24 ene. 2009

Memoria, alcohol y nihilismo afectivo

No debería ser motivo de orgullo, lo sé; pero si hay algo de lo que puedo preciarme es de que, casi invariablemente, conservo la memoria de lo que digo o hago cuando visito ése estado de toda república etílica que es el estado de ebriedad.

De ahí que me resulte un tanto irritante que me quieran tachar de insensible, falto de experiencia o simplemente estúpido, cuando en algún momento de la charla niego la existencia del amor; lo cual generalmente ocurre casi al final de la fiesta o reunión, preciso en el momento en que las canciones de José José, María Dolores Pradera o José Alfredo Jiménez suenan en el reproductor de música, invitando a los beodos sobrevivientes a entonar estrofas cargadas de una misantropía tal, que hacen ver al Dr. House o Mr. Scroogle como burdas botargas de Barny haciendo un patético numerito en la fiesta de cumpleaños de un niño de kinder.

Y es que no sé por qué, pero se ha vuelto una constante que cuando afirmo que el amor no existe, siempre hay alguien –generalmente una mujer- que intenta convencerme de lo contrario (a veces con argumentos y a veces con otros ardides… pero infructuosamente); o bien, siempre hay alguien que con una magnánima condescendencia me dice, palabras, palabras menos: “pobre pendejo, no sabes lo que estás diciendo”. Pero en cualquier caso, la constante es el temor a siquiera pensar por un momento en que ésa idea, la del amor, sea simplemente eso, un concepto que existe en esa dimensión que Cornelius Castoriadis –ignoro si hubo alguien antes que él- llamó el imaginario colectivo de la sociedad.

Más allá de las narrativas de la experiencia amorosa, que no son más que sublimaciones de la experiencia carnal, sólo hay deseo y sensualidad. Y es así porque los seres humanos somos animales sensuales, conocemos primeramente por medio de los sentidos y después a esa experiencia le otorgamos una significación de objeto, es decir, la abstraemos del mundo de las sensaciones y la proyectamos mentalmente como una idea. Esto es lo que pasa con la experiencia religiosa, por ejemplo; a la sensación del miedo ante lo desconocido, que es precisamente aquello que imaginamos que puede suceder más allá del mundo de lo que aparece a nuestros sentidos, le damos una dimensión objetiva, la volvemos un objeto al que pretendemos ligarnos mediante un proceso del pensamiento que es el acto de fe. De aquí precisamente la palabra re-ligatio, religación, religión.

Lo mismo sucede con la experiencia sensual del deseo; no es casual por ello que amor y religión se ubiquen en el mismo plano del acto de fe, del querer creer en la existencia de un objeto que nosotros mismos hemos creado, pero que posteriormente hacemos que nos desborde para que se nos aparezca como algo extraño (que es la idea de la alienación planteada por la ontología marxista). Y si me apuran, hasta el axioma teológico Deus charitas est, Dios es amor, entra en esta relación, pues tanto Dios como el amor son productos sociales que no existen con independencia de una colectividad humana que los piense.

Afirmar que el amor no existe no debería de parecer tan terrible si aceptáramos que, despojada de toda narración, la relación afectiva entre dos personas es simplemente la realización o satisfacción del deseo que nos exige la parte volitiva de nuestra condición de animales sensuales. Aunque en este punto sería conveniente precisar que sensualidad y sexualidad no son la misma cosa, con todo y que “la cosa” las relaciona a ambas, pues la atracción que surge de los sentidos (sensualidad) tiene precisamente su origen en el apetito sexual. Y sólo en esta lógica adquiere validez la ridícula idea de “hacer el amor”, que no es más que un eufemismo para referirse al acto de copular.

Ya todo lo demás, es decir, la sublimación de la búsqueda del placer, es pura paja mental producto de la moral y de las costumbres, esto es, de la cultura, que puede imponer la idea de que solamente es lícito permanecer e incluso poseer a una sola persona (monogamia); o bien, la idea de que se pueden poseer cuantas personas pueda mantener la situación económica personal (poligamia).

De modo pues, que al afirmar que el amor no existe, no pretendo negarme a los placeres de la carne; más bien lo que intento es allanar el camino para que todos nos convirtamos en sibaritas sexuales, libres de los compromisos impuestos por las convenciones sociales. Nada más.

7 comentarios:

M.S dijo...

¡Por eso,Dr! Por esto siempre está solo, o lo cambian por un modelo más convencional.

Es que ¿a qué mujer le gusta que le digan que el amor no existe? Si exceptúa a Carolina y a Tania Walls, que sienten que el mundo no las merece, a las mujeres "normales" les gusta lo normal, ya sabe, creer que lo que sentimos por ellas es idescriptible, trascendente y tal; pero si usted les sale con que lo único que quiere es satisfacer su deseo sexual, pues es más que lógico y comprensible que lo manden a la chingada.

Sea normal Dr., sea normal. A ver ¿qué pasó con la chica que conoció en la casa de Chucho Santiago? ¿ya se la ligó? Nomás no le vaya a echar su choro ése de la teología y quién sabe que cosas más, porque entonces, o va a correr o se va a volver su fan, pero no su chava...

... en fin, cuídese.

Mauro

usagui_dark dijo...

JAJAJAJAJA, sibaritas sexuales que buena definición, lo que dices en este blog es muy interesante, en efecto el acto de copular o coger o bien como prefieras llamarlo es muy divertido, pero hacer el amor suena bonito, ¿No lo crees? jajaja, por eso te recomiendo que si alguien te propuso hacer el amor en el teatro del absurdo, primero le preguntes sobre lo mucho que le divierte enmascarar todo el derroche de la lujuria, en palabras adornadas, si le conoces deberías de saber como le gusta contradecir, por otro lado, copular que divertido, ¿No?. Yo propongo una vida sexual al estilo Simon de Bouvier. ¿Qué opinas? Por cierto eres muy listo y divetido.

usagui_dark dijo...

Debo de insistir, su amigo Mauro, me simpatiza, jajajaja.

Filosofando al vacío dijo...

la aclaración que hacés en el últimpo párrafo creo ayuda a clarar mucho tu postura. De todas maneras tengo mis dudas, tal vez de una fácil resolución según cuál sea la definición de amor que manejas. No creo que el amor se reduzca al placer (amor=placer), la cuestión es preguntarnos a qué se reduce, si es que se reduce a algo, porque tal vez sea uno de esos conceptos, como diría Aristóteles, que se dicen de muchas maneras y que, dada esa multiplicidad, es mas proclive a las aparentes objeciones y refutaciones.
Tal vez a eso mismo que te oponés no sea exactamente "amor". Pero está muy bien plantear la cuestión, ya que ello sirve para "saber de qué hablamos" y no confundir una cosa con otra.
En mi caso, si me preguntas qué es el amor, te diría es es una estima hacia un otro, en el cual no debería haber ninguna otra intención subyacente, no debe ser un medio, sino un fin (y aquí también dudaría de la dependencia de la colectividad humana, ya que muchas veces lo que se hace es ofrecer palabras, pero creo que es posible hallar algún que otro sentimiento de trasfondo).
Habría que ver en qué situaciones se pueden hallar casos como estos. Y todo lo demás, concuerdo, tal vez no sea más que un modo de satisfacción carnal.

saludos
Alejandro

jrsv dijo...

el mauro y tu siempre con sus mamadas pinche victor por eso estas solo... y que güey si me vas a echar la mano con lo de la sindicatura? no te vayas a echar para atras ogt

Anónimo dijo...

Pero al fin de cuentas no respondiste la pregunta que te hicieron cuando estabas "jarto", "jincho", "ebrio","borracho", ó como le quieras decir...

Respondeme a mi... ¿Existe ó existe el amor?.

Paola, tu "fan number one"... jajaja.

PS: A veces tu amigo Mauro suele tener la razón. A las mujeres no nos gusta escuchar que el amor no existe, por la única razón de que todo lo vemos color de rosa, a través de nuestra perspectiva subjetiva e irracional... Sin embargo yo entendí esta "fumada", pero conozco la diferencia entre "hacer el amor", con todo y los "eufemismos" que eso traiga consigo, y un "acto de copular"... Con todo y fingida de orgasmo.... (jajajaja).

No obstante, tienes razón en algo, en que todo se crea en la mente de las personas, y se lleva a la "idealización" de lo "perfecto", creo yo, para esconder lo verdaderamente patético de las relaciones sentimentales: "EL AMOR DURA TRES AÑOS"!... ó peor aún, citando a la célebre Rocio Durcal (QEPD): "Es verdad que la costumbre, es más fuerte que el amor"... lalalala.


Ya.

Paola

Anónimo dijo...

hola victor...
Creo q nada de lo q escribiste sea verdad, como t lo dije tienes miedo... a que... eso tendrias q averiguarlo...
Así mismo, no se cree en el amor cuando aun no ha llegado esa persona q t corresponda...
Pero esos desamores son los q t han hecho pensar y escribir como se denomina tu blog "estupideces sin sentido" ja ja ja...
cuidat muxo y saludos