18 jul. 2011

Nuevo playlist

En este proceso de actualización del blog, de su diseño y sus gadgets, ya actualicé mi playlist.

Se puede encontrar en la columna de lado derecho con el título "Lo que me gusta escuchar": ------------->

Por un tiempo estará el playlist "Rainy days", que es una selección personal para estos días nublados.

Ya después iré cambiando el género y el número de tracks. Espero que les guste lo que me gusta, y si no, pus no.

También puede escuchar esta y otras listas de reproducción con selecciones personales dando click aquí.

Saludos

14 jul. 2011

Verano en la ciudad

Sé que el título  que escogí para esta entrada es como para una película ochentera protagonizada por Pedrito Fernandez y Tatiana, pero no se me ocurrió otro para escribir acerca de la llegada de esa estación del año por estos lares de la Tierra. 

A diferencia de Estados Unidos, donde el verano se caracteriza por días soleados y temperaturas infernales, en México ese ciclo climático se caracteriza por la caída de lluvias torrenciales en buena parte del territorio del país, así como por el azote de huracanes en las regiones costeras. 

Quizá los únicos estados que padecen los calores veraniegos son los del norte: Nuevo León, Chihuahua y Sonora, pero en lugares como la Ciudad de México en lugar de sacar las bermudas sacamos los paraguas y los impermeables y nos resignamos a llegar con retraso a todas partes por la ralentización del tráfico a causa de los chaparrones que se dejan caer en toda la ciudad. 

Y como muestra, para quienes no viven en el DF, les pongo una foto que tomé hace apenas dos días, de una enorme nube negra que se cernió sobre el centro-poniente de la capital. 

No sé a ustedes, pero a mi me impresionó 

Por cierto, es la misma vista, pero un día de diciembre

Tengo para mi que estos días lluviosos producen muchas sensaciones en las personas y creo que hasta las incitan a reflexionar mientras viajan encerrados en la soledad de sus automóviles, en los largos estacionamientos de las avenidas congestionadas, o en el transporte público, que con la transpiración de sus usuarios se vuelve un interesantísimo y variado buffet de olores. 

Al retrasar la movilidad en la ciudad, la lluvia brinda un tiempo de ocio que en algún momento es ocupado por los pensamientos, que van desde la programación mental de las actividades pendientes, hasta la introspección exploratoria de algunos recovecos de la existencia. 

A mi, por ejemplo, me dio la oportunidad de pensar en escribir estas líneas que ahora leen los dos o tres lectores que han pasado en forma aleatoria por este lugar. Y desde luego que también me ha dado la oportunidad de pensar en muchas otras cosas que iré escribiendo por aquí, en este nuevo intento por regresar a los orígenes, aunque no por ello igual que antes. 

Al paso de tiempo las personas evolucionamos, cambiamos algunas estructuras de pensamiento y damos la oportunidad a nuevas sensaciones y experiencias. En este sentido, el yo que escribe estos párrafos no es el mismo que un día, impulsado por la necesidad de hacer de la escritura una terapia para aliviar un dolor del alma, abrió este espacio allá por enero de 2007. 

Antes solía decir que la palabra "maduración" en el sentido de acumulación de experiencias de vida y aprendizajes, sólo podía aplicarse a las frutas, pero ahora comienzo a creer que también puede aplicarse a las personas. El yo que tenía 26 años ha evolucionado hasta convertirse en un yo maduro de 30, sin que eso conlleve necesariamente a la frívola crisis de los 30, que sólo ataca a ciertas personas vacuas que se rehúsan a asimilar que han crecido y que deben asumir nuevas responsabilidades y perspectivas de la realidad. 

En fin, que estoy de vuelta y espero no desistir en el camino. Tal vez he perdido el estilo socarron y corrosivo, pero intentaré rescatarlo, rehabilitarlo o desempolvarlo, para compartir con ustedes mi muy peculiar y caustica forma de ver la realidad. 

Un saludo afectuoso para quienes me leen!

11 jul. 2011

Sicilianismo: enfermedad infantil de ambidiestrismo


Antes de comenzar esta diatriba incendiaria, porque eso es lo que es, quisiera curarme en salud y decirle junto con Savater (o como Savater) al eventual lector políticamente correcto y buena onda que llegase a leer estas líneas: perdonadme ortodoxo.

Y le pido perdón porque lo que escribiré a continuación seguramente no será de su agrado y quizá hasta será descalificado como un acto de intolerancia, ignorancia, soberbia y todos los demás pecados, faltas y defectos del repertorio moralista propio de la cultura cristiana en la que seguramente se formó y a la que aquí se va a criticar.

Hecho el acto de contrición, debo iniciar señalando que un rasgo definitorio de la cultura mexicana es la idolatría. En este país de globos, bicicletas y niños héroes futboleros, somos dados a fabricar ídolos, nichos y liturgias para celebrarlos, honrarlos y venerarlos.

En nuestra mentalidad existe la capacidad, por lo demás propia del pensamiento mágico, para tomar algo profano, despojarlo de todo rastro de falibilidad y convertirlo en algo sagrado, revestido de un halo de misterio.

Lo sagrado, como bien lo dijo en su momento Rudolf Otto, está dotado de energía, pasión y violencia que provoca un sentimiento de inferioridad que somete; por tanto, no admite cuestionamientos, es algo dogmático.

Así, nuestros ídolos, sean laicos o religiosos, son sagrados y por tanto intocables, incuestionables, incriticables.

En un rápido recuento de los ídolos recientes podemos encontrarnos con López Obrador en la política, el “chicharito” o la “sub 17” en el fútbol, Monsivais o Poniatowska en la literatura y Javier Sicilia en la que no sin cierto dejo de sarcasmo he denominado la sociedad civil buena onda.

No sé si mi anti idolatría sea en realidad una extraña mezcla de soberbia con ignorancia e intolerancia hacia “lo otro”, ni tampoco sé si mi ánimo dadaísta de cuestionar a los ídolos y bajarlos de sus pedestales para señalar sus desaciertos y rasgos de humanidad, es decir, sus errores, sea un acto jacobino; o liberal; o agnóstico… o simplemente estúpido. Pero lo que sí sé es que la crítica, la contracorriente, también precisa de la construcción de argumentos con los cuales hacer frente a bloques de ideas respaldadas por amplios sectores, para generar debate y nutrir el pensamiento.

Un mundo monolítico, un país monolítico, una comunidad monolítica, se vuelve pasiva, autocomplaciente, ilusa e ingenua, porque parte de la idea de que todos concuerdan en un solo pensamiento que es el correcto y, como tal, posee todas las cualidades: unifica, clarifica, pacifica e instaura la felicidad entre los hombres de buena voluntad.

Un mundo así da pauta a la frivolidad en las expresiones y la vacuidad en el pensamiento; un mundo así constituye el terreno fértil para el crecimiento exponencial del Twitter y el Facebook, en donde más allá de explotar el potencial para nutrir las ideas propias en un intercambio álgido con las de los demás, se aplaude lo insulso y se premia lo estúpido, como el dicho de un ebrio que exhibe su miseria intelectual ante una cámara de televisión, para mayor regocijo de las mentes fatuas que son incapaces de articular argumentos mayores a 140 caracteres.

Un mundo así (y prometo que es la última vez que empleo la frase como recurso retórico) da la pauta para el surgimiento de sistemas de ideas políticas que combinan la cultura idolátrica con la banalidad de las redes sociales y el pensamiento monolítico, para predicar, así, literalmente, que el perdón, la paz y la unidad entre las víctimas y verdugos es el único camino para el progreso.

A falta de un nombre para tal sistema de ideas y considerando que sólo yo así lo veo, he decidido llamarle “sicilianismo”, porque su origen se desprende de la peregrinación de un poeta -es decir, de un hombre que no mira a la realidad desde el crisol de la Razón, sino desde el monocromo de los apetitos- por el centro y el norte de México.

El sicilianismo es una suerte de enfermedad endémica de aquellas personas que profesan (porque lo procesan al mismo nivel que lo religioso) la ambidiestra política en forma incipiente, esto es, la derecha y la izquierda al mismo tiempo, por eso se trata de una enfermedad infantil.

Si es muy profunda y no se trata a tiempo, esa enfermedad puede degenerar en pastoral cristiana, de esa cuyo origen de su compasión por los pobres surgió cuando,  un día, mientras esperaba el cambio de la luz del semáforo en un crucero, miró con estupefacción que un indígena mixteco se acercaba a pedirle una moneda para comer.

O bien, puede degenerar en guerrilla liberacionista, que liderada por un cura carismático formado en el Seminario de Cuernavaca, o en el de Saltillo o en alguna casa parroquial de alguna orden del clero regular, pretenda liberar a la Patria de la opresión de los malos gobiernos empuñando las cartas paulinas y el escapulario de Francisco de Sales.

Pero general y afortunadamente, el sicilianismo es una enfermedad pasajera, de moda; que en ocasiones hasta es contraída voluntariamente sólo para vestir un look de agente de pastoral buena onda, esto es, pantalón kaki, botas alpinas, camisa arremangada, chaleco de campaña y sombrero de explorador. Sin faltar, por supuesto, el accesorio religioso colocado estratégicamente para que pueda ser apreciado por todos.

En México el sicilianismo está controlado por un cerco sanitario, además de ser como ya se dijo, una enfermedad endémica e infantil del ambidiestro político que no sabe si está en la derecha o la izquierda del espectro de ideas en torno a los asuntos públicos, en los que desea tomar parte activa.

Lo malo del sicilianismo es que al no fijar una postura realmente crítica, ni retrospectiva en torno a la fuente primigenia de los problemas que pretende combatir, abre la puerta para que los responsables de haber abierto esa fuente primigenia retornen al poder. 

8 jul. 2011

Marat, Rusell y el sentido de la historia...

... a propósito del shock político-electoral de estos días

Recuerdo que una de las preguntas obligadas que hacían los profesores en los primeros cursos de Historia Universal en el Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH) de la UNAM era ¿para qué sirve la Historia? ¿tiene alguna finalidad práctica su estudio? y generalmente las respuestas que dábamos los alumnos de 15-16 años se resumían básicamente en que estudiar la Historia no servía para nada. 

En esos momentos tales respuestas tenían sentido, pues quién a esa incipiente edad en la que sólo se es remotamente consciente del presente, se preocuparía por mirar atrás en el tiempo para observar lo que una bola de rucos aburridos, solemnes y bastante histéricos habían hecho. 

Sin embargo, y no sé si por paradojas de la vida, sólo al paso de los años vamos dimensionando en sus justos alcances la importancia del estudio de la Historia, pero principalmente de la conservación de la memoria. 

Conocer la Historia y conservar la memoria son dos actos intrínsecamente relacionados no sólo para comprender el presente, sino también para proyectar el futuro. 

Al respecto, Jean Paul Marat, decía que los pueblos que desconocían su historia estaban condenados a repetirla y recalco que fue Marat y no Jorge Santayana como se cree, mientras que Bertrand Rusell muy irónicamente preguntaba: "¿por qué repetir los errores pasados si hay tantos nuevos por cometer?". 

Esto viene a colación a propósito de la reflexión en torno al resurgimiento electoral del PRI en los últimos años como una opción viable para gobernar al país. 

Según algunos datos estadísticos, pareciera que la mayoría de los votantes que han sufragado a favor de dicho partido se encuentran en el rango de los 18-25 años, es decir, se trata de personas que nacieron entre 1986 y 1993; ciertamente hijas de las crísis económicas crónicas que padeció el país durante esos años, pero también de los niveles mínimos de democracia que se comenzaron a registrar a partir de 1994, cuando tuvo lugar la primera elección con elementos básicos de credibilidad y competencia entre distintas opciones partidistas que disputaron la Presidencia de la República. 

A esos nuevos votantes ya no les tocó, como sí fue el caso todavía de aquellos de la generación a la que pertenezco, ver a un país monolítico en el que existía un sólo partido político con posibilidades reales de triunfo electoral, una sola televisora productora de los contenidos informativos y de entretenimiento que consumíamos pasivamente y una sola autoridad pública con poder de decisión real, que era el Presidente de la República. 

Desde luego que a esos nuevos votantes ya no les tocó ver el caso del "hermano incómodo" del Presidente, que se enriqueció a costa del erario público, ni el del gobernador de Quintana Roo arrestado y encarcelado por sus vínculos con el narcotráfico; ni mucho menos el de los cientos de militantes del PRD perseguidos, encarcelados y asesinados sólo por exigir elecciones limpias en varios estados de la República. 

De manera que, al carecer de un conocimiento aunque sea vago de la historia reciente de México, esos electores lograron ser seducidos por el marketing electoral de un partido que en vez de plantear plataformas ideológicas presenta catálogos de maniquíes insulsos y vacuos como candidatos a distintos puestos de representación. 

Y bueno, si muy jacobinamente hubiera que realizar un juicio sumario a quienes votaron por el PRI, muy probablemente esas generaciones obtendrían un indulto sustentado en la estupidez propia de su edad. Pero los que definitivamente no merecerían el perdón de entre 30 y 40 años que perdieron la memoria, ignoraban la historia o de plano se hicieron pendejos. Así tal cual, sin medias tintas.

7 jul. 2011

Estupefacción

Ante los resultados electorales en Coahuila, Hidalgo, Nayarit y Estado de México del domingo pasado, no puedo más que preguntar con asombro, indignación y tristeza ¿por qué la gente es tan estúpida? ¿por qué no tenemos memoria histórica? ¿por qué se nos olvidó que el PRI ha sido en gran medida el causante de la desgracia que vive ahora el país?

Por supuesto que señalar al PRI no significa exculpar al PAN y al PRD; sobre todo al PAN y sus gobiernos federales timoratos, torpes e ignorantes. Significa más bien centrar la atención en la matriz de todas las prácticas antidemocráticas que han propiciado que México se encuentre al borde del paupersimo, la violencia y la anomia social. 

Construir explicaciones coherentes acerca de la conducta de los electores que han hecho que los candidatos priístas ganen comicios municipales, estatales y federales, precisa de tiempo y reflexión disciplinada; no de gritos de señoras gordas histéricas como los que los opinadores profesionales han proferido en los diarios de circulación nacional en los últimos días. 

Sin embargo, una de las explicaciones que podrían adelantarse es el acendramiento del conservadurismo, reflejado en el abrazo cristiano entre  Felipe Calderón y Javier Sicilia en el Castillo de Chapulpetec. 

... ante eso, no queda más que decir: si Robespierre viviera, con nosotros estuviera.

Saludos