21 abr. 2009

Ahmadineyad en la ONU

Hoy leía en los diarios que los principales representantes diplomáticos de los países miembros de la Unión Europea, tales como Alemania, Holanda, Italia y Nueva Zelanda, se indignaron ante el discurso pronunciado por el Presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, en ocasión de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Racismo y Xenofobia, debido a que dijo lo que en su calidad de representante de una nación le correspondía expresar como su portavoz: que el Estado judío ha practicado sistemáticamente el racismo.

Desde la perspectiva occidental de la corrección política, el discurso de Ahmadineyad fue a todas luces incorrecto y reprobable; para rasgarse las vestiduras y mofarse de él tachándolo de payaso, incluso fue pretexto para protestar abandonando el recinto de la ONU en Ginebra donde se realizaba el evento.

Sin embargo, desde una perspectiva meramente humana, de sentido común para diferenciar la justicia de la injusticia, el abuso de la manipulación moral y afectiva, el discurso de Ahmadineyad fue una reivindicación y un desagravio al pueblo palestino, que efectivamente ha sido objeto del odio y el rencor que contra él ha descargado brutalmente la elite gobernante de Israel, con la complicidad y la anuencia de Occidente.

Hace algún tiempo escribí aquí algo que cada vez más personas en el mundo han reflexionado: que ya es hora de abandonar la conmiseración con la que hemos visto y tratado a los judíos; pero no a todos los judíos, porque los que en este mismo momento trabajan en algún muelle de Haifa, o los que asisten a sus clases en la Universidad de Jerusalén, no tienen la culpa de las atrocidades cometidas por quienes los gobiernan.

Es hora de dejar de ver a la elite hegemónica que domina al pueblo israelí y que manipula sentimentalmente a los Estados occidentales, como aquellos errantes judíos liderados por David Ben Gurion, que buscaban apoyos para la formación de un Estado donde pudieran vivir tranquilamente; porque ya no son así. Ahora son como Netanyahu y Sharon, unos halcones sanguinarios que bien podrían estar al mismo nivel de vileza e infrahumanidad de Himmler o Heydrich.

La acusación hecha por el presidente iraní en el que sentido de que Occidente dejó a “toda una nación sin hogar bajo el pretexto del sufrimiento judío", debe acompañarse en la mente de las imágenes de los niños y mujeres muertos durante el último asalto de Israel a la Franja de Gaza, para que pueda ser comprendida en su totalidad.

Por supuesto, no todo lo dicho por Ahmadineyad debe celebrarse, porque el fin y al cabo se situó en la misma línea de intolerancia de sus detractores, pero ésa parte en la que dijo lo que la ONU “siempre ha acogido con el silencio los crímenes de ese régimen, como los recientes bombardeos contra civiles en Gaza” sí debe ser reconocida, porque recoge una percepción que muchos tenemos y la proyectó con el eco propio de un foro internacional como el de Durban II.

1 comentario:

LicCARPILAGO dijo...

Ahmadineyad, el Chavez del Medio Oriente. A ver si no se unen con el de Pyongyang y generan el "nuevo eje".


y espero ansioso el post sobre la epidemia de influenza en su aspecto político.