15 jun. 2009

De una pregunta y una respuesta

Si hay algo peor que tener que conducir desvelado, cansado y medio crudo (física y moralmente), por más de tres horas por una carretera sinuosa un sábado por la mañana, no lo es el riesgo que ésas curvas significan en un momento en el que no se sabe si lo que se tiene es sueño, sed, calor, gastritis o el preludio de una crisis existencial por algo que no debió haber sucedido (o que quizá sí, aunque lo más seguro es que quién sabe), pero que sucedió de todos modos. Y no, eso no es lo peor.

Lo peor es tener que llegar, después de más de tres irritantes y angustiantes horas de intentar vencer al sueño y a los pensamientos que impedían concentrarse en el camino (y en los hondos barrancos recubiertos de exuberante vegetación que lo flanqueaban), a una reunión familiar en la que está presente la tía insufrible que existe en toda familia numerosa como lo es la del pobre y acongojado mortal autor de estas líneas.

Sí, me refiero a ésa tía que piensa que su vida es un modelo de perfección que debe ser seguido por los demás, y que para más INRI de la situación, tiene el extraño don de la percepción del estado de ánimo, las penas y las alegrías de quien se le ponga en frente y lo que es más importante, de exhibirlo frente a toda la concurrencia.

Pero lo más peor de lo peor es tener que sortear la infame pero invariable pregunta que ésa tía que se cree perfecta suelta durante la hora de la comida, cuando están sentados a la mesa los demás tíos, primos y hermanos. Ésa miserable pregunta es: “¿y cuando piensas casarte hijo?”

Fiel al espíritu de unidad que debe prevalecer en toda familia, siempre había respondido muy cortésmente que ya pronto habría de dar ése paso, que ya tenía una prospecta, que estaba muy enamorado de ella y que sólo esperaba el momento preciso para plantearle la propuesta. Pero antes de todo eso tenía que justificar lo que había pasado con la prospecta anterior, es decir, por qué la relación no había funcionado y cómo se había terminado, para que, inmediatamente después del relato, todos me dieran sus consejos para mejorar en mi próxima relación, desearme mucha suerte y pasar a fastidiar al otro miembro de la familia que anduviese en “malos pasos”.

Sin embargo ésa tarde de sábado decidí ofrecer otra respuesta, mi auténtica respuesta de hecho.

Quizá fue por el calor de los mil demonios que se sentía a ésa hora, o por las ganas constantes de irme a dormir, o los pensamientos que ocupaban mi mente, el punto es que decidí enfrentar a la familia en pleno y plantear mi perspectiva del aspecto afectivo de la vida, de mi propia vida.

Creo que lo hice tan bien, que cuando menos me ahorraré las próximas dos o tres reuniones familiares.

Pero de ésa respuesta escribiré en el siguiente post para conservar el suspense.
Un saludo para quienes me leen, gracias por hacerlo.

5 comentarios:

LicCARPILAGO dijo...

a veces esos principios de unidad familiar son insoportables y frecuentemente son traspasados rompiendo esa invisible línea entre "lo público y lo privado"

todos lo sufrimos y parece que todos los soportamos, unos mas otros menos.

es irremediable.

usagui_dark dijo...

Vaya que te entiendo pefecto, es lo mismo que tuve que estar escuchando en la boda de mi mejor amiga, que fue el 13 de junio, preguntas que me suenan absurdas y consejos de toda clase, mi respuesta fue franca y sencilla, mientras me pare a bailar con todos los amigos, lo peor del caso es que aún hay gente que me pregunta ¿Por qué odias las bodas?
Es sencillo, el compromiso me causa salpullido, jajaja.

Su dijo...

y bien.... ¿cuándo piensas casarte? jajaja
es una broma!! jajaja
no hay mejor manera que decir las cosas como son y lo que se piensa al respecto
asi te ahorras todos esos comentarios, malos entendidos, y que hagan y desagan tu vida...

saludos grandes
su.

M.S dijo...

Dr! ¡¡Por favor no revele nuestro secreto de cuando nos dimos de besos!!

Porque supongo que en la siguiente parte de este texto nos dirá que por fin salió del closet; o no, ya sé que nos dirá: que us pinche grinch muy culero y elitista que está enamorado sólo de usted mismo.

Eso ya lo sabemos, pero será interesante leer su relato.

Cuídese

Mauro

P.S. Y a propósito ¿qué hizo esta vez que le produjo cargo de conciencia? Seguramente tiene que ver con líos de mujeres, as always. Supongo que después nos contará. Lo felicito por el cambio de imagen.

yami dijo...

si Vic, por que no nos cuentas que terribles cosas hiciste (o te hicieron) ese fin de semana que tantos pensamientos tortuosos te provoca, debio ser horrible, jajaja, si te sirve de consuelo estoy segura de que el cielo te hara justicia divina con esa "CABRONA" que te arruino el fin, en fin ya nos contaras despues caballero.

ATT
TU FIEL DICIPULA