3 sep. 2009

Yépez y los micro mass media

Heriberto Yépez es un mamoncete profesor de filosofía de la Universidad Autónoma de Baja California, en donde estudió la misma disciplina hace ya algunos ayeres. Cada sábado escribe en el suplemento cultural de Milenio Diario, Laberinto. En sus textos se esmera en presentarse a sí mismo como un pensador de la periferia, incólume a las putrefactas y anquilosadas redes culturales del centro del país, dominadas por los caudillos intelectuales que instalaron su férrea dictadura desde los años sesenta del siglo pasado.

En ocasiones llega a ser demasiado pretensioso y sangrón, pero las más de las veces es entretenido, con todo y la petulancia de sus textos.

Para quienes no lo conozcan, acá pongo su colaboración más reciente aparecida en el último número de Laberinto:

Los micro mass media

Heriberto Yépez

Guattari predijo lo post-mediático. Pero sus micromáquinas no siempre obedecerían la mera rizomasificación.

Los micro mass media (mmm) —blogs, Twitter, MySpace, Facebook, YouTube— son redes sociales acéntricas.

Todo se inició con el chat, el e-mail y messenger. La información global se desmonopolizó, y cada usuario de internet devino editor o firma de información, vía el horizonte de la mensajería instantánea e hiperlinkeo.

Big Brother ya compite con los info-pitufos. Hoy Big Bro para ser pop usa clicks smurf (¡deja tu comentario!)

Han pasado dos décadas del inicio del big bang de los mmm. Podemos ya comprender cuál es su función.

Su función es una forma de antropoiesis: crear un cierto neo-humano.

Después de la muerte de Dios todo es permutación. Las identidades se fragmentaron. Los mmm intercambian pedazos; identidad merced remezcla.

Los mmm no tienden a la homogenización sino a la diversidad conservadora. Congregación de iconos Neo-Con.

Una red social consiste en una serie de personas relacionándose a través de clichés visuales y verbales: fantaséame como yo me fantaseo a mí mismo, mírame como yo mismo me miro; a cambio, yo también te miraré como tú me digas.

Los mmm mayoritariamente son tecnologías para rehacer tu imagen ante los demás, tomando prestado imagos y pupas de lo global.

Son métodos para construir identidades virtuales basadas no en acciones sino en imágenes (retomadas), no en comunicación sino en mensajes. Redes de relaciones por medio de auto-imágenes.

Consumos de imágenes que el otro ha construido de sí mismo.

Los mmm no muestran siquiera la personalidad. Apenas la portada.

Seleccionamos frases, cookies, videos, links, música, tests and etceteralia de un repertorio (finito) de opciones (choices) que le muestran al otro tu “perfil”.

La ética es el arte de la autoconstrucción ascendente.

Éticamente, internet —para la mayoría de los usuarios— cumple fines psicológicos, no de soledad, como apunta la lógica habitual, sino de fragmentación de la atención, por una parte, y fragm. de la acción, eso que los clásicos llamaban estulticia: dispersión de los deseos, recepción indiscriminada de los estímulos que el mundo ofrece, distracción, falta de concentración, entrarle a todo y nada.

Network = to not work.

Cada vez que te dices que debes terminar algo en tu computadora o vida, mejor te asomas a una red social. Las redes sociales son dosis para bajar la ansiedad que te provocas con tus “metas”.

Internet, desde su porno hasta su mouse, es ansiolítico.

Ya en línea, construyes un ser hecho de pedazos de lo demás. Retransmítelo de modo viral.

La era del collage incoherente ha terminado.

El sujeto claro y distinto está de vuelta. Siempre y cuando esté hecho del repertorio global.

En esta “nueva” era lo único privado será tu contraseña.

Todo lo demás será retro.

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