26 nov. 2008

Si marx viviera...

... con ellas estuviera.











Esto es lo que yo llamo auténtica conciencia de especie, es decir la actualización de esa construcción social inventada por Marx para explicar el curso de la historia a base de madrazos entre opresores y oprimidos.


La conciencia de especie trasciende la determinación de la formación social y sus estructuras... ¡demonios! si estuvieramos en los setentas sería mucho entendible todo este rollo.

El punto es que estás chicas decidieron encuerarse en medio del jodido frío de Moscú para llamar la atención no acerca de sus voluptuosos cuerpos, sino del maltrato de que son objeto animales como los conejos, armadillos, focas y un largo etcétera.


Habrá algún sacerdote del marxismo ortodoxo que considere una falta de respeto que estas mujerzotas hayan ido a mostrarle el trasero al gran Carlos Marx. Pero la verdad es que Marx también fue humano y sujeto de las bajas pasiones. Sólo que en su época lo más excitante que podía hacer una mujer era exhibir sus tobillos descubiertos.


Como sea, lo importante no es si estás mujeres están buenas o celulíticas, sino el mensaje político enmancipador que subyace en su protesta: ¡basta de matar focas para vestir zorras!


Oh sí.

3 comentarios:

Luis dijo...

Mientras haya protestas de este tipo seguiré mantando conejos...precisamente para que haya protestas de este tipo...

Mara Jiménez dijo...

Lo que me llama más la atención a mi (debe de ser porque soy mujer), es el cambio operado en esa sociedad, y no puedo dejar de alegrarme al pensar en pepito Stalin retorcido en donde quiera que esté, ante tal manifestación de libertad de expresión. Y el Karl... ese si está mirando por el huequito... seguro.

Fragmento de la obra "La Secreta Obsenidad de Cada Día":
Freud: Y tú, ¿a qué te dedicas?
Marx: Soy escritor.
Freud: ¿De qué género?
Marx: Novelas... unas novelitas... Sólo que hay gente que se las ha tomado muy en serio.

Mar dijo...

Wow.

Merecen todo mi respeto.

Eso de exponerse a padecer pulmonía no lo hace cualquiera.

Amé la frase final.