8 jun. 2009

Disfrazar la apatía, o de cómo (des)legitimar a las minorías

Habrá quien reconozca su producción literaria como magistral, talvez por genuino gusto y conocimiento de sus enrevesadas y pretensiosas formas sintácticas, y habrá quien lo alabe sólo porque ha recibido un Premio Nobel, el punto es que José Saramago ha vuelta a la palestra política de nuestro país. La primera vez que lo hizo fue cuando le externó sus simpatías al “subcomandante Marcos”, que imbuido en su narcisismo intelectual, no tuvo ni siquiera un mínimo gesto de agradecimiento.

Ahora Saramago vuelve a ser sujeto de menciones en las charlas de sobremesa y en los artículos periodísticos, porque en una de sus novelas -que debo confesar sin ningún dejo de pena o vergüenza que no he leído, porque después de “El Evangelio según Jesucristo” y “La Caverna” terminé aborreciéndolo y considerándolo el Arjona de la literatura; perdónadme ortodoxos, pero eso es lo que pienso y no me arrepiento- hay un llamado al voto en blanco, como una forma de expresar el descontento hacia la degeneración del modelo democrático occidental, o por lo menos eso es lo dice el reseñista que leí esta mañana.

A menos de un mes de las elecciones federales intermedias, en las que se renovará la integración de la Cámara de Diputados, ha cobrado fuerza en los círculos intelectuales y político-partidistas, el debate acerca del voto en blanco; tan ha sido así, que existe una enorme confusión entre el significado del voto en blanco y el voto nulo, que son dos cosas totalmente diferentes.

El voto en blanco es un mecanismo de participación que otorgan algunas legislaciones elctorales para los ciudadanos expresen su desacuerdo o insatisfacción con las opciones políticas existentes, tiene valor estadístico y en ocasiones hasta puede ser determinante para la validez de una elección, aunque esto último sólo se tiene contemplado en la legislación, porque en estricto sentido no ha habido hasta ahora una experiencia en la que el porcentaje de votos en blanco haya sido tan alto como para declarar inválidos unos comicios.

El voto nulo, por otra parte, es resultado de la torpeza del votante al momento de sufragar, o bien, de su desconocimiento acerca de la carencia de validez de un sufragio así emitido.

Un voto se puede anular desde el momento en el que una de las líneas del tache (x) por la opción elegida rebasa el recuadro asignado al logotipo de dicha opción; o bien cuando se escribe una muy sentida mentada de madre hacia algún candidato ocupando todo el espacio de la boleta.

En términos estadísticos el voto nulo no tiene eficacia, precisamente porque es nulo; de manera que para determinar la validez de una elección sólo se cuentan los votos efectivos.

Así las cosas, ¿cuál sería la opción en México de cara a la elección de Julio próximo: anular el voto o votar en blanco?

Desafortunadamente ni la primera ni la segunda, sino todo lo contrario. En México no existe ninguna disposición en la legislación electoral que otorgue validez a los votos en blanco y, estadísticamente, resulta muy difícil diferenciar entre un voto anulado por voluntad propia del elector de uno anulado por su torpeza a la tachar la boleta.

Pero eso sí, votar en blanco o anular el voto dejaría en posibilidad de que quienes definan la elección sean las minorías que acudan a votar por X o Y opción. Y aquí es donde radica el gran riesgo y la irresponsabilidad del llamado a anular el voto, protagonizado por la siempre políticamente correcta e impoluta intelectualité progresista de este maravilloso país de globos, bicicletas, avioncitos que se caen y gripes porcinas.

Anular el voto o votar en blanco es como no haber acudido a votar, y en ése caso, es mejor quedarse en casa para no alterar el estimado de abstención, que rondará por ahí del 60% del padrón electoral.

Y he aquí otra razón más para no hacer caso a ese llamado tan heroico: si de por sí el porcentaje de abstencionismo indica que de cada 10 electores sólo cuatro decidirán, la anulación del voto reduciría aun más esa proporción, sólo tres de 10 electores decidirán por una inmensa mayoría, mientras que uno irá ingenuamente a hacer nada a la casilla; o más si hará algo, acudirá a legitimar a las minorías decidiendo por las enormes mayorías valemadristas.

Lo que menos necesita el país en este momento es un déficit de legitimidad de sus instituciones, que está por encima de los individuos que las hacen operar. Manlio Fabio Beltrones puede ser un mafioso, Peña Nieto un frívolo y Calderón un pelmazo, pero son lo que tenemos y si nos ponemos rigorosos con nosotros mismos, son lo que nos merecemos.

Si vamos a las urnas y votamos por alguno de ellos, así de dientes para afuera, podremos exigirles cuentas, acciones de gobierno eficaces y leyes acordes a la realidad del país. Y ellos, con todo lo poderosos que nos puedan parecer, se verán presionados a rendir cuentas.

Lo más fácil es ponerse la chaqueta de ciudadano digno, informado, ético y responsable, como lo hacen los promotores del voto nulo; pero ¿y después qué? ¿Quien hará la chamba que hacen esos políticos vapuleados? ¿Carmen Aristegui? ¿José Antonio Crespo? ¿Jacobo Zabludovsky? ¿Alejandro Martí?

No lo creo y tan sólo imaginar a Aristegui como secretaria de Gobernación me causa calosfríos.

Así que mientras no haya quien quiera asumir la responsabilidad de actuar políticamente, no hay más que echar mano de lo que tenemos.

Es terrible, lo sé; pero podrá ser pior si no vamos a votar o si anulamos el voto con un muy sentido aunque procaz “Peje, vas y chingas a tu madre”.

7 comentarios:

LicCARPILAGO dijo...

"Saramago, el Arjona de la literatura". jajajaja frase dignisima de ser citada a lo largo y ancho del cibermundo.

Independientemente del la convocatoria que pudiera tener, siempre pasa que la minoria que vota es quien decide para luego empezar una pseudo glosa política proveniente de las mayorias valemadristas abanderados por los informadores que has citado.

Anónimo dijo...

te pasaste de mamon con lo de saramago y luego porque te mandan a la chingada...

Pelusa dijo...

Hola Victor:

Primero, gracias por tu visita y tu comentario…

Yo –y todos mis amigos y conocidos- eramos del 0.00000001% de la población que según las estadisticas gubernamentales no votabamos en mi pais. ¿Para que molestarse en ir hasta las urnas si, como buena médium, podia recitar los nombres y apellidos de todos aquellos que saldrian elegidos en cada eleccion?
En Mex. vi como AMLO perdio las elecciones, y supe que muchos de los que hubieran votado por el (como el muchacho de la tiendita debajo del edificio donde yo vivia) no pudieron llegarse a las urnas porque tenian que trabajar ese dia… (no opinare sobre si esto fue mejor o no porque no soy mexicana y eso deberian saberlo mejor uds)
Si algun dia vuelvo a tener derecho a un voto valido, no dejare de ejercerlo. Mi voz, pequeñita y todo, dira su opinión…
Mis saludos y ojala se repita el intercambio!

Pelusa dijo...

Hola Victor:

Primero, gracias por tu visita y tu comentario…

Yo –y todos mis amigos y conocidos- eramos del 0.00000001% de la población que según las estadisticas gubernamentales no votabamos en mi pais. ¿Para que molestarse en ir hasta las urnas si, como buena médium, podia recitar los nombres y apellidos de todos aquellos que saldrian elegidos en cada eleccion?
En Mex. vi como AMLO perdio las elecciones, y supe que muchos de los que hubieran votado por el (como el muchacho de la tiendita debajo del edificio donde yo vivia) no pudieron llegarse a las urnas porque tenian que trabajar ese dia… (no opinare sobre si esto fue mejor o no porque no soy mexicana y eso deberian saberlo mejor uds)
Si algun dia vuelvo a tener derecho a un voto valido, no dejare de ejercerlo. Mi voz, pequeñita y todo, dira su opinión…
Mis saludos y ojala se repita el intercambio!

Pelusa dijo...

Ah! Bien por el nuevo look de tu blog... (no se que tan nuevo es porque hace rato que no te visitaba, pero me gusta mucho mas que el otro)
Siempre me pasa que te dejo doble el comentario... puedes borrar uno de los de arriba, porfa? Gracias!

Exenio dijo...

Tus líneas son "claridosas" y, si me lo permites (con la debida cita, desde luego), las difundiré.

:-)

usagui_dark dijo...

Ahh sí, regrese para manifestar una ocurrencia bastante cute, como esas que te disgustan, pero a mí, me divierten, alguna vez Soren Kierkegaard definió el terror como el conocimiento de lo que tienes que hacer para demostrar que eres libre, aunque hacerlo te destruya; en mi cabeza todo como siempre se volvió caos y llegue a la conclusión de que sería genial, que el terror de vez en cuando se manifestará en todos para en verdad ser libres, quizá entonces sí volviesen a prohibir el voto, eso lo convertiría en algo más atractivo y nadie se abstendría de votar, en pocas palabras, el lema sería, "Sí no voto, me meo". Jajajaja, buen fin de semana, ahhh ya no voy a fumar de eso.