7 ene. 2008

Saldo del maratón

Me lo había dicho la doctora corazón aquella tarde del 28 de diciembre, día de los santos inocentes, cuando fue a recibirme al aeropuerto. Pero no le creí.

En aquella ocasión, después de darme un abrazo tan fuerte que casi me puso cianótico, me soltó sin compasión un comentario que, ahora que lo pienso, fue vil y llana violencia psicológica:

-Te ves más cachetón.- dijo mientras estiraba suavemente mis mejillas.

-Gracias chulis. Yo también te extrañé mucho.- evadí con un sarcasmo

-No. En serio, subiste de peso.- repuso, mientras pasaba su mano por mi cintura.

Algo así me había dicho mi amiga Debbie Rader y mucho antes mi vecina, que amablemente paga mis recibos mensuales de luz y teléfono, y saca la basura cuando pasa el carro.

Cuando una vecina que no ves durante un mes y una amiga que no ves durante cuatro o cinco meses, te dicen que has subido de peso, no hay razón para creerles. Pero cuando te lo dice tu novia, después de un par de semanas de no verte, es para preocuparse.

Sin embargo yo no me preocupé, y ese mismo día por la noche me fui a una reunión donde comí y bebí con el exceso que exige la época.

Dos días después fui a ver a la Yarita porque sentía un ligero dolor en la parte baja del estomago. Y hubiera sido mejor no haber ido. Me regañó, como es su costumbre, que dizque porque ese dolor era resultado de mi desordenada y excesiva dieta decembrina.

Por si fuera poco, la doctora corazón es de ese tipo de médicos no aptos para hipocondríacos potenciales como yo, porque primero lo matan a uno narrando las posibles consecuencias de un descuido en la salud, y después lo resucitan con un rollo acerca de los buenos hábitos alimenticios y el ejercicio.

Así que la Yarita primero me mató de una ulcera péptica combinada con una displasia epitelial gástrica de alto grado, y después me resucitó diciéndome que el dolor que tenía se me pasaría si dejase de comer y beber una lista de alimentos y bebidas tan interminable, que nada más me dejaba como opción las rebanadas de aire con agua simple.

En fin, que el punto acá es que como saldo del maratón está la desafortunada noticia, para mí desde luego, de que mi índice de masa corporal está .4 por arriba de lo normal para mi peso y talla.

Esto lo supe ayer, luego de subirme a la báscula electrónica que está en el pasillo del supermercado donde hago mi compra semanal.

Por cierto, qué complicado estuvo todo la tarde de ayer. Desde las larguísimas fila de coches en las casetas de cobro para entrar a la ciudad, hasta los estacionamientos de los centros comerciales. Y es que parecía que iba a haber guerra, porque todo mundo andaba haciendo compras de pánico.

Sólo mirar las filas de carritos atiburrados de despensa, esperando el turno para pagar en cajas, bastaba para comprobarlo.

En fin, que desde hoy todo vuelve a la normalidad. Siempre el inicio de año es como la ignición de las turbinas de un avión: arranca despacio, pero poco a poco va tomando velocidad.

En lo que a mi hace, he vuelto a la Facultad prácticamente a hacer nada más que jugar solitario y leer el diario on line. Ya después, conforme vayan transcurriendo los días, habré de escribir las sandeces habituales que suelen aparecer en este blog. De hecho ya tengo por ahí la segunda parte de mi texto Contra los ídolos, que ya no publiqué el año pasado, pero sigue teniendo vigencia como crítica agria y resentida por parte de un outsider cultural, o sea, yo.

Por lo pronto continuaré padeciendo el lunes más pesado de todo el año, que curiosa y paradójicamente, es el primer lunes laboral.


P.S No cabe duda que nuestra intelectualité todavía no supera su tara mental de andar fabricando mártires de la “democradura”, que según sus sesudos análisis, es lo que prevalece hoy en el país.

Esto viene a cuento porque hoy, en todos los diarios de circulación nacional, aparecen comentarios y artículos dedicados a Carmen Aristegui, que el viernes pasado anunció su salida de la estación radiofónica en la que trabajó durante cinco años, conduciendo un noticiario.

Las siempre políticamente correctas buenas conciencias, defensoras de la democracia y las causas justas, atribuyen la salida de Aristegui de esa cadena radiofónica, filial de Televisa, a un ajuste de cuentas con la periodista, debido a su presunta objetividad y pluralidad en el manejo del tema de la ley de medios que se discutió y aprobó en la anterior legislatura, y que luego fue echada abajo por la Corte.

Si bien se mira, no hay ni censura ni ajuste de cuentas. Diferendos respecto a la línea editoral, tal vez. Pero en todo caso, como periodista independiente, Aristegui tomó la decisión de irse y nadie se lo impidió.

Además, hay que reconocer que no es tan brillante, ni tan plural, ni tan objetiva como ahora la quieren presentar. De hecho en mis clases la pongo como ejemplo de lo que un politólogo no debe de hacer; esto es, cuando algún alumno se suelta de la lengua, invariablemente lo paro en seco y le preguntó: “¿ya se escucho? Está hablando como Carmen Aristegui y no como politólogo”…

Una de gringous. Ya comenzaron los caucus en los cincuenta y tantos estados de los Estados Unidos, para elegir a los candidatos de los partidos demócrata y republicano, que habrán de darse hasta con la cubeta durante la campaña presidencial, que culminará en Noviembre. Hay que seguir muy de cerca ese proceso, que pinta para ponerse muy interesante.
Entre las posibilidades de que disputen la Casa Blanca un pastor evangélico que no cree en la teoría de la evolución, y un senador negro que se opone a todo lo hacen y dicen George Bush y Hillary Clinton, la cosa se va a poner emocionante… claro, para quienes nos gusta la política.

2 comentarios:

elisa dijo...

Creo que el maratón de diciembre a todos nos ha dejado grandes estragos, pero lo importante es que hayamos disfrutado esas fiestas.
Yo también me reincorporé el día de ayer a mi trabajo y valla que fue un día largo y aburrido, siempre queda la sensación de que hacen falta más días de descanso, pero en fin ya estamos de vuelta a la normalidad.
Espero que con el paso de los días todo pinte mucho mejor y que este blogger siga siendo uno de los sitios interesantes para visitar en la red.
Un saludo.

Luis dijo...

Desde un blog "amigo", muy divertido que le recomiendo...http://plutonverbenero.blogspot.com/
me han lanzado un reto al que han llamado "desafío beta"... y yo he agarrado el guante. Tengo que bajar 7 kg (propósito estúpido de inicio de año? puede ser).
A escribir! (y a correr, claro)