquí que sea absurdo tratar de olvidar, pues el recuerdo queda como un sello en la memoria, a veces para avergonzar, a veces para sonreír cuando es evocado.

4. La insoportable levedad del ser – Milán Kundera. He aquí nuevamente el recurrente tema del amor que tantas neuronas me ha costado pensarlo, reflexionarlo y analizarlo desde hace mucho tiempo. Kundera nos ofrece en esta historia una lección magistral: el amor es cualquier cosa, menos felicidad.

5. Los dados eternos – César Vallejo. Dios, la fe, lo absoluto, el sentimiento de abandono. Temas que no pueden faltar en un verdadero episodio depresivo; de lo contrario sirva de muestra un fragmento de este poema: “Dios mío, estoy llorando el ser que vivo […] Dios mío, si tú hubieras sido hombre, hoy supieras ser Dios”. Y otro más: “Hay ganas de’… no tener ganas. Señor, a ti yo te señalo con el dedo deicida: hay ganas de no haber tenido corazón”.

En la parte del pensamiento y la reflexión recomiendo ampliamente las preguntas que de forma jocosa pero corrosiva se formula Marc Marronier, en la novela de Beigbeder:

“Resulta bastante exasperante darse cuenta de que uno se hace las mismas preguntas que todo el mundo. Es una lección de humildad.

¿Hago bien abandonando a alguien que me quiere?
¿Soy un hijo de puta?
¿De qué sirve la muerte?
¿Voy a cometer las mismas estupideces que mis padres?
¿Se puede ser feliz?
¿Es posible enamorarse sin que la cosa termine en sangre, esperma y lágrimas?
¿No podría ganar más trabajando menos?”

Ahora que si de plano se trata de entrar en una verdadera crisis de referentes ontológicos, pues qué tal esta reflexión de Catón:

Nunquam se plus agere quam nihil cum ageret, nunquam minus solum esse quam cum solus esset.

… y bueno, ahí va la traducción para los legos que no saben latín:

Nunca está un hombre más activo que cuando no hace nada, nunca está menos solo que cuando está consigo mismo.

Lo que sugiere en realidad Catón es dejarse de payasadas respecto al sentimiento de soledad, porque estar solo significa en, estricto sentido, estar muerto… en fin, es un rollo filosófico que bien podría ser completado con las sencillas preguntas que formula la gran Hannah Arendt: ¿qué “hacemos” cuando no hacemos sino pensar? ¿dónde estamos cuando , normalmente rodeados por nuestros semejantes, estamos sólo en compañía de nosotros mismos?

Esta serie de preguntas y los intentos por responderlas, bien podrían ser acompañadas de música ad hoc; sin embargo, se sugiere evitar escuchar las canciones del Serrat del personal de servicio, mejor conocido con el nombre de Arj… ¡ese!, porque para escuchar estupideces, con las que dicen de forma espontánea y hasta divertida nuestros políticos y presentadores de televisión, tenemos más que suficiente.

En contraste, sugiero escuchar a María Dolores Pradera, Luz Casal y, por supuesto, al mero mero apologista de la depresión catinesca: José Alfredo Jiménez.

Hace poco tiempo llegó a México un nuevo negoci… perdón, culto religioso, proveniente de Brasil. Se trata de la Iglesia Universal del Reino del Dios, que ha conseguido hacerse de muchos client… perdón, fieles, mediante un slogan que se exhibe en las marquesinas de las bodegas que han alquilado como templos: “pare de sufrir”.

No quisiera entrar en las arenas movedizas de la intolerancia religiosa, pero esa invitación -bastante sugerente si se toma en cuenta la decadencia de la sociedad contemporánea- es prácticamente una invitación a dejar de vivir, porque el sufrimiento sólo puede llegar su fin con la muerte y ni siquiera sabemos si aun después de ese estado biológico podremos realmente librarnos de sufrir.

De modo, pues, que de lo que se trata esta vida no es en modo alguno de intentar dejar de sufrir, sino de sufrir, y no morir en el intento.

18 dic. 2007

Método para sufrir I

Entre tanta sandez que he publicado aquí (171 posts, si he de creer en la cifra que aparece en el archivo), francamente no recuerdo si ya había publicado el siguiente texto en una ocasión anterior.

En caso de que así haya sido, no está de más volverlo a leer, y en caso de que no, pues es aquí ofrezco un buen compendio de ideas, propicias para quienes encuentran en las fechas venideras el pretexto ideal para sumirse en una profunda depresión, y compartir su amargura y sus frustraciones con toda la gente que hay a su alrededor. Con un poco de suerte y alguna de mis sugerencias, seguramente lograrán fastidiarles la vida a sus amigos y familiares en momentos tan emotivos como la cena de Navidad, o la cena de Año Nuevo.


En lo personal, después del mes de Febrero, mes de fiesta nacional por la conmemoración del natalicio de uno de los mayores próceres intelectuales de esta patria de globos y bicicletas; Diciembre es mi época favorita del año. A excepción, desde luego, de los días de compras en el centro comercial, las últimas semanas del año siempre han sido para mi y mi familia (sí, tengo familia, mamá y papá; especialmente mamá, lo digo por aquellos que han pensado que no tenía) motivo de reuniones, fiestas, besos y apapachos.


De manera que en estas épocas la depresión no entra en mi agenda social, o si acaso, queda relegada al último lugar.


En fin, si me autoreciclo es porque en estos días no he tenido mucho tiempo para pensar en alguna otra estupidez original. Esto lo digo especialmente por aquel horrorizado lector anónimo, cuyas neuronas funcionales atinadamente le hicieron ver el propósito, el sentido y la razón de este blog: ninguna de provecho.


En caso de que algún inexplicable y mórbido impulso visceral le haya incitado a regresar a este bodrio insulso y rebosante de nimiedades, le invito a que se cuestione el por qué vino nuevamente a leerme. Sea como fuere, usted siempre tendrá la libertad de darle click al tachecito que aparece en la esquina superior derecha de esta ventana. De esa manera se librará de tanta estupidez, y podrá dispendiar mejor su tiempo en la red, mirando pornografía, leyendo las reseñas de los nuevos libros de su autor latinoamericano favorito, o visitando otros blogs tanto más sustanciosos.


En fin, ahí va mi método para sufrir, especialmente dedicado a los dos habituales lectores de este espacio:


Método para sufrir I

La depresión se manifiesta de diferentes maneras en cada persona que la experimenta. Así, hay quienes durante un episodio depresivo bajan de peso a causa de la falta de apetito y de la nausea que les produce su propia existencia; otros emprenden la “retirada a la ciudadela interior” -como diría Epicteto- esto es, a la autoexclusión del mundo; otros más intentan infructuosamente anclarse a cualquier manifestación de fe, convirtiéndose o en beatos amargados o en peones cautivos del fanatismo religioso.

En lo personal encuentro en la depresión un excelente pretexto para dedicarme a leer, pensar y escribir, pues siendo un hedonista consistentemente inconsistente -como Unamuno- soy de la opinión de que todo lo que le esté dado a percibir a los sentidos debe ser disfrutado

Sin embargo, no se trata de una actitud sufrida sino sufridora; actitud por cierto de factoría ciento por ciento mexicana, pues quién si no José Alfredo Jiménez en la música y Marga López en el cine, enseñaron al mundo que hasta para sufrir hay que tener estilo.

De hecho escribo porque como Imré Kértesz, he descubierto que a través de la escritura no busco la alegría “sino todo lo contrario: que por medio de la escritura busco el dolor, el dolor más intenso, casi insoportable” porque sólo el dolor es quizá la única e intransferible sensación que nos revela en su manifestación sobre el alma o el cuerpo, nuestra singularidad y unicidad en el mundo.

En otras palabras, de la depresión y el dolor es éste ultimo el que debido a su propia esencia, sólo puede experimentarse en la intimidad del alma y por tanto no puede compartirse, ni comunicarse a nadie más, por el hecho de que todos y cada uno lo padecemos en modos diversos; de lo que se deduce la inexistencia de una formula general para superar el dolor. Es más, quien intenta mostrar su dolor, además de fracasar porque ni siquiera las palabras son suficientes y precisas para describirlo, lo que pretende en el fondo es ganar compasión y condescendencia.

En lo que a mi concierne, me disgusta andar por la vida exhibiéndome como un indigente harapiento y maloliente que vaga por la larga y tortuosa calzada del dolor causando lástima. Por el contrario, me asumo como un “estoico sufridor”, que soporta el dolor y el sentimiento trágico de la vida -que es la conciencia de nuestra condición finita en un entorno natural y cósmico que ya estaba aquí cuando nosotros llegamos procedentes de ninguna parte y que lo seguirá estando aun cuando nos hayamos ido con igual destino.

De modo pues, que lo no me mata, me hace fuerte.

A esta hora ya se habrá percibido que en esto de las noches oscuras del alma tengo ya -modestia aparte- el camino andado, y a fuerza de hurgar en el abismo de la existencia he desarrollado un sencillo método para disfrutar placenteramente de la depresión y el dolor que a menudo son compañeros más constantes en el curso de nuestras vidas, que la alegría y la felicidad, que más bien son quimeras o, en el mejor de los casos, utopías que sólo pueden existir como ideas no reificables en la realidad concreta, ésa en la vemos lo que otros ven y sentimos lo que otros sienten.

15 dic. 2007

Corrector de estilo

¿Qué sería de mí y mis textos si no tuviera un lector serio y escrupuloso como el señor JM, que amablemente revisa el estilo y -supongo- la sintaxis?

En esta ocasión no hay ironía: señor JM (vea cuánto lo estimo que no he revelado su identidad) gracias por señalarme el error del "yermo desolado" en el texto Guadalupanos.

Aunque parezca justificación, la verdad es que cuando publiqué el post y lo leí detenidamente, reparé en el pleonasmo implícito en esa expresión. Sin embargo pensé que nadie lo notaría. Me equivoqué.

Empero, podemos convenir que se trató de una tautología pleonásmica (cualquier cosa que eso signifíque), para expresar que de plano el cerro del Tepeyac estaba bien gacho. Y sí, ya sé que "gacho" no es sinónimo del adjetivo "feo"; pero si me pongo quisquilloso a la hora de usar el lenguaje en mis textos, pues éstos perderían parte de su gracia (si es que tuvieran alguna).

Lo que sí puedo asegurar es que aquí nunca habrán palabras mochas o mal escritas, como sucede con los mensajes SMS q ksi nadie ntiende; o sea, ¡q pok we!


P.S. Hoy por la tarde dieron en un canal de cable "Casino Royale", la última película del popular James Bond.

Es una auténtica estupidez que confirma mis prejuicios ideológicos en contra del cine joligudense. Es que quién les va a creer que en un estuche para discman quepa un desfibrilador para reanimar al James Bond cuando está a punto de cargárselo el payaso. Eso ni siquiera Vicente Fox -que ya es decir- se lo creería.
Comienzo a pensar que soy bueno para crear posneologismos (Emilio Cafassi dixit). ¿Será?

13 dic. 2007

Del Zócalo on ice, el capricho de Marcelo y otras nimiedades

En la sana y optimista intención de inaugurar mis vacaciones con un merecido baño de pueblo, decidí darme una vuelta por el muy democrático y polifacético Zócalo de la Ciudad de México. La razón: constatar en primera persona aquello que tanto pregona el Jefe de Gobierno del Distrito Federal, el nada simpático Marcelo Ebrad, acerca de la posibilidad de caminar por las calles del centro de la ciudad, sin ser víctima del froteurismo provocado por la invasión de las aceras por los puestos de los vendedores ambulantes.

Una visita al centro de la ciudad, para aquellos posibles lectores que viven en otras localidades del interior del país, o en el extranjero, siempre es recomendable que comience por Bellas Artes y continúe por la calle de Madero.

Conciente de que un baño de pueblo no es tal si no se aborda el también muy democrático y popular metro (el tren subterráneo, pues), me lancé de lleno a la aventura en la línea 2, y descendí precisamente en la estación Bellas Artes.

El panorama al emerger del lúgubre y maloliente túnel a la soleada, saturada y ruidosa superficie no fue diferente al de ocasiones anteriores: vendedores ambulantes en los alrededores de las escaleras, olor a caca de los caballos de la polecia montada, uno que otro jipiteca intentando enamorar a alguna ingenua turista extranjera y la nueva canción de Vicente Fernández sonando a niveles de estruendo en las bocinas de un puesto de discos pirata.

Al llegar a la esquina que forman la avenida Juárez y el Eje Central, descubrí no sin decepción que la supuesta "limpia" de ambulantes ha sido parcial. De lado de la acera oeste del Eje Central sigue el mismo panorama de puestos ambulantes, hacinamientos, ruido y suciedad, que prevalecía en la acera de en frente, que luce despejada de puestos y lonas, pero saturada de transeúntes apresurados y al borde la histeria.

Ni qué decir de la circulación sobre las avenidas cercanas. Continúa el mismo desmadre de siempre: los semáforos sin sincronización, los polecias entorpeciendo el tránsito y escudriñando a algún conductor ingenuo que sea susceptible de ser extorsionado, y las infaltables y muy edípicas mentadas de madre entre los conductores y los peatones.

En esta ocasión hay una variante más: los integrantes del "Movimiento de los 400 pueblos" que demandan un proceso judicial contra un senador de la república, exhiben sin el menor dejo de pudor sus míseras carnes prietas, y demuestran con implacable crudeza que la única ley ante la que todos somos iguales, es la ley de gravedad; ésa que hace que las cosas caigan por su propio peso... especialmente las cosas de las mujeres.

En un hecho que me hubiera gustado captar con mi cámara fotográfica, de haberla llevado, un par de turistas de aspecto anglosajón ¡se tomaban la fotografía del recuerdo con dos mujeres desnudas de carnes flácidas y caídas! teniendo como fondo el Palacio de Bellas Artes. Irónico contraste.


En lo particular no tengo ninguna objeción contra las formas de protesta que decidan adoptar los colectivos inconformes con alguna medida gubernamental o con algún personaje público. Que impere la libertad.

Lo que me genera cierta irritación o encabronamiento, es que su derecho a la libre expresión choque o todavía peor, atropelle, mi derecho a tener una vida libre de traumas visuales. Porque no sé los demás, pero a mi en lo particular si me impactó ver de sopetón las nalgas chupadas y huesudas de una señora como de cincuenta años, que repartía panfletos a quienes esperábamos el cambio de la luz del semáforo.

Además, no sé qué tan bueno sea para imagen del país, que los turistas extranjeros vean a esos señores y señoras encuerados, haciendo ruido con lo primero que se les pongan enfrente y gritando mentadas de madre como su estuvieran en un estadio de fútbol.





En fin, eso quedará en el anecdotario del folclor mexicano.

Ya sobre la avenida Madero el panorama también es el mismo de un par de meses atrás. Pero lo que sí me impactó fue la espantosa, aparatosa y estorbosa "mega pista" de hielo que se instaló en la plancha del Zócalo, a capricho personal del carnal Marcelo, que decidió -en un arranque pueblerino de padrino de bautizo- desperdiciar 16 millones de pesos en patines y circo para el populacho, en lugar de invertir esa lanota en proyectos verdaderamente prioritarios.

En ese sentido da tristeza y duele ver con impotencia, el derroche de dinero que a caprichos personales hacen los gobernantes.

Nada menos que el parque que está frente a mi casa parecía selva durante la época de lluvias, y el encargado de parques y jardines de la delegación Coyoacán me dijo que no podían ir a podar el pasto porque no tenían el presupuesto suficiente.

Bueno, pues con esos 16 millones de pesos que se derriten bajo el sol inclemente de un invierno inusual, bien se podrían haber pagado las cuadrillas de trabajadores para ofrecer verdaderos servicios públicos. Pero no es así. Primero hay que posicionar la imagen de don Marcelo, que es un tipo antipático y autoritario, antes que cualquier otra cosa.






Y bueno, el supuesto reordenamiento del comercio informal no es más que una mera tomada de pelo. Las calles subsiguientes a Correo Mayor están llenas de puestos, basura y voceadores que pretenden romper los tímpanos de los potenciales clientes.

Lo único bueno de todo esto fue que, de regreso al metro, había un señor vendiendo cajetillas de supuestos cigarros Marlboro a ¡10 pesos! Yo no fumo, o más bien lo hago eventualmente, pero me pareció una buena promoción, y nomás por pringar la nueva ley anti tabaco, compré una cajetilla.



En fin, ahora paso a las otras nimiedades.



Nimiedad # 1. ¿Quién es "Melissa"? Me refiero a la chica -eso creo- que dejó un bonito y cortés comentario en mi post anterior, que seguramente ni leyó.

Estimada Melissa, generalmente no me gusta entrar en controversias con personajes rijosos, porque ésos son muy impulsivos y todo lo solucionan con un visceral "vete a la chingada". Así que todo lo que tu expreses o pienses sobre mi o sobre mis textos, será recibido como dogma de fe. Sin cuestionamientos.

Nimiedad # 2. A Mauricio y Hugo, gracias por leerme y por compartir sus opiniones. Sin embargo no me tomen muy en serio. Este no es un blog serio. El título -como bien lo señaló Melissa- dice todo lo que pretende ser este espacio. Para discusiones más o menos serias están las revistas académicas. Este lugar está a años luz de llegar siquiera a parecerse a alguna de ellas.

Nimiedad # 3. No jodan con la ley anti tabaquismo. Digo, yo no fumo, o lo hago enventualmente, como también -contrario a lo que pudiera percibirse por lo escrito previamente en este espacio- ingiero uno que otro alipus de vez en cuando. Sin embargo me parece un acto de discriminación por parte del Estado, obstruir el derecho que tienen los fumadores -una minoría- a intoxicar sus pulmones y eventualmente provocarse un enfisema que los lleve a la muerte, y con ello, a disminuir la cantidad de población económicamente activa.
... ¡ah! y no soy panista; lo digo por aquello de la crítica al carnal Macerlo. Si tuviera que definirme ideológicamente entre la derecha y la izquierda, diría que soy ambidiestro; ni siquiera de centro, porque esos están extraviados, o son miedosos.

12 dic. 2007

Guadalupanos

Apenas ahora he podido hacer pequeño espacio en mi saturada agenda de desayunos, "tamalizas", almuerzos y comidas en honor a la Santísima Virgen María de Guadalupe, que hoy 12 de diciembre se festeja en todo, absolutamente todo el territorio nacional, para poder escribir este post.

Y es que ya sea en humildes talleres o en grandes naves industriales; en hospitales, terminales de autobuses u oficinas públicas (aunque debería estar prohíbido), hoy se conmemoran las presuntas apariciones de la virgen María al indio Cuauhtlatoatzin, después bautizado como Juan Diego, que tuvieron lugar entre el 9 y el 12 de diciembre de 1531 en un yermo desolado al norte de la Ciudad de México.

Curiosamente habían transcurrido apenas 10 años de la caída del Imperio Mexica, y la conquista -particularmente la conquista religiosa- todavía padecía la reticencia de las mayorías indígenas, renuentes a abandonar el culto a las diversas deidades de su religión centenaria.

De ahí que no dejase de llamar la atención que un buen día, María, la virgen madre de Cristo Jesús según el dogma cristiano, se apareciese a un indio mexica, con las mismas características étnicas de éste: el mismo color de piel y la misma lengua: el nahuatl.

Curiosamente, según algunos relatos de la tradición, la aparición que vio Cuauhtlatoatzin se llamó a si misma Coatlaxopeuh, cuyo significado en castellano sería "aquella que pisa la serpiente", y el nombre de Guadalupe le fue dado por Juan de Zumarraga una vez que hubo contemplado la aparición de la imagen de la virgen, en la tilma que el indio Cuauhtlatoatzin llevaba consigo, llena de rosas de castilla.

De manera que el adjetivo de "guadalupanos" no es ni por mucho sinónimo de mexicanidad, aunque sí está asociado con esta idea, tanto como el propio relato de la aparición, que posteriormente serviría como elemento de identidad y cohesión para una nueva y creciente mezcla cultural: el mestizaje.

En efecto, la Virgen de Guadalupe, una virgen morena, ataviada con una indumentaria cargada de un gran simbolismo, fue el principal emblema de identidad para los mexicanos -que no los mexicas, ni los españoles- es decir, para todos aquellos que habían resultado de esa mezcla entre lo europeo y lo autóctono.





De hecho el culto a la virgen se labró a si mismo como una fe original, una fe mestiza que incorporaba elementos de la liturgia romana con elementos rituales de la antigua religión méxica, y posteriormente con otros elementos de la religiosidad popular.

Al respecto, si bien el culto se instauró desde el momento mismo en que Zumarraga ordenó la construcción del templo dedicado a la virgen, la Iglesia (el clero regular y la curia episcopal), se mostraron renuentes a aceptar el sincretismo del culto mariano surgido en México.


Incluso en la hora actual, con todo y un Papa abiertamente declarado guadalupano (el polaco siniestro Karol Wojtyla), en la Iglesia existe reticencia a incorporar las practicas de la religiosidad popular a los procedimientos litúrgicos; máxime cuando Ratzinger, el Papa alemán, adora recrear los tiempos felices de la Iglesia Medieval, oficiando en latin y desempolvando un viejo y muy solemne ritual romano: la misa tridentina.

En lo personal, con cierto conocimiento de teología, simpatizo -lo cual me horroriza y preocupa- con la ortodoxia católica, en el sentido en que si bien María virgen es una persona importante en la definición y caracterización de la fe, no es la figura central, o más bien no debería ser la figura central. Ésta debería ser la persona de Cristo Jesús, el verdadero dios y verdadero hombre.
Si bien existe una teología mariana, de la cual uno sus principales exponentes es el gran teólogo suizo Urs von Balthasar, lo central respecto al culto a María son los dogmas de fe: es virgen, madre de Dios por la inmaculada concepción, y subida al cielo por obra del Espíritu Santo.

Y es precisamente en este punto en que surge mi rebeldía. No acepto esos dogmas y sin embargo, puedo decir sin pena que me asumo como un pequeño Jobsito católico que cuestiona y pide cuentas; aunque las más de las veces he estado más afuera que adentro del seno de la Sancta Ecclesia Catholicae Mater et Magistra gentium.

De ahí que no sea precisamente un seguidor del culto guadalupano. Aunque reconozco la importancia del ícono cultural, su tradición, su herencia y su simbolismo.

La virgen de Guadalupe es el pegamento que permite que la sociedad mexicana se mantenga unida. Porque lo mismo da ser liberal o conservador (Lucas Alamán y José María Luis Mora eran católicotes y guadalupanos), panista, priista o perredista, zapatista o villista, católico o protestante; en el fondo, todos somos guadalupanos.

11 dic. 2007

Se acabó

Hoy finalizó para mi el semestre. Comienzan oficialmente mis vacaciones.

En unas horas más será la comida de fin de año, a la cual todavía no sé si asistir o no; porque debo ir a cobrar mi cheque que incluye mi aguinaldo, dotado de palomitas de maíz, galletas de animalitos y un bombón recubierto de chocolate; además de que la doctora corazón todavía no me confirma si me acompaña o no.

Como sea, las vacaciones comienzan y siguiendo la vieja tradición aprendida de mis maestros en la Universidad, recomendaré un par de libros para leer en estos días.

El que no puede faltar es la Canción de navidad de Charles Dickens, que para quienes no lo han leído, es donde aparece el famoso Mr. Scrooge. Hay muchas ediciones para todos los bolsillos. Yo tengo una edición de Porrúa muy buena.

Otro muy bueno, y que siempre es mejor que la pelicula, porque se hizo la adaptación para el cine, es Alta fidelidad de Nick Hornby.

Y bueno, un cuento muy corto, que lee en 15 o 20 minutos, pero que es trepidante y conmovedor, es Un asunto de honor de Arturo Pérez-Reverte, que curiosamente también se adaptó para el cine.

En fin, ahí están tres buenas opciones de literatura tranquila para pasar un buen rato antes de ir a la posada o a la reunión familiar; o para esperar en el café a algún viejo amigo.

Saludos para mis ¿2? ¿3? lectores. Gracias por pasar por acá.

10 dic. 2007

De pie, como los Gatos Samurai

Tendría nueve o díez años de edad, cuando los Gatos Samurai se atravesaron en el curso de mi existencia. Por aquellos ayeres ni por accidente había pensado que terminaría como un pequeño pretencioso aprendiz de brujo, asociando extrañas teorías y cavilaciones en la sinapsis producida por mis redes neuronales.

Sin embargo y por intuición, ya desde entonces me fascinaba el significado filosófico de la frase más famosa pronunciada por aquellos dibujos animados de factoría japonesa: siempre caemos de pie.

De manera que antes de intoxicar mis neuronas con las fumadas de Hegel, Marx, el estoicismo y tal, mis primeros maestros en la filosofía de la existencia fueron los Gatos Samurai. Y desde entonces he procurado, como ellos, siempre caer de pie.

La derrota de los gloriosos Pumas de la UNAM ante un equipucho desconocido, provinciano y gris, es uno de esos momentos en los que la filosofía de los Gatos Samurai constituye un importante asidero, sobre todo después de una horrible cruda moral y física.

Así que los aficionados de los Pumas, los que somos Pumas por haber estudiado en la única y auténtica Máxima Casa de Estudios de México, que es la UNAM, no debemos sentirnos derrotados por haber perdido el campeonato del fut. Ya será en otra ocasión. Finalmente el orgullo de ser UNAM lo da la casa, su prestigio y sus logros; no las patas de once gatos que corren detrás de un balón.

Con todo, el subcampeonato no es poca cosa, como tampoco lo es haber sacado de las semifinales al dizque mejor equipo de la temporada regular. Eso es motivo suficiente para un ¡Gooya, gooya/ Cachun cachun/ ra ra/ Cachun cachun/ ra ra/ Goooya, Universidad!

6 dic. 2007

Hoy inicia el Maratón Lupe-Reyes (para mi)

Existen en la caótica tradición fiestera mexicana -que tanto detestaba el amargadito Octavio Paz- una infinidad de celebraciones y pretextos para celebrar, cuya finalidad última es evitar esa maldición que recayó sobre la especie humana desde el momento mismo en que Adán y Eva, si hemos de creer en el relato biblíco escrito por un pastor de chivas para evangelizar a otros pastores de chivas, desobedecieron el mandato del siempre irritado e irascible Yaveh, acerca de no comer el fruto del árbol prohibido. Es maldición es tener que trabajar para subsistir.

Por fortuna los mexicanos desarrollamos un complejo y completo calendario de celebraciones que son ocasión de fiesta y solaz esparcimiento, que invariablemente terminan en aquelarres orgiásticos, madrazos y sombrerazos entre todos los convidados; de modo todo tal, que de los 365 días del año, si se descuentan los fines de semana,, los terribles san lunes los días oficiales de asueto, los permisos so pretexto de la defunción recurrente de la abuelita -que resucita y vuelve a morir cada 15 o 20 días- los oficios de incapacidad (para salir de la cama por las mañana), los festejos de cumpleaños de los compañeros de la oficina, las fiestas patronales, el día de las madres, el día del niño, el día del padre, el día de la secretaria, el día del abuelo, el día de la familia y el día del taco, sólo quedan unos 100 días laborables. Y eso sin contar esos originales portentos de la ingeniería mexicana de la pereza, que son los "puentes".

Pero de todos esos recursos, fiestas y celebraciones que hemos inventado para no tener que trabajar, el más largo, intenso y disfrutable es el denominado "maratón Lupe-Reyes" que tiene lugar en el siempre holgado y alegre mes de diciembre.

Gracias a la herencia cultural dejada por el sincretismo entre el catolicismo y las diversas tradiciones religiosas del México prehispánico, en el mes de diciembre se conmemora la presunta aparición de la sospechosamente virgen María, madre de Jesús (verdadero dios y verdadero hombre, de acuerdo con el filioque establecido por el concilio de Nicea), al indio Juan Diego, en el cerro del Tepeyac, al norte de la Ciudad de México.

Debido a la significación religiosa de ese supuesto milagro para la definición de la mexicanidad mestiza, que tuvo posteriores consecuencias políticas, cada 12 de diciembre se celebra a la "Virgen de Guadalupe" con fiestas coloridas, música, comida y lo más importante, mucho alcohol.

Asimismo, gracias a la creatividad de los frailes catecistas de la Colonia, en México conmemoramos el adviento de María con una serie de coloridas convivencias populares que son "las posadas", las cuales comienzan el 16 de diciembre y culminan el 24 del mismo mes. Y de ahí se sigue la Navidad y después el día de los santos inocentes y luego el año nuevo y más luego el día de Reyes, que en caso de que algún chaval menor de 10 me lea, tenga por seguro que no sus papás, aunque la noche del 5 de enero los veas salir sospechosamente por la noche, para regresar con unas también sospechosas bolsas negras que esconden en el lugar donde tú también escondes tus fechorías infantiles.

De modo pues, que pa' no hacer el cuento largo, porque ya me están apurando, para mi el maratón lupe-reyes comienza el día de hoy, porque por la noche jugarán el primer partido de la final del fut los gloriosos Pumas de la UNAM, y como en la buena tradición mexicana de festejar con tequila los triunfos y consolar con tequilas las derrotas, es una obligación, pues pienso ponerme bien ebrio. Y como el mejor remedio para evitar la resaca es continuar borracho, pues pienso conservarme en alcohol de aquí al 6 de enero del próximo año.

Feliz inicio del maratón Lupe-Reyes a todos los borrachos de ocasión (como yo).

4 dic. 2007

La Farsa Internacional del Libro

Este es un texto de Fernando Escalante Gonzalbo, a propósito de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, que apareció hoy en el diario que acostumbro.

Lo reproduzco aquí porque apunta en buena medida a la crítica que pretendo formular en la segunda parte de mi texto
Contra los ídolos, a los íconos de la cultura creada por el capitalismo cultural, que con todo y la suspicacia que pueda generar, es una realidad plenamente perceptible.


La Farsa Internacional del Libro

A primera vista, la Feria Internacional del Libro de Guadalajara resulta antipática porque es una gigantesca farsa. Cientos de editoriales, cientos de miles de títulos, docenas de escritores, premios, crónicas en prensa, radio y televisión, en un país con un sistema de bibliotecas miserable, donde la mayoría de la población nunca aprendió a leer con fluidez, donde ha desaparecido en una década la mitad de las librerías, donde a duras penas sobrevive una industria editorial pequeña, periférica, básicamente escolar y subsidiada. El espectáculo es tan aparatoso, tan obviamente vacío que llama la atención. La grandilocuencia con que se festeja la feria corre pareja con la desaparición de la cultura del libro, y no por casualidad.

Leo los artículos y reportajes de estos días pasados: corresponden casi todos no a la sección de cultura, sino a la de sociales. En todos hay una retahíla de nombres, celebridades paseando, comiendo, grandes autores que se encuentran, felices. Y uno casi siente la misma alegría. En la televisión es peor. Dos o tres escritores famosos repiten trivialidades en un diálogo incoherente; interminables tres minutos de nada, al cabo de los cuales el locutor exclama: ¡Qué delicia de conversación! ¡Qué maravilla poder asistir al diálogo de las luminarias de la literatura en México! Y el público —supongo— cae en la cuenta de que es deliciosa, una maravilla, esa intimidad con el genio.

La feria tiene su utilidad para el negocio de los libros, pero es mucho más importante el espectáculo: una vez al año todos, del Presidente abajo, pueden lucir su cultura con sólo pasearse por Guadalajara, decir alguna vaguedad sobre los libros y tomarse una foto junto a Carlos Fuentes o Gabriel García Márquez. Es muy tentador para quien no ha leído un libro en su vida ni piensa leerlo.

Hay todavía un valor simbólico de la cultura y los libros que vagamente se asocia con la posición social. Nuestras élites necesitan todavía exhibir una especial familiaridad con la cultura, necesitan hacer ostentación de su refinamiento y presumir de sus lecturas. Pero no leen. Los medios de comunicación también tienen que dignificar un poco su imagen, los periodistas y locutores tienen que acreditar su autoridad difundiendo cultura, pero ni saben ni pueden. La Feria de Guadalajara resuelve el problema: con los libros integrados a la industria del espectáculo, a través de los grandes grupos editoriales, la gran cultura se reduce a una serie de nombres de celebridades que tenemos hasta en la sopa y que son geniales de antemano. Tanto que basta el aura de su presencia. Cualquiera se siente más sabio si puede cenar con Pérez-Reverte, saludar a Elena Poniatowska, hablarles de tú a Gabo y Héctor y Enrique, o al menos tocar a Carlos Monsiváis.

El baile de las celebridades es tanto más importante cuanto menos se lee. Es decir que la Feria de Guadalajara tiene asegurado un porvenir cada vez más espectacular. Y mejor nos olvidamos de los libros. De leerlos, quiero decir: ya no hace falta.
Fernando Escalante Gonzalbo. Milenio, 04/XII/07.

2 dic. 2007

¡Y cómo no te voy a querer!

¡Los PUMAS están en la final!








¡Y cómo no te voy a querer

y cómo no te voy a querer

si mi corazón azul es

y mi piel dorada

siempre te querré!


30 nov. 2007

De imaginaria

Pospongo la publicación de la segunda parte de mi diátriba Contra los idolos, para publicar esta nota que es de imaginaria, pero real.



Buscan su domicilio
Tras Spiderman

A Cristian y Luis, dos niños sordomudos de 11 y 12 años que estudian en la primaria Revolución del DF, alguien les dijo que el Hombre Araña vive en Mérida. Por eso se animaron a tomar dinero de su abuelo, comprar boletos de avión y viajar hasta la capital yucateca, donde deambularon hasta ser recogidos por el DIF, que descubrió que estaban reportados como desaparecidos a más de mil kilómetros de ahí.

A señas, se dijeron molestos por no ver al súperheroe aunque —dijeron— sospechan que en realidad vive en Jalisco, “en un hotel con muchas piscinas”. Consideran que pronto irán por allá a buscarlo.

Milenio Diario,
30/XI/07.



Y, por supuesto, no podía dejar pasar la oportunidad de festejar por el triunfo de los gloriosos Pumas de la UNAM, al dizque equipo líder de la temporada regular del fútbol mexicano, el Santos Laguna.

Sin ánimo chingativo, creo que los santitos van a valer el domingo en su propio estadio.

28 nov. 2007

Contra los ídolos I

A propósito de un año de celebraciones

Entre 1928 y 1934, durante su reclusión en Turín y luego en Cittavecchia, Antonio Gramsci escribió sus famosos Cuadernos de la cárcel.

Para quien no esté familiarizado con el nombre de este genial teórico político italiano, nacido en 1891, basta decir que fue el más destacado y ecuánime exponente del marxismo europeo de principios del siglo XX, cuya ascendente y deslumbrante trayectoria intelectual se vio eclipsada por la sistemática persecución de que fue objeto por parte del fascismo.

Gramsci, lector no dogmático de los escritos de Marx (Carlos, no Groucho), aportó a la teoría política contemporánea una categoría de análisis que hoy pareciera olvidada, pero que sin duda alguna continúa vigente debido a la permanente reproducción del fenómeno social al que apunta; tal categoría es la de hegemonía.

No obstante, en un acto de humildad poco usual entre los intelectuales, Gramsci no se adjudica el crédito de la factoría de ese concepto, sino que se lo otorga a Lenin, que la concibió en términos similares a la dictadura del proletariado.

Para no agobiar al lector con términos somnolientos, pasados de moda y con fuerte olor a formol, hay que anotar solamente que Gramsci entendió el concepto de hegemonía como la dirección ideológica y cultural de la sociedad, ejercida por una clase particular poseedora de un monopolio intelectual.

A diferencia de la dominación, en la que una clase social obtiene la obediencia de las demás por medio de la coerción, el ejercicio de la hegemonía de la clase dirigente tiene lugar mediante la conformación de un bloque intelectual, que tiene por tarea formular una concepción general de la vida, que ofrezca distinción respecto a otras concepciones, y un principio educativo y pedagógico, a través del cual aquella concepción sea difundida entre los amplios sectores de la sociedad, para que la asimilen y la apropien.

De lo anterior se desprende la gran importancia que Gramsci concedió al estudio de los intelectuales, entendidos como hombres y mujeres plenamente concientes de su realidad y culturalmente bien formados, pues sobre ellos recaía la tarea de producir y reproducir la hegemonía de una cierta clase o sector de la sociedad, mediante la interpretación de los hechos históricos, la formación de una determinada identidad nacional, el impulso de un patrón de producción cultural específico y otro tipo de actividades.

Sin embargo, debido a su propia condición de librepensadores, no todos los intelectuales han de adherirse al propósito de la clase hegemónica, sino que algunos de ellos pueden optar por cuestionar la hegemonía y promover valores y fines contrarios a los presentados y promovidos por el bloque intelectual de la clase dirigente.

Es así como surgen los intelectuales contra hegemónicos, cuyas pautas de creación cultural, visión e interpretación histórica y orientación ideológica intentan contrarrestar la influencia de la dirección cultural de la sociedad ejercida por los malosos intelectuales orgánicos en contubernio con los archirequeterecontra malosos integrantes de la clase dirigente.

Hacía finales de los años sesenta y principios de los setenta, cuando los supuestos intelectuales de izquierda cayeron en la cuenta de que dentro del marxismo no todo era Lenin y Trotsky, se dieron a la tarea de leer a Gramsci e impulsar la idea de la contra hegemonía. Fue así como surgieron los íconos de la pretendida pero malograda cultura subversiva y contra hegemónica que aun perduran en nuestros días.

Eran los tiempos en los que Fidel Castro y Ernesto Guevara eran vistos precisamente como los prototipos del intelectual subversivo y contra hegemónico; y también eran los tiempos en los que escribir novelas de tipo político y poemas ilegibles, pero contestatarios, significaba prácticamente ganarse un lugar en los santuarios clandestinos ubicados dentro de los cubículos estudiantiles en las universidades latinoamericanas.

Lo curioso e irónico de todo esto fue que con el transcurrir de la propia historia, aquellos intelectuales subversivos, quasi clandestinos y contra hegemónicos, terminaron convirtiéndose precisamente en aquello contra lo que lucharon: en elementos integrantes de una clase hegemónica y de su respectivo bloque intelectual.

Sin embargo no son esos intelectuales, sus pecados de juventud y su debilidad respecto al poder y al prestigio, lo que me interesa abordar en este texto. Si los he mencionado es a modo de preámbulo –quizá un poco extenso- para lo que realmente me interesa señalar, que es el carácter de ídolos o totems sagrados, que les suelen conferir masas apenas medianamente formadas en términos culturales.

26 nov. 2007

Brahma, el fanerón y Calderón de la Barca II

La narrativa religiosa hindú da cuenta del “sueño de Brahma”, aquel dios que como se sabe, forma parte de la Tri-murti (creación, preservación y destrucción) engendrada por Ammavaru, dios de dioses.

Según algunos relatos, Brahma nació en el sueño de Vishnú, dormido en un profundo Yoga Nidra (sueño extático) que dio origen al Universo. No obstante, en tanto deidad creadora, es Brahma el que en su mente confiere existencia a toda la materia.

De hecho, los engendros de su mente son llamados mana-putras, de lo que se sigue que si el hinduismo fuera la única religión existente, todos seríamos hijos de putra, es decir, de la mente de Brahma.

Esta narración religiosa es asombrosa y fascinante, sobre todo si se mira desde una perspectiva literaria. El Universo, el mundo, los hombres, la materia toda, no son más que pensamientos en la mente de un dios (Brahma) que, a su vez, es el sueño de otro dios (Vishnú) que en realidad surgió de una emanación desprendida de un dios último (Ammavaru), que es el único que conoce la realidad conciente, porque es el único que realmente está despierto.

Y a partir de esta idea se puede entrelazar la narrativa religiosa hindú con el argumento principal de la obra de Calderón de la Barca, que plantea precisamente que la vida es un sueño.

Hacia mediados del siglo XVII, Pedro Calderón de la Barca, poeta y dramaturgo español, escribió La vida es un sueño, una tragedia inscrita en la mejor tradición de la herencia griega del teatro, que en el mismo siglo recupera Shakespeare en Inglaterra.

Para quienes no han tenido la oportunidad de leer esta magnífica obra escrita en verso, hay que decir que la trama se centra el personaje de Segismundo, hijo del rey de Polonia.

El oráculo consultado el día del nacimiento de Segismundo, predijo que éste sería un tirano si llegase a convertirse en el rey de Polonia, motivo por el cual su padre manda a encerrarlo en un calabozo.

Durante su larga reclusión, que evoca la platónica alegoría de la caverna, Segismundo reflexiona acerca del sentido de realidad de su reclusión, y se pregunta si ésta no sería más que un sueño, del cual algún día habría de despertar.

Por supuesto que a la reflexión del personaje se le podrían aplicar diversas interpretaciones psicológicas y filosóficas (por ejemplo, una suerte de resignado estoicismo). Pero lo importante, lo verdaderamente sustancial, es la reflexión misma, el pensar, preguntar, si acaso la realidad es un sueño y la vida, la auténtica vida, parafraseando a Milan Kundera, está en otra parte.

¿Qué tal si nosotros, tu y yo, lector, lectora, somos un sueño en la mente de un alguien más que reposa tranquilamente en su cama, disfrutando de una plácida siesta vespertina?

¿Qué tal que soy yo, quién al pensarte como posible receptor de estas líneas, soy quien te otorga existencia en el momento preciso en que me lees, porque sólo existes en mi mente?

¿O qué tal que ambos somos personajes en la mente de un escritor que al plasmar sus ideas en un folio blanco, o en el procesador de textos de su computadora, nos concede vida momentánea, para luego regresarnos a habitar algún recóndito lugar de su imaginación, como lo sugiere Jostein Gaarder en El mundo de Sofía?

Desde luego que estas preguntas son para pensarse en un momento de ocio, posiblemente en alguna noche clara, sentado en el sillón frente a la ventana abierta de tu habitación, con una aspirina y un vaso con agua en la mesita contigua, mirando la inefable lejanía de las estrellas dispersas por todo el firmamento, acaso tratando de vislumbrar a aquel que por medio de su sueño te ha concedido existir…


Ya nada más como cereza en este pastel pseudo filosófico, dejo aquí el Soliloquio de Segismundo, con la recomendación de leer a la primera oportunidad esta genial obra de Calderón de la Barca:


Soliloquio de Segismundo

Sueña el rey que es rey, y vive
con este engaño mandando,
disponiendo y gobernando;
y este aplauso, que recibe
prestado, en el viento escribe,
y en cenizas le convierte
la muerte, ¡desdicha fuerte!
¿Que hay quien intente reinar,
viendo que ha de despertar
en el sueño de la muerte?

Sueña el rico en su riqueza,
que más cuidados le ofrece;
sueña el pobre que padece
su miseria y su pobreza;
sueña el que a medrar empieza,
sueña el que afana y pretende,
sueña el que agravia y ofende,
y en el mundo, en conclusión,
todos sueñan lo que son,
aunque ninguno lo entiende.

Yo sueño que estoy aquí
destas prisiones cargado,
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi.
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño:
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.

P.S 1 Bien por los gloriosos Pumas de la UNAM. Ya están en los cuartos de final del fut. Ojalá que diosito se apiade de ellos y de sus aficionados, entre los cuales me cuento yo. Sí, me gusta el fut, ¿y?

P.S 2 Fernando del Paso, el autor de “Noticias desde el Imperio”, que es una novela infumable que no terminé, dijo en la FIL de Guadalajara que simpatiza con Hugo Chávez porque se preocupa por su pueblo… la senilidad y sus consecuencias… en fin, algún día llegaré a esa edad, pero cuando eso suceda y declare públicamente mi simpatía con algún tiranito tropical, por favor mátenme en caliente.

23 nov. 2007

Brahma, el fanerón y Calderón de la Barca I

En una de mis recurrentes incursiones en los terrenos de las sandeces y los asuntos sin importancia, mientras leía mi biblia personal, que es Del sentimiento trágico de la vida, de don Miguel de Unamuno, se me ocurrió escribir aquí un texto acerca de la influencia de la mística y la literatura en el desarrollo de la filosofía española, nutrida fundamentalmente por las composiciones poético religiosas de San Juan de la Cruz, y de ese portento de poesía profana que es La vida es un sueño, de Calderón de la Barca.

Sin embargo, mientras cavilaba mentalmente la forma en que habría de estructurar el texto, porque aun cuando no lo parezca, todos los textos que he publicado aquí tienen una cierta estructura lógica, se me cruzaron las frecuencias culturales y terminé por armar unas intrincadas tripas de gato, entre el planteamiento onírico de Calderón de la Barca, la idea del Fanerón desarrollada por Charles Pierce, y la narración hindú del sueño de Brahma.

A primera vista Brahma, Pierce y Calderón de la Barca guardan muy poca relación entre sí. Pero si se observa con mayor detenimiento, los tres personajes convergen en torno a un mismo interés, fascinación y asombro respecto al sueño.

Y si mi estimado lector, lectora, está dispuesto a seguirme, a continuación intentaré desarrollar un argumento medio fumado pero que puede resultar interesante.


Fanerón es un término conceptual construido por Charles Pierce –destacado filósofo norteamericano, considerado el padre del pragmatismo- en La base del pragmaticismo en la ‘faneroscopia’, para denotar el contenido total de una conciencia; o en sus propias palabras: “la suma de todo lo que tenemos en la mente, de cualquier manera que sea, sin mirar su valor cognitivo”. Es decir, todo aquello que se halla almacenado en los estantes de la conciencia prácticamente desde el nacimiento del individuo, que le permite asimilar su entorno y familiarizarse con él a partir de su autonomía individual. O para decirlo en términos más llanos, el fanerón denota la idea de que cada cabeza es un mundo.

Si cada individuo está dotado de su fanerón particular, entonces resulta que todo lo que conoce del mundo es producto de su propia conciencia, incluidos todos los demás hombres que desde sus respectivos fanerones miran a todos los demás.

El fanerón es una especie de demiurgo que otorga existencia al mundo cada vez que mira cada una de sus partes constitutivas y la reconoce como una particularidad autónoma, perteneciente a una totalidad que se halla interiorizada en la mente del observador.

Los demás hombres, desde esta perspectiva, no son más que bits de información almacenados en la conciencia, que sólo pueden proyectarse en la existencia, o para usar una expresión heideggeriana, estar arrojados en el mundo, una vez que el observador los mire.

En otras palabras, el fanerón comporta el riesgo del solipsismo (que no del autismo), esto es, de la creencia en que sólo el yo existe y todo lo demás en el Universo, incluidas las demás personas, son ficciones insustanciales de la mente del yo, que es el único verdaderamente real.

El fanerón, pues, comporta el riesgo del sueño dentro del sueño, pues si todo lo que existe se halla almacenado en mi mente, cuando yo muera ¿dejará de existir?

La respuesta razonable es no. No dejará de existir todo lo que es, sólo porque yo he muerto. Y no dejará de existir porque desde otros fanerones quien dejará de existir seré yo, una parte de la totalidad de lo que se halla acumulado en sus mentes conformando la realidad. Pero si esos otros fanerones conformasen partes de la totalidad de otra mente, entonces ¿todos juntos somos meras ficciones de una mente superior?
...

22 nov. 2007

Horóscopos

Dos mil años antes del nacimiento de Cristo, que marca para Occidente -a partir de la hegemonía del cristianismo gentil durante el último tramo del imperio de Constantino- el inicio de la historia, en Babilonia se había creado un calendario lunar, con la finalidad obvia de medir el tiempo y así establecer los ciclos agrícolas.

Unos siglos más tarde, aproximadamente seiscientos años antes de Cristo, los griegos inventarón las zooidion, es decir pequeñas figuras de la zoé diakos: la rueda de la vida. La rueda, el camino de la vida, era representado como una banda circundante a una figura eclíptica por donde se desplazaban el sol y los demás planetas. A cada segmento de la banda, dividida en doce partes iguales, correspondía un zooidion que permitía observar la cercanía y posición de los planetas y los cuerpos celestes.

Muy pronto los sacerdotes griegos utilizaron los zooidion para intentar conjurar el mayor temor que la propia cultura griega se dedicó a superar desde la creación de los mitos hasta la invención de la filosofíay la tragedia: la incertidumbre en torno al destino individual de los hombres. Así que a partir de la observación de la posición de los cuerpos celestes en cada uno de los signos zodiacales nació la astrología, y con ella los horóscopos y oráculos.

Dudo mucho que la mujer que leía los horóscopos en el programa de radio que padecí de camino a la universidad, hoy por la mañana, sepa algo de aquella historia. Así como también dudo mucho que a aquellos que escuchaban con atención su sino para el día de hoy, les importara si quiera un poco saber que los horóscopos son meras tomadas de pelo, o a lo mucho, simple entretenimiento.

Aunque cada quien es libre de creer en lo que mejor le venga en gana, pienso que debería existir un mínimo ya no se diga de sentido crítico, sino de sentido común, para considerar harto sospechoso que absolutamente todos los horóscopos que se vaticinan hoy en día pecan de excesivo optimismo, cuando en su origen si bien eran reverandas mafufuadas esotéricas -como lo siguen siendo- eran tanto más sensatos, e incluían tanto posibilidades positivas como aquellas otras de plano fatalistas.

El riesgo de un horóscopo optimista, es que la decepción ante las insatisfechas y frustradas expectativas predichas es todavía mayor -como mayor es también la posibilidad de ser más infeliz y miserable de lo que se era- que aquel relacionado con una predicción sombría.

¿Por qué no existen horóscopos en lo que se diga algo así como "hoy te va a morder un perro, tu jefe te va a reprender y te va tildar de estupido; pero no te preocupes, porque mañana será un día distinto, quizá tu sino no cambie debido a que naciste con mala estrella, pero por lo menos podrás ser menos miserable que hoy. Así que ánimo y adelante"? De esa manera, en lugar de bajar la guardia, se tomarían precauciones al caminar por la calle, o pasar cerca de las puertas de rejas; o bien se llegaría más temprano a la oficina y se prepararía una buena impresión, para que el jefe, en lugar de decir "es usted un estúpido", diga "qué buen trabajador es usted". Además de que se estaría preparado para morir en cualquier momento, por aquello de la mala estrella.

Pero no. Todos los horóscopos, todos los que escuché con atención sospechosista, eran positivos, optimistas. Nadie enfermaría, ni sería despedido de su trabajo, ni sería diagnosticado con cancer en fase terminal, ni lo abandonaría su novia, esposa o amante. Todos, por lo menos el día de hoy, serían muy felices.

Pero si todos somos felices, entonces ¿por qué el mundo es una cada vez más decadente porquería? Habrá que consultar el oráculo.

21 nov. 2007

¿Por qué soy profesor? ¿Por qué?

Hace ya algún tiempo, Martin Gardner, un estupendo filósofo norteamericano (por extraño que parezca), escribió una serie de ensayos titulada Los porqués de un escribano filósofo. En esos textos se dedicó a explicar los fundamentos de su pensamiento de manera muy amena, respondiendo a preguntas del tipo ¿porque no soy solipsista? o ¿por qué no soy anarquista?

Ante el cuestionamiento mala leche que me ha formulado mi estimado colega y doctor en sabiduría del mundo, acerca de por qué doy clases si soy un elitista, he decidido adoptar el estilo de Gardner para responder, primero, porque no soy elitista y, después, porque me gusta dar clases.

¿Por qué no soy elitista?

Gajes del oficio. Un día, mientras en una de mis clases ejemplificaba con la coyuntura política algunos de los planteamientos formulados por Thomas Hobbes en El Leviatan, un alumno que seguramente se sintió aludido y ofendido, me increpó con una burda perorata cantinflesca que remató con un "es usted un elitista (no obstante que en el salón es díficil discernir quién es el profesor y quienes los alumnos, debido a que entre ellos y yo la brecha generacional no es muy amplia, siempre me dirijo a ellos con el muy respetuoso usted, y les pido que hagan lo mismo para conmigo), alejado del pulso popular".

Posiblemente para la gran mayoría de las personas esas palabras no significarían nada, pero para mi constituyeron un insulto muy grave; tan grave que el resto de la tarde aquello de "elitista alejado del pulso popular", anduvo taladrándome las neuronas.

Ya por la noche, recuerdo que me senté en mi reposed, junto a la ventana, y me puse a pensar si realmente había devenido en un mamón, alejado del mundanal pero democrático ruido de las masas palurdas y apestosas. En ese momento, accidentalmente dirigí la mirada hacia la repisa donde tengo mis discos y películas. Miré algunos títulos: "Las invasiones bárbaras", "Godbye Lenin", "Lo que el viento se llevó".

"Mera coincidencia", pensé.

Aunque recuerdo que hasta antes de entrar a la Facultad, era un tanto más despreocupado: escuchaba música pop, leía cosas del estilo de J.J Benítez y veía películas joligudenses; además, por supuesto, de que tenía una fe absoluta en que estaban dadas las condiciones estructurales en el país para la revolución proletaria...

Sin embargo algo pasó durante mis años de formación profesional. No sé explicar con exactitud qué sucedió, pero el punto es que de repente me encontré leyendo autores raros (Brodsky y Altolaguirre, por citar unos ejemplos), escuchando música demodé y conversando sobre temas tan poco mundanos como “el flujo de conciencia en los escritores intimistas del siglo XIX”.

¡Diablos! creo que sí soy elitista.

¿Por qué soy profesor?

Bueno, si soy o no elitista, es un tema meramente secundario. Lo importante acá es explicar porque soy profesor y no me muerto en el intento.

Pues bien, la historia que da respuesta a este porqué está atravesada por un poco de arbitrariedad. Como todo buen profesor universitario comienza su carrera, yo comencé la mía como ayudante de profesor, es decir, como el gato que carga el portafolio, borra el pizarrón y hace las veces de demoedecan del profesor titular.

No estaría escribiendo este post tan falto de sentido, de no haber sido porque, cuando estudiante, en la asignatura de “Filosofía y teoría política contemporáneas” obtuve 9 como nota en un ensayo acerca del pensamiento de Anthony Giddens; que propició que me apostará en la oficina de la profesora titular para reclamarle su falta de apreciación ante un excelente y bien fundamentado ensayo crítico.

Después de debatir un rato acerca del referido autor, me preguntó si no quería ser su ayudante para el próximo semestre.

La verdad es que desde que ingresé al primer semestre de la licenciatura quedé deslumbrado por el despliegue de lucidez de mis profesores, y me propuse que algún día yo también daría clases y tiraría rollos extraños. De manera que el ofrecimiento de mi profesora y ahora maestra, constituía el primer paso para echar a andar en ese camino de la docencia a nivel universitario.

Si soy profesor, es en parte debido a la contingencia, pero también debido a mi gusto por la enseñanza, por la transmisión de conocimientos, el planteamiento de problemas y la construcción colectiva de reflexiones.

Al principio de los cursos es difícil que los alumnos asimilen que alguien apenas unos años mayor que ellos será su profesor, pero es muy gratificante observar como en el transcurso de las clases esa suspicacia inicial se va transformando en respeto.

Por supuesto, todo profesor tiene algo de histrión en su haber. Adopta un papel, una cierta personalidad que desarrolla ante su reducido pero expectante público.

En lo personal he adoptado un poco el papel de profesor serio, que no está interesado en hacerse amigo de los alumnos, aunque eso no cancela la posibilidad de jugar alguna broma, o formular algún comentario chistoson durante las clases. Hasta ahora pienso que ha funcionado y mis alumnos me han tomado afecto y demostrado su admiración.

Y bueno, fiel a mi tradición de ser el advocatus diavoli, me gusta provocarlos. Y parte fundamental de esa provocación es criticar su ambiente natural; de ahí que en alguna ocasión me hayan tildado de elitista intelectual. Aunque, la verdad es que no lo soy tanto; por el contrario, me gusta estar en contacto en el devenir de la realidad y sus diversas manifestaciones, pues creo que un profesor que se aleja de los lugares y las manifestaciones culturales en las que viven y se expresan sus alumnos, difícilmente puede entenderlos a ellos y a la propia realidad.

De aquí también que en algunas ocasiones me haya tocado discutir airadamente con algunos colegas mucho mayores y más preparados académicamente que yo, acerca de algunos problemas sociales.

Ellos podrán espetar un enorme conocimiento especulativo acerca de la pobreza, por ejemplo, pero mientras no caminen entre las calles de un barrio pobre, no platiquen con personas que padecen la pobreza, ni conozcan las condiciones en las que la propia pobreza se genera, estarán hablando siempre de teorías y soluciones construidas en el aire, donde al menor soplo de alguna corriente, habrán de desvanecerse.

19 nov. 2007

Preguntas ociosas

Hoy es día de asueto en México, so pretexto de la conmemoración del 97 aniversario de la Revolución de 1910. Aunque formal e históricamente el día del inicio de la revolución es el 20 de noviembre, con el nuevo calendario laboral que incluye los supuestos "fines de semana largos", se recorrió el día festivo a hoy lunes.

Y como los días de asueto son para pasarlos echadotes en la cama, o aplastadotes en el sofá, pues yo ya estoy en mi maratón de ocio. Hoy pretendo romper mi propio record de permanecer sentado más de cinco horas en mi reposed, pensando en puras estupideces que luego puedan ser publicadas acá.

Por el momento ya tengo un par de preguntas ociosas para pasar las primeras tres horas:

¿Los ciegos creen en el amor a primera vista?

¿Por qué lo perros se huelen la cola?

¿Por qué el papel higíenico viene en diferentes presentaciones, colores, texturas y olores, si sirve para un fin poco decoroso?

P.S Como dato curioso, tengo que decir que soy muy propenso a los maratones. La otra vez me eché un maratón de sueño, y la otra antes de esta otra, un maratón de no bañarme: impuse marca de siete días.

16 nov. 2007

You don't know me

¡No puede ser! Desde el día de ayer he traído atravesada esta canción en la cabeza.

La letra original es del genial Ray Charles, pero yo la escuché en la versión de Michael Bublé. Está incluida en el album "It's time". Ampliamente recomendable.

Y qué decir de la letra de esta canción... creo que a todos nos ha pasado, cuando vamos por la calle y miramos pasar a alguien que nos gusta demasiado, así, sin más explicación.

Creo que tengo que aceptarlo: en el fondo soy un sentimental.


You don't know me

You give your hand to me
Then you say hello
I can hardly speak
My heart is beating so
And anyone can tell
You think you know me well
But you don´t know me

No, you don´t know the one
Who dreams of you at night
And longs to kiss your lips
And longs to hold you tight
Oh I´m just a friend
That´s all I´ve ever been
´Cause you don´t know me

I never knew
The art of making love
Though my heart aches
With love for you
Afraid and shy
I´ve let my chance to go by
The chance that you might
Love me, too

You give your hand to me
And then you say good-bye
I watch you walk away
Beside the lucky guy
You´ll never never know
The one who loves you so well
you don´t know me

You give your hand to me, baby
Then you say good-bye
I watch you walk away
Beside the lucky guy
No, no, you´ll never ever know
The one who loves you so well
you don´t know me

15 nov. 2007

La nostalgica radio

Esto me lo envió por e-mail un amigo. Como el muy miserable sabe que detesto que me envíen correo basura, lo editó y le puso como título “Léelo, es importante”. Al comenzar a leerlo fue imposible contener la risa. Me pareció bueno y por eso lo pongo por acá.


La nostálgica radio

!! IMAGINATE!!
EN LOS AÑOS CINCUENTA, CUANDO LA TELEVISION ESTABA EN PAÑALES, Y LOS DIAS SOLO ERAN ACOMPAÑADOS POR EL FABULOSO APARATO "RADIO"...

Y POR SUPUESTO UNA MENTE LIMPIA Y PURA (SÍ DIJE: MENTE LIMPIA Y PURA)...... PARA ESCUCHAR ESTOS COMERCIALES.

*CABALLERO HAGASELA SUAVE Y PLACENTERAMENTE.

Su afeitada, le proporcionara un suave placer con la crema de afeitar MENNEN

*SI SU MAMA SE METE EL DEDO, Y SU HERMANA TAMBIEN

No haga usted lo mismo, USE PALILLOS para dientes EL PINGUINO

*SABE POR QUE A SU NOVIA LE GUSTA TOCARSELO?

Porque ella sabe que ese disco suena bien en su nuevo EQUIPO PHILCO

*NO DEJE QUE LE METAN ESSO
Cuando mande a lubricar su vehículo.... exija TEXACO.

*LO QUE USTED SIEMPRE QUERIA, AHORA LE CABEN HASTA LOS HUEVOS

Si, hasta los huevos le caben en su nuevo refrigerador GENERAL ELECTRIC

*SI SU NOVIO LLEGA BORRACHO Y SE LO PIDE, DESELO...

Si, Dele un par de ALKA SELTZER y adiós a esa borrachera .

*NO LE ENTRA BIEN?

LE MALTRATA LA PUNTA?

LE DUELE MUCHO ATRAS?

SIENTE DESMAYARSE?

Es Porque sus zapatos le quedan chicos, llévelos a LA ITALIANA y se Los suavizaran.

*TIENE PROBLEMAS PORQUE SE LE PARA CONSTANTEMENTE?

Algo anda mal en su reloj, llévelo a la Relojería SUIZA y se lo Dejaran como nuevo

*SE LE HA ACHICADO O ENCOGIDO?

Usted sufrirá esto si sus camisas no son confeccionadas con telas de LA PARISINA.

*LE GUSTA QUE SU MARIDO LO TENGA DURO O BLANDO?

No lo piense mas, mándele a planchar el cuello de sus camisas con Almidón El Rey

*LE DUELE LA CABEZA AL METERLO?..

Claro, esto le pasa por no usar sombreros ARIZA

*A USTED LE GUSTA TENERLAS SIEMPRE ARRIBA Y QUE NO SE LE ANDEN CAYENDO...

Use Ligueros LEONISA y sus medias lucirán siempre bien

*SI SE LE PARA DE REPENTE Y SE LE DERRAMA EL LIQUIDO...

Esto es señal de que su carro necesita bujías CHAMPION


USTEDES CONOCEN ALGUIEN DE MENTE LIMPIA Y PURA, FAVOR ENVIESELO...

14 nov. 2007

Lo que todo pobresor sabe

Este texto no tiene desperdicio. Es una descripción de las situaciones con las que los pobresores tenemos que enfrentarnos diariamente: preguntas estúpidas, dislexia, franca y abierta huevonada y uno que otro gag cómico.

En lo personal ya me ha tocado tener en mi clase a una alumna embarazada hasta las cejas, un perro y un indigente... y lo que falta.

En fin, ahí va el texto. Espero que lo lean porque realmente está muy bueno:

Lo que todo pobresor sabe...

Muchas veces gozo mi trabajo como profesor en una universidad. Lo disfruto porque un profe mexicano lo que hace es recibir un sueldo raquítico con tal de cometer peroratas.

Toda mi estirpe trabajó en el campo, ya sea mexicano o gabacho, así que laborar sofistaqueando me parece ventajoso, una especie de comodidad por la que recibo un sueldo equivalente a gente que desempeña trabajos duros, como barrer calles, ensamblar aparatos, meserear sinaloenses o carterear plebada.
A los que trabajamos contagiando el canon, recordémoslo, se nos llama pobresores. Y creo que se trata de un título exacto. Todos los catedráticos pordioseramos. Somos parte de un lastimero simulacro. El teatrito de la Educación.

Me gusta releer en voz alta y monologar con bostezantes, y sin embargo, cuando uno escucha lo que el estudiante mexicano piensa, lo que desea, digamos, un alumno de filosofía, psicología, literatura o artes, no puede evitar desalentarse.

Uno se pregunta: ¿de verdad vale la pena seguir “enseñando”?

Por eso prefiero no darles la palabra a los estudiantes, porque cuando hablan lo único que dan es ganas de volver a la maquila o largarse a Estados Unidos a cortar el pasto en Arkansas. Incluso eso es preferible a escuchar tantas idioteces en tu propio idioma.

El estudiante universitario, tanto en instituciones públicas como en privadas, está lleno de basura mental. Ya no puede aprehender nada. Ya está saturado de mierda. Su familia lo ha arruinado. Ha consumido, exclusivamente, cagada.

Cuando llegan a la universidad, antes que todo, ya han sido educados por el pop, Televisa, Hollywood, el yo-yo y toda suerte de fantasía típica del oxidental edípico, porque, primordialmente, todo estudiante mexicano (debido al resentimiento que nos define como cultura vasalla) es un Edipo o una Edipa.

En México, Nietzsche hubiera sido un serial killer.

Pero seamos puntuales: entonces, si hay tanto desaliento, ¿por qué un segmento de la población somos pobresores? Porque el pobresorsete mexicano algo obtiene. ¿Qué?

Escucharse o, mejor dicho, intentar escucharse. Ninguno de nosotros se escucha a sí mismo, a sí misma.

Y por eso gritamos a otros. Por eso tomamos el pizarrón. Explicamos. Porque no sabemos nada. Nada hemos aprehendido. Nada hemos razonado.

El club de los necios lo presidimos nosotros.

Y, así, el día que un solo hombre o una sola mujer se escuche a sí mismo, misma, y guarde silencio largo rato, comprehenderá que la universidad simula. Enanifica. No hay más aprendizaje que permanecer atento a las propias fantasías.

Y un segundo después, aceptarlas, despejarlas.

Volver a ser reales.

Y no me pregunten qué es lo “real”.

Cada uno puede descubrirlo por su cuenta.

No es necesaria la escuela.
Heriberto Yepez, Laberinto, 10/XI/07.

13 nov. 2007

Norman Mailer

Norman Mailer
1923 - 2007

El pasado sábado 10 de noviembre murió Norman Mailer, quizá uno de los últimos intelectuales norteamericanos de grandes vuelos; con lo que ahora parece que el último sobreviviente de esta rara especie es Tom Wolfe.

Si hubiera que definir con un solo adjetivo el estilo literario y la personalidad de Norman Mailer, ese adjetivo sería provocador.

Mailer fue un provocador cáustico, desparpajado, polémico y absolutamente desvergonzado.

En lo personal sólo he tenido la oportunidad de leer una novela, El Evangelio según el hijo –realmente perturbadora y bien narrada; no como ese bodrio aburrido que es El Evangelio según Jesucristo, escrito por Saramago- y un ensayo publicado en The New Yorker Review: El prisionero del sexo.

A través de una entrevista concedida a Le Monde fue como me enteré de la existencia de este genial escritor neoyorkino, nacido en 1923. Llamó mi atención su dura crítica a la ocupación norteamericana de Irak, así como al desempeño del Presidente Bush, a quién calificó de imbécil y marioneta de los intereses reales que gobiernan la Casa Blanca.

Si he publicado hasta ahora este texto in memoriam, ha sido porque me enteré de la noticia el domingo por la mañana, en una nota que leí muy rápidamente en un diario de Morelia. De no haber estado tan ocupado durante todo el domingo y parte del lunes a causa del proceso electoral, lo habría escrito a la primera oportunidad; sin embargo no me fue posible.

Como sea, algo que comentaba con Carolina el domingo por la noche, mientras nos despedíamos cenando unos como tamales -corundas- que sabían muy feo, era que resulta angustiante el hecho de que algunos de los principales referentes culturales de nuestra época, han muerto durante este año: Kapuscinsky, Baudrillard, Marceau.

Nos estamos quedando huérfanos de pensamiento.


P.S 1 Realmente no entiendo la reacción de señoras gordas histéricas a las que les han robado el bolso en el mercado, adoptada por algunos medios y comentaristas de la prensa internacional, ante la justa y merecida invitación hecha por el rey español Juan Carlos de Borbón, al gorilón Hugo Chávez, para que guardara silencio durante la intervención del jefe del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, en la Cumbre Iberoamericana celebrada en Chile.

Al rey se le ha tachado de intolerante, cuando lo único que hizo fue externar en su condición no sólo de jefe de Estado, sino también de aristócrata, la irritación (el encabronamiento, diría yo) provocada por un vulgar lenguaraz como el gorilón Chávez, que pareciera tener invertidas las funciones digestivas, arrojando por la boca aquella inmundicia que debería ser excretada por otra vía…

Bien vista, la imagen del monarca y el gorilón, no hace más que confirmar la tradición: es el rey el que siempre calla al bufón.


P.S 2 Otra de españoles. No conformes con haber dañado emocionalmente durante sus años de adolescencia a las actuales generaciones treintañeras, con las letras de sus canciones pijas, e insatisfechos con el trauma infligido por los miembros de esas generaciones, a sus hermanos pequeños, causado por la tortura auditiva de tener que soportar su música y sus discos; ahora los insufribles y bastoneros
Hombres G, amenazan con regresar a México el próximo 16 de Noviembre.

¿Es que acaso no les bastó destruir a tantas generaciones y dejar tan traumadas a otras tantas más (entre ellas la mía)? ¿no les importa que algunos estábamos superando apenas el trauma producido por “la chica cocodrilo”, luego de tres años de sesiones de psicoanálisis?

¡Monstruos!


P.S 3 Si alguno de los lectores anónimos de este blog, igualmente anónimo, conoce al director de parques y jardines de Coyoacán, no sea gacho y pregúntele que si puede mandar barrer la hojarasca del parque que está frente a mi casa, y de paso que también mande podar el césped, que ya parece matorral.


9 nov. 2007

La sombra

Caminaba absorto, con la mirada clavada en el suelo, contemplando las múltiples y variadas formas de las pequeñas piedrecillas de tezontle que se hallaban desperdigadas a lo largo del camino.

Sobre su espalda llevaba a cuestas un saco repleto de fruta y verduras, lo había comprado en la pequeña aldea donde solían acudir los campesinos y los granjeros a vender sus productos.

El camino cuesta arriba rodeado por robustos y frondosos árboles, serpenteaba alrededor de hondos peñascos de inclinaciones casi verticales. En lo alto el sol lanzaba sus rayos incandescentes, que al chocar con el tupido follaje de las ramas de los árboles, se difuminaba en pequeños haces de diferentes tamaños y figuras. Sólo en el sinuoso camino su luz era constante y agobiante.
Sin embargo, absorto como andaba, el discípulo no había reparado en las gotas de sudor que resbalaban lentamente por toda su frente, para escurrirse luego por los contornos de su rostro.

Dentro del bosque se oía el canto de los pájaros y el ligero ruido de las hojas de los árboles, al ser mecidas suavemente por una brisa apenas perceptible.

Faltando unos cuantos metros para llegar al pórtico de metal que daba acceso al monasterio, el joven discípulo comenzó a observar su sombra proyectada en el suelo. Miraba no una silueta perfectamente delineada, correspondiente a su propia figura, sino una masa deforme que se proyectaba delante de él.

En ese momento sintió el golpe de calor recorrer todo su cuerpo, y experimentó una profunda repulsión por aquella desdibujada sombra que aparecía en el suelo, delante de él. Fue tal la repugnancia que deseó con todas sus fuerzas poder deshacerse de su sombra.

En ese instante ocurrió algo extraño, perturbador: la sombra había desaparecido.

Sorprendido, el joven muy pronto cambió el semblante de su rostro, y arrojando violentamente al suelo el saco que llevaba en la espalda, se echó a correr eufórico en busca del maestro.

-¡Maestro! ¡Maestro! –gritaba a voz en pecho el discípulo- ¡tengo que decirle algo! ¡ha ocurrido un milagro!

Una vez donde el maestro, éste lo observó detenidamente y le inquirió:

-¿Qué ha sucedido? ¿por qué te has desbordado en euforia?-

El discipulo todavía muy exaltado le respondió:

-¡Maestro, ha ocurrido un milagro! ¡He conseguido liberarme de mi sombra!

El viejo monje, luego de mirarlo un breve momento con expresión de condescendencia, comenzó a reir y exclamó:

-Pero cómo serás estúpido ¿es que acaso no has reparado en que se ha nublado?-

7 nov. 2007

Paul Leautaud y lo sintomático

Me enteré de la existencia de Paul Leautaud durante mi estancia veraniega en Nashville.

Fue en una de esas acaloradas charlas sostenidas en el hall de la student’s residence de Vanderbilt, donde la entrañable Carolina Dosetti, mencionó a este genial autor francés. De hecho, recuerdo muy bien esa charla porque comenzó con un tema muy abstracto –el carácter apofático de la metafísica moderna- pasó luego a un enfrentamiento patriotero en torno a los aportes filosóficos y literarios de los intelectuales de nuestros respectivos países, y terminó en una competencia de presunción, donde mencionar autores poco conocidos daba muchos de ventaja sobre los otros contendientes.

Ya después Caro me dijo que había recordado a Leautaud por mi culpa, o más bien, porque algunos de mis lances de arrogancia le recordaron lo que Leautaud decía de si mismo: “me expreso tal como quiero; no me preocupa si gusto o no, si soy aprobado o reprobado. Escribo por el propio placer, mi placer”.

Me dijo que había encontrado dos libros de él durante una visita relámpago a la FIL de Guadalajara, y que una vez de regreso en México me los prestaría como pretexto para continuar nuestra amistad.

Pues bien, existen ciertas ocasiones en las que mi retorcida imaginación de aprendiz de escritor –o de vulgar cuenta cuentos, is the same- me hace pensar que la Fatalidad, el Sino o cualquier otra entidad suprahumana administradora de las dosis de arbitrariedad y determinismo que influyen en el curso de la vida y de la historia personal, conspira, para que potenciales acontecimientos tengan lugar en la realidad concreta.

Esto viene a cuento porque no deja de ser sintomático que el domingo haya encontrado una crítica de Ariel Dorfman a Leautaud y el otro, libro escrito por Armando Uribe, en el suplemento cultural del diario que acostumbro; sobre todo considerando que el libro de Uribe fue el primero que Carolina me recomendó para comenzar a conocer la obra de Leautaud, y más importante aún, porque el próximo sábado me encontraré con la Caro en Morelia, y ya desde ayer le advertí por teléfono que si no me llevaba los libros que me había prometido en Nashville, que mejor ni fuera.

Y bueno, si tú lector, lectora, te estás preguntando cuál es el objetivo de este post, pues creo que la respuesta es: ninguno.

Aunque ahora que lo recuerdo, quise escribirlo porque en la reseña de Dorfman me causó cierta irritación que haya catalogado a Leautaud como un “autor francés menor”. Más bien el autor menor es el propio Dorfman, cuyos tiempos de gloria han quedado en el olvido, junto con el texto aquél tan soso que escribió en coautoría con tipo francés, de apellido Mattelart.


P.S He estado siguiendo en los diarios la información relacionada con la catástrofe natural que azotó al estado de Tabasco. Al respecto debo decir que me indigna la estupidez de algunos periodistas y opinadores, que en lugar de promover la solidaridad, se dedican a sembrar la intriga y la sospecha sugiriendo que el desastre se pudo haber evitado.

Por supuesto que es bien fácil escribir semejantes insensateces desde la comodidad de la mesa de redacción o el cubículo universitario, pero probablemente no escribirían lo mismo si su pequeñez les permitiera apreciar en su totalidad las dimensiones y la complejidad del problema, relacionada sí, con la negligencia, la corrupción y la falta de previsión por parte de las autoridades, pero también con la irresponsable explotación de los recursos naturales y los desequilibrios climáticos que eso conlleva.

6 nov. 2007

Acerca de la muerte

El ciclo biológico que delimita la existencia de cualquier ser vivo está determinado por dos acontecimientos capitales: el nacimiento y la muerte. Ambos han sido objeto de una gran diversidad de estudios y enfoques teóricos desde diferentes disciplinas.

Asimismo el nacer y el morir se han constituido en la base de diversas perspectivas religiosas y filosóficas, que han hecho las veces de cimientos sobre los que se han edificado prácticamente todas las civilizaciones y culturas que ha registrado la historia en sus anales.

De modo particular, en el Occidente moderno influenciado por la estructura patriarcal propia de los pueblos griego y romano, así como del judaísmo y el cristianismo, se le ha dado un lugar preponderante a la muerte como misterio a descubrir y destino a rebasar.

De la muerte se sabe mucho menos que del nacimiento, momento inicial de la vida, del que sólo las madres, es decir, las mujeres, podían dar cuenta hasta que la teología cristiana desarrollada por Pablo de Tarso, les expropió la capacidad de dar vida, para conferírsela únicamente a Cristo Jesús, el hombre-Dios. Ya después Agustin de Hipona habrá de complementar la expropiación paulina de la natalidad y la vida, con su teología del pecado original.

Del nacimiento se sabe que es la culminación de un proceso biológico que inicia en el momento de la concepción. Dar a luz es traer al mundo a un ser vivo que durante algún tiempo permaneció oculto y que ahora aparece ante un mundo que se le presenta extraño y hostil.

En cambio, de la muerte no se sabe más que es la culminación de la vida. El agotamiento definitivo de un conjunto de pequeños ciclos de reproducción celular.

De ahí que en torno a la muerte, que es misterio, se hayan generado la especulación y las primeras formas de construcción del conocimiento: la cosmogonía y el mito, que posteriormente dieron paso al surgimiento de la teología y la filosofía.

Si bien la muerte es el pilar subyacente que sostiene el edificio cultural de la modernidad occidental, existe también un paradójico apego a la vida, entendida como el entorno natural y el mundo artificial en el que tiene lugar el desenvolvimiento de la existencia.

Tal apego es paradójico porque el nacer no es una acción conciente y voluntaria del ser existente, sino más bien un acto arbitrario y contingente. Nacer es surgir de ninguna parte, adquirir conciencia, es decir, descubrir no sin azoro que la vida es finita, y dedicar la existencia -mientras dure- a mantenerse vivo en un entorno natural que es completamente hostil. De hecho la paradoja se convierte en ironía al reparar que buena parte de la filosofía es vitalista y funda la tragedia en la conciencia de la muerte, esto es, en la condición finita de los seres vivos.

La conciencia de la muerte es el origen del miedo más diáfano que pueden sentir los hombres; de aquí que para mitigarlo se hayan dado a la tarea de construir múltiples narrativas, entre las cuales las más importantes son aquellas de tipo religioso y filosófico.

Precisamente apenas hace unos días tuvo lugar la conmemoración, celebración y reproducción de algunas de esas narrativas. Por una parte, la correspondiente al cristianismo, que sostenido sobre el dogma de un Dios de vida que resucitó de entre los muertos a su propio Hijo hecho hombre, ofrecido a si mismo bajo la figura del Padre, como victima de reconciliación con el género humano creado por Él mismo, no podía aceptar abiertamente el culto a la memoria de los muertos, propia de los pueblos etruscos que fueron los padres de la cultura latina con la que aquella doctrina de raigambre judaica se mimetizó, para poder perdurar una vez convertida en la religión oficial del Imperio Romano. Por tanto el cristianismo optó por celebrar a los “santos difuntos”, bajo la égida litúrgica del rito romano, que incluye el sacrificio simbólico de Cristo Jesús y la teofagia como momentos centrales de la celebración.

Por otra parte, la narrativa propia de los pueblos mesoamericanos prehispánicos, que en si misma es llamativa no sólo por su carácter festivo, sino también y principalmente por su significación.

A diferencia de otras culturas y civilizaciones, las culturas mesoamericanas prehispánicas no desarrollaron el miedo a la muerte y por el contrario, fueron bastante concientes del carácter finito y temporal de la vida. Al respecto resultan bastantes elocuentes algunos fragmentos de un conocido poema nahuatl: “aunque sea jade se rompe/aunque sea pluma de quetzal se rompe/ nada dura para siempre/sólo un poco aquí/sólo un poco aquí”.

En otras palabras, los antiguos pueblos mesoamericanos fueron concientes de que la vida era finita y no por ello prorrumpieron en un prurito de señora gorda histérica, como la gran mayoría de los filósofos griegos (salvo los cínicos y los estoicos). De hecho, aquellos fueron capaces de sintetizar la relación entre la vida y la muerte al momento de reparar en que, para morir se necesitaba de toda una vida.

5 nov. 2007

El orgullo de ser UNAM

Perdón si expreso mi euforia futbolera con algunas palabras domingueras proferidas en lunes, pero pinches Pumas que joda le pusieron al equipo de Veracruz; en el partido del día de ayer les metieron nada más y nada menos que ¡8 goles!
Marcador final: Pumas 8 - Veracruz 0

Y desde luego, los Pumas son el equipo profesional de fútbol de la Universidad Nacional Autónoma de México: la mejor en Iberoamérica y una de las cien mejores del mundo. Tenían que mostrar el orgullo de ser UNAM.
¡Y cómo no te voy a querer
Y cómo no te voy a querer
Si mi corazón azul es
Y mi piel dorada
Siempre te querré!

4 nov. 2007

Post pendiente

En mi último comentario había prometido escribir un post acerca de la relación entre las distintas cosmovisiones de la muerte. No obstante, como en las últimas semanas había estado sometido a ciertas presiones laborales, decidí darme la oportunidad de aprovechar los días de asueto para descansar un poco.

Empero no sucedió precisamente de esa manera, y si bien no debería comentar lo siguiente porque afecta mi imagen de sobriedad intelectual, pues lo comentaré, nada más para que no se diga que soy eilitista y me mantengo alejado del mundanal ruido: el día viernes decidí darme un baño de pueblo.
En efecto, el viernes por la mañana estuve en Tepoztlan, un pequeño pueblo pintoresco ubicado en el sureño estado de Morelos, a unos veinte minutos de Cuautla.

Hay ciertas épocas del año en las que me gusta visitar ese lugar, por lo demás punto obligado de los itinerarios turísticos, debido a que en la cima de la enorme formación rocosa que le da nombre al lugar, el tepozteco, se encuentran las ruinas arqueológicas de un observatorio mexica.

Precisamente en estos días me gusta ir a Tepoztlan porque ahí se vive de forma bien típica toda la tradición de la celebración de los muertos.
El lugar es de por si espectacular. Enclavado en medio de una serie de formaciones rocosas recubiertas de frondosa vegetación y un clima muy agradable, Tepoztlan se caracteriza por sus estrechas calles empedradas, sus casas siempre envueltas en la refrescante sombra de los árboles y por la amabilidad de sus habitantes.

El día viernes, pues, anduve por allá. Ya en la noche a mis amigos y a mi se nos ocurrió celebrar a nuestro modo el día de muertos, para lo cual compramos una botella de tequila blanco y otra de anis dulce.

Consejo práctico: tomar tequila blanco con anis en dedales puede ser nocivo para la salud; sobre todo al día siguiente, en que la resaca puede ser insoportable.

Y ése fue precisamente el motivo de que no haya escrito el comentario acerca de la muerte y las diferentes concepciones culturales de la misma.
Hasta apenas ayer por la noche me repuse totalmente de la resaca, aunque aun hoy sufro algunos estragos, como una gastritis que me trae asolado.
No obstante, el siguiente post que aparezca aquí será sin duda el que quedó pendiente a causa de mi baño de pueblo y mis impulsos etílicos.

De hecho en lo subsiguiente seré más constante en mis comentarios, pues he dejado de escribir en una extraña página llamada "netlog", en la que estuve experimentando durante cosa de tres meses, con resultados realmente muy pobres. Tan pobres, que nunca consideré oportuno dejar el link de esa página aquí.

Como sea, lo importante es que me sigo en blogspot tan a gusto como el primer día; con todo y que ahora nada más me lea Luis, por cierto, un saludo compañero.