11 ene 2010

A propósito de lo normal y lo natural I

En términos culturales el 2010 en México ha comenzado con un debate que vergonzosamente nos recuerda que a pesar de cumplir ya 200 años como nación independiente, no hemos podido superar nuestras taras ideológicas; esto es, que aun seguimos en la lógica de confrontación del siglo XIX entre conservadores y liberales (que no lo son tanto). Sólo que ahora el conservadurismo ha adoptado posiciones económicas que anteriormente eran propias de los liberales y éstos se ha movido hacia posiciones socialistas; pero por lo demás, el nivel de la discusión entre ambas corrientes (pero muy corrientes) de pensamiento es tan rústico como siempre.

El debate al que hago referencia es el generado por la aprobación de los matrimonios entre personas del mismo sexo en el Distrito Federal y la posibilidad de que puedan adoptar niños, el cual ha trascendido el ámbito local para situarse a nivel nacional y exhibir lo que apuntaba líneas arriba: el pésimo nivel argumentativo, cuando no de burda descalificación, entre girondinos y jacobinos región 4.

Por una parte se encuentran la iglesia católica y los grupos de extrema derecha representados por la Asociación Nacional de Padres de Familia, el Colegio de Abogados Católicos y algunos sectores del PAN, quienes argumentan que la reforma al Código Civil del Distrito Federal es un atentado en contra de la “celula fundamental” de la sociedad que es la familia nuclear tradicional, compuesta por padre, madre e hijos; así, en ése orden descendente de importancia.

Además, sostienen que la concesión del derecho de adopción a las parejas homosexuales es una aberración contra natura que podría generar un grave daño psicológico para los niños que llegasen a ser formar parte de los hogares así compuestos.

Del otro lado se encuentran los que ingenuamente tienden a idealizar a la comunidad homosexual como la vanguardia ideológica que representa todas las exigencias justas y los valores revolucionarios de igualdad, libertad y fraternidad, y piensan que simpatizar con sus demandas o defender sus derechos los hace mucho más progresistas y dignos de convertirse en ejemplos de la auténtica conciencia social que habrá de transformar el entorno general, cuando no necesariamente es así; antes por el contrario, suele suceder que una vez que un grupo que ha desplegado un intenso activismo político percibe que sus demandas y exigencias ha sido cumplidas o atendidas, baja la intensidad de sus manifestaciones e incluso se desmoviliza.

En el caso de la comunidad homosexual sus demandas son muy precisas, exigen tener los mismos derechos que los heterosexuales, incluyendo el de formar una familia y el reconocimiento, por parte del Estado, de su unión marital; pero nada más. Esto es, que no existe una especie de programa ideológico global a partir del cual planteen la transformación de la sociedad, aunque el reconocimiento de sus derechos es en si mismo un paso sustantivo hacia la construcción de un entorno social más igualitario y democrático.

No obstante, este no es el aspecto medular que quiero abordar en este texto, sino más bien el muy rudimentario y hasta cerril manejo conceptual del debate entre los presuntos conservadores y liberales, en torno al derecho de adopción que tienen los matrimonios gay.

En estos días en que la información política escasea debido a que el año apenas va calentado sus motores, cualquier controversia por muy nimia que sea, capta la atención de los comentaristas, periodistas y ociocólogos profesionales, exhibiendo la pobreza de sus argumentos, la debilidad de sus edificios conceptuales y su presteza a participar en cualquier controversia.

Lo anterior viene a colación por la polémica que ha causado la opinión vertida por un conductor de Televisa en su noticiario matutino, respecto al tema mencionado líneas arriba.

Sucede que Esteban Arce, que es el conductor de marras, dijo que los matrimonios gay no podían formar una familia porque eso no era “lo normal” dado que la naturaleza ha establecido que la procreación sólo puede surgir por la unión de un macho y una hembra.

Esto dio pauta a que en las redes sociales, que espero en Dios pronto pasen de moda para que la capacidad de pensar y de formular ideas que contengan más de 140 caracteres no quede permanente atrofiada, se generara una especie de linchamiento mediático hacia el conductor, y de paso otra escaramuza de sombrerazos y mentadas de madre entre quienes están en contra de los matrimonios gay y quienes están en contra de los que están en contra de estar a favor; o sea, entre los ociosos y pendencieros de un lado y de otro que pasan el día cambiando su estatus en facebook y twitter.

Lo interesante es que los supuestos liberales intentaron censurar la libertad de expresión del conductor Arce y lo triste es que un sujeto de tan bajos vuelos intelectuales como éste, haya sido objeto de controversia.

Pero lo realmente lamentable fue que el debate no haya ido más allá de exigir la renuncia del conductor a su programa, o de tratar de coartar su libertad de expresión así la haya empleado para calificar como antinatural la posibilidad de existencia de una familia formada por una pareja del mismo sexo y un hijo adoptado, para plantear argumentos de fondo tanto de un lado como del otro para sustentar sus posiciones sobre ese tema.

Los comentaristas de los medios electrónicos y la prensa escrita sólo se limitaron a ganar el aplauso y la admiración fácil de sus respectivos grupos, expresándose a favor o en contra del conductor, pero ninguno de ellos fue más allá a analizar el significado de lo normal y lo natural como puntos de referencia del debate sobre la homosexualidad y la posibilidad de construcción de nuevas formas de comunidad.

Así que como eso no sucedió, o cuando menos yo no me enteré de que haya sucedido, quiero plantear aquí algunas líneas generales de ese debate, aclarando -por si algún ortodoxo militante del conservadurismo llegase a leerme- que en lo personal estoy a favor de la libertad de expresión, de la igualdad jurídica como condición de desarrollo y consolidación de pautas de convivencia más democráticas, y del respeto a la diversidad de opiniones, confesiones de fe, preferencias políticas y orientaciones sexuales.

Asimismo me gustaría comentar que el insufrible Esteban Arce sólo ha sido el pretexto para venir a escribir esto, en un intento por aclarar el significado y alcance de los conceptos en un debate que ha pretendido tergiversalos y emplearlos para sustentar visiones oscurantistas y atávicas acerca de la naturaleza humana.

Así pues, en el siguiente post –que espero no demorar mucho en escribir- entraremos de lleno al análisis de los conceptos natural y normal, así de sus respectivas connotaciones.

4 ene 2010

El Estudiante, o de cómo Provida podría escribir guiones de cine

Por fin he descubierto para qué sirve el twitter: cuando tienes flojera de escribir algo extenso sobre un tema que te interesa, puedes hacerlo en menos de 140 caracteres; pero aun así me niego a utilizarlo y soy uno de sus más acendrados críticos.

Si he hecho referencia a esa herramientita tecnológica que es la sensación del momento en las redes sociales, es porque el fin de semana vi una película que en otras circunstancias me daría flojera reseñar, y sólo escribiría “contra el conservadurismo de El Estudiante”; pero debido a que la temática de este filme provocó al jacobino que llevó dentro, me veo en la obligación de comentarlo con más detenimiento.

El Estudiante es una película dirigida por Roberto Girault y escrita por Gastón Pavlovich, que se estrenó en 2009. Cuenta la historia de Chano, un viejo de 70 años que decide ingresar a la universidad a estudiar literatura, y alrededor de este hecho giran las historias secundarias protagonizadas por unos dizque estudiantes universitarios de primer ingreso, que nada tienen que ver con la imagen del universitario promedio de las universidades del interior de la República, no por lo menos de los que asisten a las universidades públicas, si se considera que esta película se filmó en la Universidad de Guanajuato.

Mediante una tergiversación tendenciosa de algunos de los pasajes de El Quijote de la Mancha, el director y el guionista intentan adoctrinar a su público potencial, que son los chavitos de entre 15 y 25 años, acerca de los pilares de la ideología conservadora que campea en algunas regiones del país, como Guanajuato, precisamente. Esto es, sobre la visión de la sexualidad y las relaciones de pareja, las drogas y el aborto, que tienen grupos y asociaciones de derecha como Provida y la Asociación Nacional de Padres de Familia.

Es una película demasiado optimista y alejada de la realidad, aunque supongo que la intención de los realizadores no era precisamente mostrar la realidad; esa en la que a los chavos le vale madres si sienten algo más que calentura para acostarse, o en la que el uso de las drogas no tiene la clásica explicación de la confusión individual y las ganas de experimentar algo nuevo, sino algo más simple como un escape de una situación de jodidez y podredumbre como la que prevalece en varias regiones de esta suave patria de globos y bicicletas, como Ciudad Juárez o Tijuana.

Los diálogos de los personajes son tremendamente retóricos y sobreactuados, por no mencionar que los presuntos estudiantes tienen toda la pinta de los chavitos nice que ocupan las cafeterías de esas escuelas privadas que pretenden formar profesionistas y que usufructúan el nombre de universidad, tales como la Universidad Panamericana, la Universidad La Salle o la Universidad Iberoamericana; todas ellas regenteadas por órdenes religiosas con objetivos e integrantes medio tenebrosos (a excepción de algunos jesuitas que son la onda).

Eso sin mencionar el trauma de los cineastas mexicanos que se obsesionan con presentar locaciones irreales, como la de esta película, que muestra una ciudad de Guanajuato en la que las calles no están sucias, ni huelen a orines, pero que en el fondo tiene la intención de proyectar la idea de que en “la provincia” la convivencia social y los valores humanos permanecen incólumes.

En fin, que con toda la urticaria que me ha producido el verla, pienso que El Estudiante es una cinta técnicamente bien hecha, con una estupenda fotografía y secuencias bien intercaladas, aunque la temática o más bien su tratamiento, no es precisamente de mi agrado. Pero aun así, creo que en el marco de la libertad de expresión películas como esta tienen todo el derecho de ser exhibidas y ya que sean los espectadores quienes se formen su propia opinión conforme a lo que vean en la pantalla.

Un saludo.



P.S. La que sí me pareció una payasada entre pretenciosa, ridícula y somnolienta, fue El lado oscuro del corazón, de Eliseo Subiela, que también me fumé el fin de semana. Nunca había visto reunidos en una sola cinta todos los clichés de la cultura latinoamericana tan arjonesca, por lo rebuscada y folklóricamente sofisticada.

31 dic 2009

Balance general

A punto de terminar 2009 no podía dejar pasar la oportunidad de escribir el último post del año.

Aunque físicamente el transcurrir del tiempo no distingue entre nuevo y viejo porque se encuentra en un devenir constante, las personas hemos inventado esas categorías para tener referentes del curso de nuestras vidas, ya a nivel individual, ya a nivel colectivo.

Así que este 31 de diciembre cierra un año de furias, angustias, alegrías, tristezas, suspicacias y preocupaciones. En lo económico creo que la frase que mejor resume los 365 días transcurridos, es la que pronunció el presidente Calderón en una reunión con legisladores de su partido: lo mejor de 2009 es que está por acabar.

A todos nos fue mal en grado y medida. Nos angustiamos con los ajustes que se realizaron en nuestras respectivas empresas, pidiendo al cielo que no fuéramos parte de las cifras del recorte de personal. También nos mortificamos porque no encontramos trabajo, no por lo menos uno decentemente remunerado, acorde a nuestras expectativas. El salario nos alcanzó para menos cosas y el nivel de nuestras deudas aumentó.

En lo político nos enteramos de una paradoja: en Suecia decidieron otorgarle el Nobel de la paz a la política belicista del presidente Barack Obama, que en menos de un año perdió su encanto. Los judíos continuaron sus intentos de excluir a la comunidad palestina y los piratas de Mogadiscio nos recordaron que África existe y que no es solamente el país sudcontinental en el que se realizará el Mundial de fútbol el próximo año.

En el ámbito de la cultura la pérdida más sentida fue la de Claude Levi Strauss, que aun recuerdo que cuando leí la nota en el diario y le comenté a mi compañera de oficina, me respondió: “qué mala onda, pero sus jeans son muy famosos” (o sea, jelou!). Otra perdida importante para, digamos, la cultura de masas, fue la muerte de Michael Jackson, que para mi fue un evento traumante, no tanto por el fallecimiento de ese raro espécimen humanoide, sino por la repetición constante de Billie Jean en todas partes.

Ya en lo personal la verdad es que 2009 fue un buen año, de logros profesionales y de crecimiento personal; ahora veo la vida con un poco más de madurez, aunque eso no significa que haya renunciado a la perspectiva corrosiva, inconforme e inconsistente.

Cierto, me distancié un poco de actividades que me gustan y disfruto mucho, como leer literatura y escribir, pero creo que aun conservo la vena literaria; continúo narrando en mi imaginación aunque ya no tengo el tiempo necesario par trasladar mis ideas y pensamientos al procesador de textos.

En lo afectivo hice dos o tres intentos, lo cuales surgieron paradójicamente mi discurso de la negación de la existencia del amor; en eso sí no he cambiado. Pienso que si esa cosa existe, a los humanos, pequeñas unidades finitas de carbono que aparecimos por accidente en el Universo, nos está vedado conocerla y por eso hemos inventado muchas narrativas a su alrededor… y el facebook y el match.com.

En fin, que termina 2009 y es imposible no sentir cierta nostalgia por los días que se van, pero también una gran emoción y curiosidad por los días que vienen y todos los acontecimientos que nos depararán.

La contingencia y la Fatalidad preparan ya el escenario en el que habremos de representar nuestros respectivos papeles. Las luces, la música y el auditorio están prestos para la función y las manecillas del reloj han dado la tercera llamada. Así que comencemos, pues, una nueva función. Que cada quien decida si quiere hacer de ella una tragedia, una comedia o un suspense.

Desde aquí mis mejores augurios para todos los actores. Feliz 2010.

28 dic 2009

5 minutos de fama

Heme aquí, después de no sé cuántas semanas de no venir siquiera a revisar si el personal de blogspot aun conservaba abierto este espacio, de vuelta a él.

Casi finaliza 2009 que como todos los años trajo cosas buenas y otras no tanto, entre las que destaca mi distanciamiento del mundo de las letras, no tanto por voluntad propia como por causas ajenas en grado y medida a ella, aunque también debidas al agotamiento y las ganas de no hacer nada más que arrojarse a la cama a dormir, después de un día intenso de trabajo y de sortear pequeñas vicisitudes.

Pero en esta ocasión no quisiera cansar a mi único, heroico y persistente lector, sí, ese que de vez en vez viene aquí con la esperanza de encontrar algo nuevo, relatando mi vida cotidiana que se ha vuelto más sistematizada que de costumbre, al grado que mi casa se ha convertido en un dormitorio y la colonia donde vivo un lugar desconocido, al grado que apenas hace unos días descubrí que a unas calles de donde mi edificio abrieron un restaurante de comida yucateca… desde hace tres meses.

En esta ocasión quisiera aplicar la sabia sentencia de mi abuela, que consiste en presumir cuando se puede. Así que hoy quiero presumir mis cinco minutos de fama en un programa radiofónico en el que hice colaboración, que aunque fue en día de los santos inocentes, no fue en broma.

Desde luego que trastabillé un poco, pero habrán de dispensar mi nerviosismo; todavía no llega el momento en el que todos los días salga en la radio o la televisión opinando sobre los temas de la coyuntura, pero ya llegará…

… en fin, les dejo acá el link al podcast.



11 dic 2009

A propósito de la Virgen

Aquí yo otra vez, y en esta ocasión tampoco escribiré algo original; más bien quiero reproducir aquí una crónica que publicó El Universal en su edición del 11/12/2009, en ocasión de las peregrinaciones que cientos de devotos realizan a la Basílica de Guadalupe, aquí en la Ciudad de México.

El texto me gustó porque pienso que está muy bien elaborado narrativamente. Ya el contenido o las interpretaciones que se le puedan dar a ese tipo de expresiones de fe es un asunto personal. Quienes creen en el culto mariano lo encontraran motivante o sublime, y quienes no, verán en él una muestra de fanatismo. Una y otra perspectiva son respetables siempre y cuando no se intenten convencerme mutuamente de que la contraria es errada.

En lo personal tengo mis dudas respecto al guadalu-panismo, pero reconozco su importancia como factor de identidad nacional. Si hay algo que nos distingue a los mexicanos es nuestro priísmo de closet y nuestro guadalupanismo ferviente, independientemente de nuestro origen social o nivel cultural...

En fin, aquí dejo esta, a mi parecer, espléndida narración, en el más puro estilo reporteril legado por el gran Kapuscinsky.
________________________________

Bicicletas, otro aliado de los peregrinos

Thelma Gómez Durán Enviada El Universal Viernes 11 de diciembre de 2009 df@eluniversal.com.mx

BOXAXNI, Hgo.— El secuestro de sus hijos lo hizo regresar. Ismael Hernández volvió a la peregrinación que hace 30 años dejó. Va montado en su bicicleta sin que le estorben sus 56 años. Unos metros atrás, Angélica, de 19 años, pedalea con fuerza. Es la primera vez que se une a esta caravana. Lo hace por agradecimiento. Hace ocho meses se salvó de morir cuando un borracho la atacó y clavó una navaja en su cuello. Más adelante va Rodolfo Gómez concentrado en no perder el ritmo. Tiene 24 años, y es la tercera vez que hace la travesía. Tiene una petición de amor.

La fe viaja en bicicleta. Lo saben Ismael, Angélica, Rodolfo y 100 ciclistas peregrinos que recorrerán los 125 kilómetros entre el valle del Mezquital y la Basílica de Guadalupe. Van a encontrarse con la Virgen venerada por sus abuelos, sus padres y, seguramente, por sus hijos.
Estos ciclistas cumplen con el ritual que, en estas tierras, tiene más de 40 años.

Cada diciembre, cuando apenas comienza el día siete, habitantes de cinco comunidades del valle de Mezquital, corazón indígena de Hidalgo, realizan la “Peregrinación de ciclistas a la Basílica de Guadalupe”. Por un día, abandonan la cotidianidad para llevar sus agradecimientos y peticiones hasta el cerro del Tepeyac. Esta peregrinación es una de las más de 400 que, tan sólo en diciembre, llegan a la Basílica de Guadalupe.

Agredecimientos y peticiones

Ismael volvió a tomar la bicicleta para agradecer. Hace cuatro meses sintió la angustia que desata el secuestro de un familiar. Sus “muchachos”, como les dice a sus hijos, se fueron “al otro lado” a buscar algo mejor. Migrar a Estados Unidos es una práctica común entre los jóvenes de esta región del estado de Hidalgo. Los “muchachos” regresaron a México para ser secuestrados.

“Como vieron que no teníamos dinero, los soltaron, pero los golpearon muy fuerte. Por eso estoy aquí, para darle gracias a la Virgen de que están vivos”, cuenta este hombre de piel tostada por el sol y el trabajo del campo.

Hace 30 años que Ismael no participaba en la peregrinación, de la que, por cierto, fue uno de los fundadores hace más de cuatro décadas.

En Boxaxni, a 20 minutos de Actopan, inició la peregrinación que en 2009, oficialmente, cumple 42 años. Aunque “tiene más tiempo, pero no la hacíamos tan formal”, cuentan los pioneros.

José Pérez, mecánico de bicicletas, tuvo la idea. Ismael y Roberto Hernández, Carlos Gutiérrez, Anatolio Cruz y Jaime Vázquez lo siguieron: tomaron su bici y pedalearon hasta la Basílica de Guadalupe. Aún eran adolescentes.

“No éramos más de seis. Nos perdimos en el camino. Yo llegué solo”, recuerda Carlos Gutiérrez, un hombre de 54 años quien ahora, junto con Roberto Hernández, organizan la peregrinación que reúne a poco más de 100 ciclistas de Boxaxni, Jahuey, Zaragoza, Santiago de Anaya y Xitzo.

“Don Carlos”, como le dicen, ya no es ciclista. Ahora conduce su gran camión. Es el encargado de ir en la retaguardia, “recogiendo” a los que ya no tienen piernas para continuar o porque su bicicleta los dejó en el camino.

Angélica pedalea y pedalea para alcanzar al contingente. Se ha quedado un poco rezagada, pero no se da por vencida. Es la primera vez que participa como ciclista. Otros años, viajaba en la camioneta de su hermano, aquella que encabeza la caravana, marca el paso y guía a los peregrinos.

Este año, Angélica tenía una razón muy grande para tomar la bici. “Quiero agradecerle a la Virgen. Por ella estoy viva”, dice. Hace ocho meses, regresaba de la Normal Superior de Pachuca. Caminaba por una de las calles de Boxaxni, cuando fue víctima de “un accidente”, dice ella. El “accidente” fue encontrarse con un borracho que la dejó medio muerta, con una herida en el cuello. Los vecinos la hallaron justo a tiempo para llevarla a un hospital. El agresor huyó del pueblo.

Angélica es de las pocas mujeres que han roto con la tradición del pueblo. Mientras sus compañeras de secundaria decidieron casarse, tener hijos y ayudar al marido con el negocio, ella prefirió estudiar. Quiere ser maestra de biología.

Sólo tres mujeres participan en esta peregrinación-ciclista: Angélica, su hermana de 16 años y Mariana. A la mitad del camino, la hermana de Angélica decide no continuar. Mariana, por el contrario, va en la vanguardia. “Es mejor ir hasta enfrente, así no te presionas y aguantas el paso”.

A sus 17 años es una ciclista experta. Desde hace seis años participa en la peregrinación. Fue una de las primeras mujeres en ser ciclista-peregrina.

Mariana preserva la tradición familiar. “Mi papá es ciclista, mis tíos igual. Así que un día, jugando, dije que también quería ir en bici. Mi papá me tomó la palabra. Desde la primera vez me gustó”.

Mariana vive en Santiago de Anaya, Hidalgo. De ahí son varios de los ciclistas. La mayoría se dedica a la albañilería o al campo. “Somos hombres acostumbrados al trabajo duro. Así que la bici la agarramos fácil. Es pesado el camino, pero con fe todo se puede”, dice Francisco, quien desde hace 10 años asiste a esta peregrinación.

Junto a Mariana pedalean aquellos que ya tienen más experiencia. Ahí van hombres de 54, 50, 40 y 30 años. Saben que hay reglas: ir de dos en dos, respetar el paso de la caravana, no distraerse ni jugar porque eso puede ocasionar un accidente.

Quienes no saben de reglas son los más jóvenes, los adolescentes que, por primera vez, acuden a esta travesía religiosa. Para ellos, la peregrinación es una especie de “rito de iniciación”. Llegar a la Basílica, “aguantar” la marcha, otorga una especie de distintivo. “Él aguantó y llegó”, dicen.

“Los primerizos”, sobre todo, abandonan la caravana porque un calambre los traiciona, porque su corazón parece salirse del pecho, porque una caída los deja fuera o porque su bici no era la adecuada para 125 kilómetros. El próximo año lo volverán a intentar. La tradición dice que deberán “completar su cruz”: acudir a la peregrinación, por lo menos, cuatro años seguidos.

Son las 12 del día y los ciclistas llevan casi nueve horas de peregrinación. Comenzaron en Boxaxni a las 3:00. Pero el ritual inició un día antes, la tarde del domingo 6 de diciembre.

Reunión y salida

La plaza de la iglesia de Boxaxni poco a poco se llena de bicicletas vestidas con rosas, malvones, bugambilias y alcatraces cortados de los jardines de las casas. Algunas, llevan flores artificiales compradas para la ocasión.

Han pasado dos horas y el sacerdote Raúl no aparece. “Siempre hace lo mismo. Se le olvida que tiene que venir a dar misa”, se queja la gente. “Con el padre Héctor no era así. Él siempre era puntual. Incluso, durante unos cuatro años fue con nosotros a la peregrinación en bici”, recuerdan.

El sacerdote por fin llega. “El padre Juan se fue a Europa y se nos juntó la chamba”, se excusa y de inmediato comienza el sermón: “Vivimos una situación difícil... algo anda mal en el país, hay mucha angustia y coraje por la impunidad... nuestro país está bañado en sangre... hay violencia y corrupción generalizada... cuando lleguen ante la virgen de Guadalupe, háblenle, díganle cuál es la situación del país. Ella nos tiene que ayudar”.

La misa termina con la bendición de las bicicletas y con el estruendo de una docena de cohetes que estalla en el cielo.

Rodolfo Gómez ya está listo. Será el tercer año que participe en la peregrinación. Él tiene una petición a la Virgen. “Voy porque es muy bonita la experiencia. Pero también voy porque tengo una petición. Tiene que ver con una mujer... Este año espero que se me cumpla”.

Las chamarras, gorras, bufandas y sudaderas que forraban los cuerpos de los ciclistas hace 10 horas ya fueron guardados en las camionetas que escoltan la caravana. El sudor recorre la frente de varios. Están en la recta final. Atrás quedó la pendiente de San Pedro que deja sin aliento. Hace dos horas que tomaron el último descanso, una parada que aprovecharon para almorzar barbacoa y pollos al estilo Hidalgo. Esa fue la última oportunidad para revisar bicicletas y tomar fuerzas.

Ahí van los 134 ciclistas. No llevan grandes cuadros e imágenes atadas a su espalda, como lo hacen otros peregrinos. Son más discretos. Sólo llevan pequeños cuadros o calcomanías con la Virgen pegadas en la estructura de su Benoto, Shimano, Mercurio o en su modelo “hecho en casa”.

Los ciclistas-peregrinos se santiguan al llegar a su meta. Ismael, con su paliacate aún en la cabeza, sonríe. No parece cansado. “Después de 30 años, regresé. Nunca voy a decir no puedo. Sí puedo. Aquí estoy con la virgen”, dice orgulloso.

Angélica llega sin aliento y con las rodillas raspadas. Por poco no logra terminar la peregrinación. En Ecatepec, un camión repartidor de gas no le dio el paso. Angélica no frenó a tiempo y se estampó contra el cofre del vehículo. Su bicicleta se averió. El muchacho que todo el tiempo la acompañó le cedió su bicicleta.

Cuando llega a la Basílica de Guadalupe, Angélica se tumba en un escalón. Se acuesta y mira al cielo. Al descubierto queda la cicatriz que atraviesa su cuello de lado a lado.

Rodolfo llegó sin contratiempos. Sonríe y busca entre la gente a Mayeli, la mujer con la que quisiera casarse este año.

Los peregrinos están agotados pero satisfechos. Cumplieron con el ritual. Están frente a su Virgen; a ella pedirán y agradecerán. El próximo diciembre, la fe también viajará en bicicleta.

2 dic 2009

Tubazo de González de Alba

Hola a quienes aun vienen con alguna esperanza de encontrar algo nuevo en este blog.

En esta ocasión no leerán algo de mi autoría, pero sí de uno de los escritores y combatientes más admirados por mi, como lo es Luis González de Alba.

Como se sabe, siempre me ha gustado el estilo de escritura rijoso, provocativo y corrosivo. El texto que sigue a continuación es una clara muestra de ello; don Luis le da con el tubo al conservadurismo y de paso a una periodista relativamente famosa entre los círculos de la intelectualité progre de este país de globos y bicicletas.

Que por qué no he escrito, ya después lo comentaré. Se trata de falta de tiempo, pero también de cierta crisis o decepción, o crisis producida por la decepción de no encontrar sustancia, inteligencia o lucidez en el ambiente en el que de ordinario tengo que interactuar. Pero ya lo dije, de eso escribiré más adelante.

Por ahora reproduzco acá el tubazo de don Luis González de Alba, que advierto, puede resultar incendiario para algunos lectores.

Aquí va:


No al referéndum

Luis González de Alba

Hay normas que se asumen por mayoría y principios que son intocables, así la mayoría diga misa. Vivimos en un país de (todavía) mayoría católica que, cuando fue unanimidad, negó la libertad religiosa con un argumento inmejorable: “No podemos igualar la verdad con el error”, un monumental sofisma porque quien define verdad y error son las mismas autoridades eclesiásticas que se asumen voceras de la verdad.

A otros nos parece una “verdad” aberrante ese monstruo de ira, venganza y egolatría que es el Dios judeo-cristiano-musulmán que nos aterroriza de niños. Podríamos presentar demandas millonarias contra esas iglesias por daño psicológico. Pero hace apenas dos siglos nos quemaban en la hoguera por decir la centésima parte; ahora nomás nos miran feo. Algo hizo la Ilustración con sus ideas libertarias: puedo arrancar los moños que ponen en mi propia casa quienes adornan la calle para que pase la virgen de Zapopan, una muñeca de mazacote muy fea, y afirmar que la de Guadalupe está tan mal pintada que tiene hombros de futbolista de americano y el chiquillo que le mira los calzones no tiene hombros.

¿Todas las ideas son respetables? Falso. Son respetables las respetables, las otras no. ¿Y cómo distinguimos unas de otras? Tenemos una guía construida con inteligencia, valor, cárcel, tortura y carnes chamuscadas: los derechos humanos.

No podrán sostener los relativistas culturales que todas las culturas tienen valores igualmente respetables. No: un pueblo indio en el que no puede asumir la alcaldía una mujer por ser mujer, aunque ganara sin discusión las elecciones, no merece defensa de tal infamia.

Hemos construido en Occidente un cimiento de valores intocables, entre los que se cuenta la libertad de religión, la de tránsito, la de trabajo, el laicismo del Estado por el que la policía persigue el delito, pero no el pecado; y, el más importante, la igualdad de todos ante la ley. No son temas que admitamos poner de nuevo a votación porque los hemos vuelto derechos humanos esenciales.

Tampoco las decisiones técnicas pueden ser motivo de votaciones, plebiscito o referéndum. En Guadalajara no existe un sistema de transporte colectivo digno de ese nombre. La tasa de homicidios por microbuses resulta más alta que los muertos en Pakistán por autos-bomba. El macrobús es una propuesta de bajo precio frente al metro, pero los microbuseros gritan en contra y, claro, exigen referéndum… de la calle afectada. Fácil.

En temas básicos no es admisible ejercer la mayoría para cancelar derechos de minorías… y de mayorías tan amplias como la de las mujeres: el matrimonio de homosexuales es simplemente la aplicación del principio de igualdad ante la ley; la eutanasia asistida es el derecho a dejar de sufrir cuando se ha entrado en la fase terminal de una enfermedad. La adopción de niños por parejas homosexuales se refiere a niños abandonados. Sin duda, la mejor opción para un niño es tener padre y madre, vivos, bien avenidos, cariñosos, que lo desearon, inteligentes y hasta ricos y guapos. Pero esos hijos no son sujetos de adopción, lo son los abandonados por la condena a los métodos preventivos del embarazo, y al aborto, que nadie, jamás, ha presentado como método para el control natal, sino como la última y desesperada opción de una mujer.

Y ¿cuál es la calidad moral de los jueces religiosos que combaten nuestros derechos humanos básicos? Olvidan que son los representantes en la Tierra de un Monstruo malicioso capaz de engañifas como ésta a sus pobres criaturas:

“Mirad, Adancito y Evita, de todo cuanto hay en la mesa podéis comer, pero de estas galleticas no comeréis”. Luego va y se esconde a espiar por un hoyito. Los niños muerden una galleta y la furia del Monstruo de Vanidad es tal que no se aplaca ni cortándoles las manitas para que sufran de por vida, ni con el sacrificio de cien toros. Exige la muerte de su propio Hijo, golpeado y torturado en una cruz, para aplacar su vanagloria paterna afrentada por una desobediencia ridícula. Un padre así, ahora, tendría muy merecida prisión perpetua. ¿Escuchar a los representantes terráqueos de esa abominación delirada por un pueblo de pastores ignorantes, olvidado entre Egipto y Babilonia?

Lydia Cacho. Se debe ser no sólo frívola y exhibicionista, sino enferma de rufianería para andar viendo “limpiezas sociales” a cargo del gobierno en las muertes cobradas al narco y entre el narco. A ver quién le vuelve a creer.



Milenio Diario, 30/11/2009

10 nov 2009

XY ¿de verdad es televisión pública hecha en México?

Hace poco más de un mes había sido invitado por mis compañeros de trabajo a ver un partido de la selección mexicana de fútbol en el departamento de uno de ellos, cerca de la oficina; es decir, fue una invitación que tuve que aceptar más por obligación que por cortesía. Aunque me resultó entretenido ir a tomarme un trago un miércoles por la noche, la verdad es que me aburrí tremendamente con el pésimo nivel de juego de los presuntos representantes del país en términos panboleros, pero no así mis cofrades oficinísticos que ya se habían mareado con un par de cervezas y parecían más interesados en averiguar qué tan rápido podían ponerse ebrios, que en la estrategia del juego.

Acabado el partido decidí irme a casa para descansar y llegar entero a la oficina al siguiente día.

Serían por ahí de las once de la noche cuando encendí el televisor en el canal once para hacer un poco de ruido ambiente mientras me vestía el pijama y fue entonces cuando descubrí XY, una serie que por un momento pensé que era un película debido a la calidad del formato de grabación; y una peli extranjera, además. Pero cuando escuche sorprendentemente, tratándose de un canal público, que los personajes tenían una oralidad bastante cotidiana (que hablaban con groserías pues), constaté que se trataba de una producción mexicana.



En pocos minutos la trama del capitulo de esa noche me atrapó. El propio concepto de la serie es bastante seductor, pues se trata de lo que ocurre dentro y fuera de las oficinas de una revista denominada precisamente XY, enfocada al público masculino. El capítulo de esa noche trató de la importancia que los hombres solemos dar al tamaño del pene. El abordaje fue desde diferentes ángulos: precisamente los de las vidas cotidianas de los colaboradores de la revista, desde el director editorial hasta los reporteros y el equipo de ventas.

El perfil de los personajes está muy bien cuidado, son bastante reales y cotidianos; se sienten próximos porque todos conocemos a alguien, un amigo, un vecino, con esas características.

Los diálogos, aunque informales, son muy inteligentes y dan espacio tanto para la carcajada como para la reflexión. Y la dirección de escena es simplemente impecable.

Definitivamente XY es una gran producción, hecha en México por una televisora pública que hace honor por mucho, a su eslogan que habla de una “tele más atrevida”. Bien por Fernando Sariñana, el director de Once TV y bien por Emilio Maillé, el director de XY por haber pensado en los televidentes que ya estamos hasta el keke de la basura y los refritos de las televisoras privadas, así como de los rollos adoctrinantes y pseudoizquierdosos de Argos Producciones, de Epigmenio Ibarra.

Y bueno, en un desliz de chovinismo simplón, debo admitir que me embarga cierto orgullo al saber que una televisora pequeña, con escaso presupuesto y una difusión limitada, como es Once TV, haya sido capaz de producir una serie original que no le pide nada a “Cuéntame cómo pasó”, ni a las series producidas por HBO y mucho menos a ese bodrio producido por Televisa y Sony Televisión, que es “Los Simuladores”.

No queda más que hacer la invitación para ver XY, todos los miércoles a las 10:30 de la noche, o la repetición, los domingos a la misma hora. Saber que una parte de mis impuestos se invierten en esa producción me hace menos insoportable la partida de madre que nos aplicaron los diputados con la aprobación de la miscelánea fiscal 2010.