27 abr. 2007

Sexo y Filosofía II

El desprecio por lo visceral y volitivo hizo que algunos filósofos en la Atenas clásica despreciaran los placeres del cuerpo, incluido entre éstos el disfrute del sexo; debido a que lo que los sentidos ofrecían no eran más que apariencias y sujetaban al ser al presidio del cuerpo.

En El Banquete, otra vez de Platón, es famosa la tentación homosexual a la que se ve sometido Sócrates por parte de Alcibíades cuando éste le incita a aprovecharse de sus encantos juveniles: “le invité a hacer gimnasia conmigo, y hacía gimnasia con él en la idea de que así iba a conseguir algo”.

En este sentido, si bien a nivel teórico existía un rechazo por parte de los filósofos hacia el sexo, por considerarlo una apetencia pasional reveladora de la debilidad del cuerpo como prisión del alma que podría llevarla hacia la perdición, a nivel cultural las prácticas sexuales en Atenas estuvieron estrechamente relacionadas con la homosexualidad, hasta tal punto que a ésta llegó a conocérsele como “el amor griego”; al que no fueron ajenos personajes tan célebres como Solón, Fidias, Sófocles y el propio Platón. Esto sin mencionar a Safo de Lesbos y otras prácticas sexuales como la pederastia, que se practicaba entre los círculos aristocráticos más importantes, y las orgías celebradas en las casas de las hetairas más famosas, como Aspasia de Mileto.

Posteriormente, con el advenimiento del medioevo y la apoteosis del cristianismo en su versión católica, es decir, universal, la relación entre el sexo y la filosofía se vio drásticamente alterada a favor de la filosofía. Pero no de cualquier filosofía, sino de la filosofía aristotélica analizada por la lente escolástica de los Padres de la Iglesia: Irineo, Anselmo y Orígenes.

1 comentario:

*Sofia* dijo...

Tal cual! Este finde se viene mi post de las "mejores" frases de la Repúbica según "Yo". Así que espero que te guste si lo lees.
Saludillos!