16 may. 2008

A propósito del golpismo

Después de haberme ausentado de este espacio durante algunos días por cuestiones de trabajo, he vuelto.


El golpismo en México, ¿un riesgo latente?

I. Contexto

En esta ocasión me ocuparé de un tema que sugirió un atento lector de este blog en uno de sus comentarios: el curso que seguirá la estrategia del ex candidato del Partido de la Revolución Democrática a la Presidencia de la República, Andrés Manuel López Obrador, en su confrontación con el gobierno constitucional del Presidente Felipe Calderón.

Al respecto es conveniente poner en antecedente el tema que será objeto del análisis.

Como se recordará, en el proceso electoral de Julio del 2006, el entonces candidato presidencial del Partido Acción Nacional ganó por un margen muy estrecho (menos de 1 % de diferencia) la elección para Presidente de la República.



Después de haberse mantenido como candidato puntero durante todo el proceso electoral y aun antes, el candidato perdedor, López Obrador, se mostró renuente a reconocer el resultado de la elección, y aprovechando la ineptitud en el manejo de los resultados por parte de la autoridad electoral (IFE), alegó la maquinación de un fraude para arrebatarle lo que él, su equipo de de colaboradores y su partido, habían considerado desde tiempo atrás un triunfo seguro.

Sin entrar en detalles que demoren el análisis del tema planteado líneas arriba, hay que anotar solamente que existen factores objetivos que explican las causas de la derrota del candidato perredista y el triunfo genuino del candidato panista; las cuales, no obstante, fueron relegadas de la escena política, y aún del examen académico serio, por las controversias, las conjeturas y los juicios subjetivos de los actores políticos y los medios de comunicación.

Presidente Constitucional


A partir del desconocimiento del resultado electoral, el ex candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador inició una estrategia política con miras a la lejana sucesión presidencial del 2012, pero también encaminada a desestabilizar el gobierno constitucional de Felipe Calderón, a fin de provocar su fracaso y su eventual caída.

Precisamente en esta estrategia se enmarcan las polémicas acciones emprendidas por López Obrador desde agosto del 2006, bajo la etiqueta de “resistencia civil pacífica”: el bloqueo de una de las avenidas más importantes de la Ciudad de México, su autoproclamación como “Presidente Legítmo”, la intromisión en el proceso electoral interno de su partido para la renovación de la dirigencia de su comité ejecutivo nacional, la formación del bloque parlamentario denominado Frente Amplio Progresista, integrado por los partidos de la Revolución Democrática, del Trabajo y Convergencia, subordinados a la voluntad política del ex candidato; y el reciente bloqueo del trabajo legislativo en el Congreso de la Unión, so pretexto de detener la aprobación apresurada de la iniciativa de reforma a la empresa paraestatal Petróleos Mexicanos, enviada por el Presidente Calderón.
"Presidente Legítimo"

A partir de estos antecedentes, analistas, líderes de opinión y observadores del acontecer político nacional, han catalogado la estrategia política de Andrés Manuel López Obrador como “golpista”, e incluso avizoran un escenario de intensa y conflictiva movilización social.

Ante esta situación y la finalidad de entender la actual coyuntura política y el curso posible que podrían seguir los acontecimientos, es imperativo allegarse de un conocimiento mínimo acerca del golpismo como concepto, para así sustentar teóricamente el análisis.

Continúa.

1 comentario:

LicCARPILAGO dijo...

ok, ok, hacemos la tarea e investigamos lo del golpismo.

por aqui sigo.