9 nov. 2012

Liberación

“En un Universo paralelo tal vez sería posible -comenzó a escribir en el procesador de textos de su computadora portátil- pero en este, ambos cursos se intersecaron tarde. En otra dimensión tal vez se podría experimentar la posibilidad de ese encuentro, pero en estas cuatro que delimitan nuestra existencia material es tanto como imposible. La imaginación es lo único que queda para proyectar esa vivencia. Y bueno, también queda extrañar". 

Después de este pequeño párrafo, el escritor reclinó la espalda en la silla. Puso sus manos sobre su nuca, levantó el rostro y fijó su mirada en el techo, tratando de encontrar ahí arriba las imágenes de esa posibilidad.

Transcurrido un tiempo, inclinó nuevamente su cuerpo y continuó escribiendo. La intención de sus letras no era tanto construir un gran relato como exorcizar un molesto demonio que había poseído a su imaginación, torturándola permanentemente con pensamientos y añoranzas, disonancias temporales e imposibles realidades.

¿Qué sucedió? ¿Por qué? ¿Cómo?

Eran preguntas a las cuales intentaba dar respuesta mediante su relato, cuyo único personaje padecía una crisis de nostalgia al evocar aquellos recuerdos y traer a su presente paradójicamente ficticio esas conversaciones, esas imágenes y esas voces.

“Si tan sólo hubiera llegado un poco antes -pensó, al tiempo que exhalaba un suspiro y el humo del cigarrillo que sostenía en su mano derecha se elevaba ceremonioso nublando su vista, absorta en la contemplación del vacio…”.

Fue así como el escritor terminó de narrar la que, aunque quiso disimular mediante la invención de un personaje, no es más que su propia historia.

Al hacerlo se sintió liberado, al menos por algún tiempo.

¿Cuánto? Imposible determinarlo. Probablemente hasta que la fuerza de sus recuerdos se debilite y el paso del tiempo los difumine en su memoria.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Ay!! pero alégrate, a mi vida llegaste justo a tiempo.

Te quiero Vitochas y se que también me quieres aunque te cueste trabajo admitirlo.

Anónimo dijo...

Estimado doctor, qué texto tan más cursi se aventó eh. Ya no se junte con sus amigos pirrurris de la Ibero, le están contagiando su estupidez.

Cuídese mucho y lo felicito por retomar el hábito de escribir. Nos vemos pronto.

M.S.

Anónimo dijo...

En un universo paralelo, nadie puede ser yo, pero eso s{olo es un decir, como sea para lo que te conozco, es extraño leer algo así, escrito por alguien como tú. ¿Por qué el desahogo?
Desde mi propia realidad, un abrazo para vos.
Usagui Dark.