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4 abr 2007

¿Borges ó García Márquez?

A propósito del IV Congreso de la Lengua Española que recién ha concluído, leí el fragmento de la ponencia de uno de los "escritores" mexicanos invitados a una las mesas sobre creación literaria iberoamericana.

El argumento central del documento presentado por el susodicho intelectual era que, en la literatura iberoamericana, después de Borges y García Márquez, todo lo demás era una repetición, una imitación o una adscripción al estilo de uno de estos dos escritores. Según él, o se es borgiano o se es garciamarquesiano.

Fiel a mi tradición de ser advocatus diavoli, disiento de esa falsa disyuntiva por dos razones. Una es que si bien Borges es insuperable e insustituible, hay otros buenos esfuerzos por dotar a la literatura iberoamericana de nuevos bríos y de una identidad propia que no se sustente ni en la denuncia política hecha novela, ni en las pretensiones de falsa erudición con tufo europeo.

La segunda razón es que -y perdón de antemano si llegáse a herir alguna sensibilidad- García Márquez ni siquiera se puede comparar con Borges; o más bien García Márquez no puede constituirse en un punto de referencia de la talla de Borges para la literatura iberoamericana.
El autor de Cien años de soledad está a la altura de Fuentes, Vargas Llosa et. al., pero no a la altura del estilismo y el refinamiento de Borges, que es todo imaginación, elegancia y erudición.

En lo personal sustituiría a García Márquez por Julio Cortazar, que es junto con Borges uno de los pilares y puntos de referencia obligada en la creación literaria no propiamente iberoamericana (porque en España está Muñoz Molina y en Portugal está Lobo Antunes; Saramago no porque es un tarado, y Coelho ni se diga), pero sí latinoamericana.

Y bueno, en un arranque de chovinismo literario, pues incluiría a Rulfo ya que si bien Agustín Yañez escribió la primera novela mexicana moderna (Al filo del agua), fue Pedro Paramo la novela que nos puso a la altura de los grandes, los verdaderamente grandes. Aunque luego eso les haya dolido a Fuentes y a Paz.