Heme aquí, después de no sé cuántas semanas de no venir siquiera a revisar si el personal de blogspot aun conservaba abierto este espacio, de vuelta a él.
Casi finaliza 2009 que como todos los años trajo cosas buenas y otras no tanto, entre las que destaca mi distanciamiento del mundo de las letras, no tanto por voluntad propia como por causas ajenas en grado y medida a ella, aunque también debidas al agotamiento y las ganas de no hacer nada más que arrojarse a la cama a dormir, después de un día intenso de trabajo y de sortear pequeñas vicisitudes.
Pero en esta ocasión no quisiera cansar a mi único, heroico y persistente lector, sí, ese que de vez en vez viene aquí con la esperanza de encontrar algo nuevo, relatando mi vida cotidiana que se ha vuelto más sistematizada que de costumbre, al grado que mi casa se ha convertido en un dormitorio y la colonia donde vivo un lugar desconocido, al grado que apenas hace unos días descubrí que a unas calles de donde mi edificio abrieron un restaurante de comida yucateca… desde hace tres meses.
En esta ocasión quisiera aplicar la sabia sentencia de mi abuela, que consiste en presumir cuando se puede. Así que hoy quiero presumir mis cinco minutos de fama en un programa radiofónico en el que hice colaboración, que aunque fue en día de los santos inocentes, no fue en broma.
Desde luego que trastabillé un poco, pero habrán de dispensar mi nerviosismo; todavía no llega el momento en el que todos los días salga en la radio o la televisión opinando sobre los temas de la coyuntura, pero ya llegará…
… en fin, les dejo acá el link al podcast.
Casi finaliza 2009 que como todos los años trajo cosas buenas y otras no tanto, entre las que destaca mi distanciamiento del mundo de las letras, no tanto por voluntad propia como por causas ajenas en grado y medida a ella, aunque también debidas al agotamiento y las ganas de no hacer nada más que arrojarse a la cama a dormir, después de un día intenso de trabajo y de sortear pequeñas vicisitudes.
Pero en esta ocasión no quisiera cansar a mi único, heroico y persistente lector, sí, ese que de vez en vez viene aquí con la esperanza de encontrar algo nuevo, relatando mi vida cotidiana que se ha vuelto más sistematizada que de costumbre, al grado que mi casa se ha convertido en un dormitorio y la colonia donde vivo un lugar desconocido, al grado que apenas hace unos días descubrí que a unas calles de donde mi edificio abrieron un restaurante de comida yucateca… desde hace tres meses.
En esta ocasión quisiera aplicar la sabia sentencia de mi abuela, que consiste en presumir cuando se puede. Así que hoy quiero presumir mis cinco minutos de fama en un programa radiofónico en el que hice colaboración, que aunque fue en día de los santos inocentes, no fue en broma.
Desde luego que trastabillé un poco, pero habrán de dispensar mi nerviosismo; todavía no llega el momento en el que todos los días salga en la radio o la televisión opinando sobre los temas de la coyuntura, pero ya llegará…
… en fin, les dejo acá el link al podcast.